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Historia de dos mundos

12/04/2010 01:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las diferencias siempre existieron desde que el mundo es mundo, pero hoy día existe otro tipo de diferencia social que deja a una de las partes fuera del sistema, relegandolo a un mundo sin oportunidades y sin futuro

Antiguamente las clases sociales se diferenciaba por sus posesiones materiales, la clase alta era la de los señores; acostumbrados a hablar con órdenes que la clase más baja acataba con altura, pues tomaban el servicio cómo algo natural, y lo hacían con orgullo.

Ser pobre no degradaba a nadie, trabajar la tierra, la siembra o la cría de animales hacía que el mundo fuera más simple, una persona ruda, por más que no supiera leer ni escribir, podía ser un padre de familia ejemplar, y una persona que tan solo tuviera deseos de trabajar, eso solo sería suficiente para tener un lugar en el mundo laboral.

Hoy día ya no es así, el mundo cada ves es más complejo y el avance vertiginoso de la tecnología obliga a las personas a vivir conectadas a un sistema que de no estar a su altura; amenaza con dejarlos definitivamente afuera.

La siembra en los campos se realizan con avanzadas maquinarias que cumplen varias funciones a la ves, pueden levantar la cosecha, separar los granos, cargarlas en los camiones, apartar los rezagos y dejar el campo sembrado para una nueva producción, además de fertilizar. Todo con una pasada.

Los países productores realizan extraordinarias cosechas que bastarían para abastecer a sus ciudadanos, siete años con la cosecha de un año. Así que la salida laboral del ciudadano común no está en el campo, las industrias producen el mil por uno, de modo que el trabajo artesanal también va perdiendo su valor.

Las personas dejan sus lugares en zonas rurales y van en busca de oportunidades en las grandes ciudades, donde deben ocuparse en lo primero que encuentran, vendedores ambulantes, changas, y lo que le sale al paso; pero lentamente se van quedando sin futuro.

Las personas que no tienen un trabajo estable, ni vivienda, que solo pueden salir adelante juntando cartón en la calle, vendiendo golosinas o mendigando, que no pueden darle a sus hijos estudio ni preparación, cómo tampoco dejarles algún bien por pequeño que sea, en una sociedad que cada ves exige más aún a sus más preparados; realmente solo les resta pertenecer a un mundo que ya no tiene futuro.

Un mundo dentro de otro mundo, sin tecnología, sin computación, sin ninguna oportunidad, que solo les resta vivir de los residuos de una sociedad que se ha negado a tenderles una soga en su momento justo.

Aún estamos a tiempo, cómo en el caso del clima, de revertir la situación, tanto autoridades, instituciones, y ciudadanos comunes, podemos hacer algo.

En Argentina hay pueblos en las zonas rurales que viven cómo hace cien años atrás, algunos sin luz, otros conocen las computadoras sólo por libros, se movilizan a caballo por senderos de tierra, carecen de agua potable y apenas tienen lo indispensable para vivir.

En una ciudad cómo Buenos Aires; hay miles de personas que para poder sobrevivir deben juntar cartones y revolver la basura, y ni hablar de los cientos que viven en la calle o bajo los puentes. Cuando viajas en tren solo ves gente que vive de la limosna, entregan tarjetas, entonan canciones, o hacen cualquier otra cosa para llamar la atención a cambio de una moneda.

El mundo, en el cual todavía pertenecemos, les ha cerrado las puertas, o se la han cerrado ellos mismos; pero quedaron afuera, y ahora solo les resta crear su propio mundo, ya no son aquellos pobres que solían asentir a sus señores, estos ya no tienen señores, su mundo son las calles despiadadas de una ciudad que no los recoge, sino, los expulsa cada día; pero que sin embargo, ellos día a día permanecerán allí, hasta que la ciudad se rinda y sepa que ella misma los ha concevido.

Ellos no tienen computadora y desconocen también Internet, solo saben que más alla de estas viejas calles, existe un mundo que a ellos

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no los han incluído.


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Autor:
Charlypol (628 noticias)
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