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Historia del Café, para compartir

04/06/2009 03:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(...El consumo de la infusión aumentó en Europa durante el siglo XVII . En 1714, los franceses lograron llevar un esqueje vivo de cafeto a la isla Martinica; esta única planta fue el origen de los extensos cafetales de América Latina...)

La planta de café, llamada cafeto, tiene múltiples variedades en diversas regiones del mundo. Este arbusto forma parte de la familia de las rubiáceas, . De la treintena de especies que comprende el género Coffea sólo son importantes tres: arabica, canephora y liberica. El arbusto o arbolillo, de 4, 6 a 6 m de altura en la madurez, tiene hojas aovadas, lustrosas, verdes, que se mantienen durante tres a cinco años y flores blancas, fragantes, que sólo permanecen abiertas durante unos pocos días. El fruto se desarrolla en el curso de los seis o siete meses siguientes a la aparición de la flor; cambia desde el verde claro al rojo y, cuando está totalmente maduro y listo para la recolección, al carmesí. El fruto maduro, que se parece a la cereza, se forma en racimos unidos a las ramas por tallos muy cortos; suele encerrar dos semillas rodeadas de una pulpa dulce. El café para crecer necesita suelo rico y húmedo, que absorba bien el agua y drene con rapidez el exceso de precipitación. Los mejores suelos son los formados por un pequeño manto de hojas, materia orgánica de otra clase y roca volcánica desintegrada. Aunque las heladas dañan enseguida las plantas del café, éste se cultiva en regiones frías; las temperaturas de crecimiento oscilan entre 13 y 26 °C.

El origen de la palabra se encuentra disputado de un lado por Etiopía junto a los poderosos Kaffas que se agruparon conformando reinos, y de otro por Arábia, donde llamaban kahve al vino, ya que nombraban de esa manera a la “bebida estimulante”, hasta que en S XVI se prohibió su consumo en el mundo islámico y el término comenzó a utilizarse para el café, otro estimulante pero en este caso permitido por el islám. Kahve o “qhava: lo que maravilla y da vuelo al pensamiento”, ya que

la semilla del café contiene una compleja mezcla de componentes químicos; algunos de ellos no se ven afectados por el tueste, pero otros, en particular aquellos de los que depende el aroma, son producto de la destrucción parcial del grano verde por la torrefacción. Los compuestos que extrae el agua hirviente se clasifican en componentes de sabor no volátiles y componentes de aroma volátiles. Los compuestos no volátiles más importantes son la cafeína, trigonelina, ácido clorogénico, ácidos fenólicos, aminoácidos, hidratos de carbono y minerales. Entre los volátiles hay ácidos orgánicos, aldehídos, cetonas, ésteres, aminas y unos compuestos de azufre llamados mercaptanos. Los principales efectos fisiológicos del café se deben a la cafeína, un alcaloide con propiedades suavemente estimulantes.

Al igual que a los mejores vinos el oxígeno le juega una mala pasada: el café molido pierde el aroma en una semana aproximadamente. Las combinaciones de plástico y papel son medios de empaquetado comunes que protegen bien el café recién tostado y molido. Las latas cerradas al vacío o a presión conservan el frescor del café hasta tres años.

¿Quién no se ha puesto a pensar ante una humeante taza de café?

¿Quién no se ha dipuesto a sentir y a recordar alguna bella historia ante su aroma?

(...El consumo de la infusión aumentó en Europa durante el siglo XVII, lo que animó a los holandeses a cultivarlo en sus colonias. En 1714, los franceses lograron llevar un esqueje vivo de cafeto a la isla antillana de la Martinica; esta única planta fue el origen de los extensos cafetales de América Latina...)

.Cuéntase entonces, que los primeros granos de aquella que iría a ser una de las mayores riquezas sudamericanas llegaron al Brasil en 1727 en el equipaje del sargento Francisco de Mello Palheta. Él los había recibido casi clandestinamente de la señora d´Órvilheir, esposa del gobernador de Guyana Francesa, que debió tener sus buenas razones para contradecir una prohibición de su país de origen que impedía la difusión de los preciosos granos mas allá de sus fronteras soberanas.

Los primeros cafetales formaban parte del paisaje de Etiopía antes del S V donde amasaban los granos formando una pasta que se mezclaba luego con una especie de manteca.

Desde allí iniciaron una travesía hacia Arabia del Sur donde comenzó la práctica del torrado y de la molienda, realizada manualmente sobre morteros y en La Meca, ya al final del S XV, surgieron los primeros locales públicos de venta de café.

De oriente a occidente el café viajo a bordo de los mercaderes venecianos quienes lo introdujeron en Francia. Se crearon allí los saraus literarios y consta que el rey Luis XV adoraba prepararlo en forma personal.

Entonces, como decíamos, le bastó tan solo atravesar la frontera en la valija del sargento Palheta para posicionar al norte de Brasil, entre los años 1840 y 1880, como el mayor productor mundial.

Años mas tarde se extendió en la entonces provincia de São Paulo ,en la región del trópico, que despertaba lentamente bajo al sombra protectora de la riqueza de los cafetales. El primer ferrocarril Southern São Paulo Railway, unió las ciudades de Jundiaí y Santos, nació sin dudas en función del café y desde allí emprendía su ruta internacional.

Aquel sargento nunca imaginó el destino que correría su amante de regreso en París, obligada a declarar sobre la suerte de una caja con granos de café, presente más que

exclusivo del entonces cuerpo diplomático árabe a la conducción francesa, misteriosamente extraviado mas allá del Atlántico e indefectiblemente identificado en la exitosa producción del momento.

Con todo, esta historia resulta mas interesante que aquella que refiere a las cabras excitadas e insomnes luego de ingerir algunas muestras durante un pastoreo.

Por eso la elegimos de entre las otras.

Digamos por pasión. Si nos acepta un café, le seguimos contando.


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Autor:
La Reina Del Plata (3 noticias)
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Opinión
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