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Historia de una Vida

26/12/2016 21:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Nunca os ha sucedido algo, que ha cambiado vuestras vidas por completo?

Fue una tarde de otoño. El sol nos iluminaba el rostro. Sin embargo, parecía el más frío invierno. Y en aquel escenario,  nos despedimos en serio. Nunca algo en mi vida fue tan serio. Ni la mayor bronca por una trastada en la infancia. Fue una de esas veces en que tu corazón sabe que será la última. 

Se acabaron las llamadas a las cinco de la mañana para planear viajes soñados. Se desviaron los mensajes durante el día, como si el mensajero hubiese extraviado nuestras direcciones. Se acabaron las visitas inesperadas, que hacían de un negro día, el más alegre. Se acabaron las cartas entregadas; ya que las cartas sin remite no nos dejarán, porque la escritura nunca será capaz de olvidarnos. Aunque el mensajero no te envíe esas cartas sin remite, siempre serán tuyas, siempre serán nuestras.

Simplemente aquel abrazo fue el último, y sin duda el más doloroso que alguien puede dar en vida. Fue como abrazar a la muerte, al vacío. De repente se llevó la vida de golpe. Como si la noche llegase a toda prisa. Impidiendo al sol irse como de costumbre. 

Sin realmente buscarlo, aquella vez fue de verdad. Veces pasadas, siempre quedaba algún asunto sin sentido, algún resquicio que nos obligaba a volver a vernos, intentando cimentar una casa por su tejado. Los cimientos se los llevó el tiempo. Como un huracán que arrasa, pero siempre deja algo a su paso. Sin embargo, aquel día nos encargamos de cerrar todas esas puertas que dejábamos entreabiertas con la ilusión del regreso. Un inevitable regreso hacia el olvido.

Y hoy, después de tantas tardes de otoño vividas en diferentes lugares, solo puedo afirmar que ninguna de ellas ha sido tan feliz como aquella fría tarde de otoño

Llegó el fin, aquel inevitable fin. Ya que hasta el más bonito libro llega a sus páginas finales. Unas veces entre risas y alegrías. Otras, en la más profunda oscuridad. Llegamos al fin de un libro que escribimos durante una vida; de un libro del cual releímos cada capítulo mil y una veces, intentando encontrar fisuras que intentar subsanar. Pero aquel día, decidimos poner fin a esas historias las cuales, cada vez eran peores. Cual serie que llega a sus ultimas temporadas abocada al fracaso. Al más terrible fracaso. Y los productores tienen que decidir poner punto y final a aquélla prometedora y exitosa serie. Sin embargo, lo que está claro es que ese será el libro que leeré cada noche antes de dormir, aunque acabe ahogado en mi. 

¿Las razones de aquel adiós? Difícil respuesta. Tal vez se nos acabó la tinta del bolígrafo, y no teníamos una papelería cerca. O simplemente nos faltaron ganas. O tal vez estábamos cansados de reconstruir un monasterio completamente en ruinas desde hacía tiempo. O tal vez sólo necesitábamos un tiempo, un instante o una vida entera. O simplemente queríamos acabar la autodestrucción, aquella autodestrucción a la que nos aferrábamos desde hacía tiempo, luchando una batalla que no nos correspondía desde hacía tiempo, pero ninguno de los dos, sea por lo que sea, era capaz de dejar de luchar. Sin escudo, sin espada, sin fuerzas. 

No se sí fue la mejor de las maneras. Podríamos haber continuado luchando, pero las fuerzas se fueron, y tras ellas la esperanza. Aunque digan que nunca se pierde. Yo la perdí. Sigue sin volver. Si algún día decide volver, ya sabe donde encontrarme. En el mismo lugar donde se perdió. 

Por eso, después de aquella bella historia y aquel corto e intenso final, fue momento de seguir adelante. 

Y hoy, después de tantas tardes de otoño vividas en diferentes lugares, solo puedo afirmar que ninguna de ellas ha sido tan feliz como aquella fría tarde de otoño.

¿Las razones de aquel adiós? Difícil respuesta. Tal vez se nos acabó la tinta del bolígrafo, y no teníamos una papelería cerca. O simplemente nos faltaron ganas


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