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Dos historias de amores tardíos.12

26/12/2009 17:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Comienza el quinto y último capítulo

CAPITULO CINCO

Teresa y Daniel estaban haciendo los trámites en el aeropuerto Ministro Pistarini de Ezeiza en Buenos Aires. En una hora embarcarían en el avión que los llevaría a Santiago de Chile. Allí lo esperaban representantes de la agencia de turismo con la que habían contratado el viaje y que los llevaría a Valparaíso de donde partiría un crucero que, luego de hacer escalas en dos puertos mas de Chile, en Perú, en Ecuador y Costa Rica, llegarían a Miami luego de haber cruzado el canal de Panamá. De allí volarían de regreso a Santiago de Chile.

Habían decidido quedarse una semana conociendo Chile y sus hermosas playas una vez terminado el crucero.

María y Jorge estaban haciendo los mismos trámites.

Una vez ubicados en el avión Jorge y Daniel se sentaron en los asientos del pasillo en la misma fila. No se conocían pero empezaron a hablar aun antes de que el avión partiera.

Cuando tomaron conciencia de que ambos harían el mismo crucero se lo comentaron a sus esposas.

No pasó mucho tiempo hasta que los cuatro estaban hablando animadamente como si se conocieran desde hacia años. Ninguno sabía entonces que esa amistad iba a ser tan perdurable y que les iba a cambiar tanto sus vidas.

Cuando llegaron a Santiago y luego de recoger sus valijas se dirigieron los cuatro al agente turístico. Subieron a una van y se dirigieron a Valparaíso.

Embarcaron los cuatro juntos y una vez finalizado los trámites, cada cual se dirigió a su camarote que, aunque no pudieran creerlo estaban en el mismo nivel y relativamente cerca.

Compartieron todas las actividades del crucero juntos.

El día que cruzaron el canal de Panamá, en la fiesta dedicada a Neptuno o Poseidón en la mitología griega, el rey de los Océanos. los cuatro se disfrazaron y bailaron toda la noche sin parar disfrutando del show ofrecido. Luego se tiraron vestidos a la oficina luego de haber sido bautizado por el Rey Neptuno para completar el ritual.

Al final recibieron un diploma que los acreditaba haber cruzado el canal y haber recibido el bautismo del Rey de los Océanos.

Cada vez que tocaban puerto, rentaban un taxi y se iban a recorrer el lugar.

Los cuatro habían encontrado muchas coincidencias personales.

Empezando con que siendo todos mayores de 50 años estaban de luna de miel. Que le habían asignado los asientos en el avión en la misma fila. Que sus camarotes estaban contiguos. Que los cuatro tenían el diploma por haber cruzado el canal el mismo día, etc

Todas esas coincidencias les parecían graciosas y extrañas y no dejaban de hacer referencias a las mismas. Daniel como siempre estaba convencido desde el principio que no eran referencias sino las manos del destino que por algún motivo que todavía desconocían los había reunido.

Los otros tres se reían a carcajadas cada vez que Daniel comentaba esto.

-Ríanse. Había dicho Daniel en mas de una oportunidad con cierto aire de enojo al ver que nadie creía en sus palabras- el tiempo dirá si yo no tengo razón.

Teresa tampoco creía en mis palabras el día que nos conocimos y luego ha tenido que aceptarlas. Lo mismo les pasará a ustedes.

-Lo que no podemos negar- le había respondido Teresa- es que todas estas coincidencias han dado origen a una hermosa amistad que espero de todo corazón, no se termine cuando volvamos a Argentina-.

Los cuatro se habían prometido seguir viéndose con frecuencia a sus regresos, aun cuando vivían bastante alejados unos de los otros (aquí no había habido coincidencia). Pero estas promesas suelen hacerse en las excursiones y raramente luego se ponen en práctica. Sólo que en esta oportunidad las coincidencias de gustos y opiniones de los cuatro era realmente abrumadora.

Cuando estuvieron de vuelta en Santiago, Teresa y Daniel se quedarían como estaba decidido una semana mas en Chile.

Cuando María y Jorge se enteraron de esto, decidieron también ellos cambiar la fecha de sus pasajes de regreso a Buenos Aires y seguir disfrutando de su luna de miel junto a esta pareja con la que se sentían realmente unidos.

Apenas llegaron a Santiago rentaron un auto por toda la semana. De esta manera podrían desplazarse con comodidad y en los horarios que mas les gustasen sin depender de los estrictos manejos que tienen las excursiones organizadas.


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Edelweys (185 noticias)
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