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Historia de la homeopatía como tratamiento en la profilaxis de enfermedades

05/01/2011 11:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Historia de la homeopatía como tratamiento en la profilaxis de enfermedades

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Desde sus comienzos, la homeopatía ha sido capaz de tratar enfermedades epidémicas con gran éxito, si se compara además con los tratamientos convencionales de dichas epidemias. Han sido precisamente estos éxitos los que han mostrado la eficacia de los remedios homeopáticos. Desde Hahnemann hasta nuestros dias los homeópatas son partidarios del uso de remedios potentizados y de nosodes como agentes profilácticos, incluso algunos homeópatas aseguran que la homeopatía es tan segura y efectiva como la vacunación en la profilaxis de las enfermedades infecciosas, pero ¿CUALES SON LOS HECHOS?

La profilaxis con remedios homeopáticos comenzó con Hahnemann durante una epidemia de escarlatina en 1.801, donde tuvo la oportunidad de comprobar la eficacia de BELLADONNA como medicamento profiláctico de dicha enfermedad.(Cure and prevention of scarlet fever, 1.801) Fue tan grande su éxito con este medicamento que muchos médicos alópatas adoptaron su protocolo de tratamiento. Dudgeon informó que 10 médicos alópatas de ese tiempo usaron profilácticamente la Belladonna en 1.646 niños de los que solamente desarrollaron la enfermedad 123, cuando la tasa de morbilidad era entonces del 90%. Hufeland, gran médico de Prusia en aquella época ( fue médico de Goethe et de Schiller, del Rey de Prusia Federico III y de la reina Luisa de Prusia) apoyó el uso de la Belladonna como profiláctico de la escarlatina de tal manera que el gobierno de Prusia hizo su uso obligatorio en 1.838 durante las epidemias de esta enfermedad.

Hahnemann clarificó su concepto de Genus Epidemicus ( el similimum de una particular epidemia o remedio epidémico)) en las epidemias de escarlatina y posteriormente en las de cólera. En su aforismo 102 del Organon dejó claro que la extensión de la enfermedad epidémica debía ser observada no en un solo paciente sino a través de los síntomas de varios pacientes de diferentes constituciones, para hallar así el verdadero remedio curativo. Por ello, los homeópatas, para averiguar el Genio epidémico de una enfermedad deben de tomar los síntomas que aparecen en varios indivíduos afectados como si fueran uno solo, para definir el tratamiento más adecuado. Este similimum será uno de los mejores profilácticos de una epidemia.

Utilizando este concepto de Genus epidemicus, Boeninghausen cosechó muchos éxitos durante la epidemia de cólera en Europa en 1.849. Bajo el tratamiento standard de la época la tasa de mortalidad era del 54-90%, mientras que aquellos tratados homeopáticamente tenían solamente 5-16% de mortalidad. Los remedios principales que se emplearon tanto para la prevención como para el tratamiento fueron CAMPHORA, CUPRUM METALLICUM y VERATRUM ALBUM. Boeninghausen y su colega Wolf fueron los primeros en apreciar los efectos secundarios de las inmunizaciones ortodoxas (vacunaciones) y buscaron mejores alternativas, llegando a emplear Thuya como remedio epidémico en la prevención y tratamiento de la viruela. (Lesser writings: concerning the curative effects of thuja in Small-pox, Boenninghausen).

Otros grandes homeópatas que emplearon los remedios homeopáticos como profilácticos fueron BURNETT (1.844), KENT (1.900), CLOSE (.1920), SHEPHERD (1.967), SANKARAN (1.972), SPEIGHT (1.982), EIZAYAGA (1.991) y muchos otros. También Arthur GRIMMER y Dorothy SHEPHERD (Homeopathy and epidemic Diseases) promovieron el concepto del uso universal de la profilaxis homeopática para el público en general. Esta última escribió: "Los nosodes (productos de la enfermedad) son a menudo el más activo preventivo".

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Kent, en 1.900, señaló: ’ Debemos tener en cuenta a la homeopatía tanto para nuestra prevención como para nuestra curación. Para la profilaxis se requiere menor grado de similitud del que se necesita para la curación. Un remedio no tendrá que ser tan similar para prevenir la enfermedad como para curarla y estos remedios, en uso diario, pueden ayudar a prevenir muchas enfermedades en un gran número de personas .’

Los primeros en considera el uso de los NOSODES fueron LUX y HERING . LUX era veterinario de Leipzig, contemporáneo de Hahnemann, y aconsejaba dinamizar las secreciones patológicas a la 30 CH para darles a los enfermos. Así mismo, su compatriota GROSS en 1.835 preparó la "vacuna" contra la viruela que daba a la 3 CH. Cincuenta años antes de que Pasteur llegase a ser famoso por su vacuna de la rabia, Hering sugirió el uso de LYSSINUM; sin embargo, él nunca incorporó el uso de los nosodes en su propia práctica.

En el capítulo de la isoterapia es preciso nombrar a COLLET, médico misionero que publicó en 1.898 despues de una larga experimentación un libro completo sobre la isopatía. Collet, enviado por su orden a una misión en Mossoul, en Mesopoptamia no tenía ningún medicamento a su disposición y acordándose de los trabajos de Lux tuvo la idea de utilizar las excreciones de los enfermos para curarles, sobre todo la saliva aunque también pus, sangre, orina. Trató muchas afecciones con resultados variables.

Continuando con los nosodes, ALLEN, CLARKE y KENT hacen también mención de un gran número de ellos que pueden ser usados como profilacticos. EIZAYAGA (1.991) indicó que para prevenir las enfermedades agudas podía emplearse en las personas el remedio del genio epidémico y el nosode etiológico de dicha enfermedad. Éste último jugaría un papel similar al de las vacunas, sin ninguno de sus inconvenientes. Mientras que con el remedio homeopático no se incrementa la resistencia específica de un indivíduo frente a una infección en concreto, se obtiene una más alta inmunidad específica contra un germen dado si se emplea el nosode correspondiente.

LESSELL (1.993) publicó un manual de viaje en el que da consejos tanto para la prevención como para la curación de una docena de enfermedades infecciosas. Escribió que ‘ los nosodes utilizados para la inmunización, cuando son correctamente dados, son inmensamente seguros, virtualmente libres de efectos secundarios, y pueden ser dados tanto durante el embarazo como durante la lactancia. Alternativamente puede darse otro remedio distinto del nosode de manera preventiva que sería usado para tratar la enfermedad en cuestión. Tales remedios son generalmente muy seguros’ .

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