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Historia antigua china, reforzar los rastrojos uno por uno

04/05/2010 21:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Yu Guang, Clearharmony

La siguiente historia se ha transmitido durante generaciones en la región montañosa al oeste de la provincia de Zhejiang, China.

Hace mucho tiempo vivía un joven perezoso que le encantaba comer. Constantemente acosaba a las mujeres de su pueblo. Nunca se le vio trabajar honestamente ni un solo día de su vida, sobrevivía robando a su familia y vecinos. En el pueblo, todos decían que no tendría una dulce muerte por haber cometido tantos pecados.

(Photos.com)

Finalmente, llegó el día que se suponía debía morir. Ese día los truenos retumbaban y los relámpagos surcaban el cielo. Nubes oscuras se arremolinaban, los estruendos de los truenos se precipitaban uno tras otro, en dirección de las regiones montañosas. Enormes nubes oscuras descendían como si fuera el fin del mundo.

Ese día, el que hasta ahora no había hecho nunca nada honesto, tuvo un impulso súbito venido de quien sabe donde. Mientras que todo el mundo venía corriendo de los campos a su casa, él hizo lo contrario. Tomó un azadón y le dijo a todo el mundo que iría a ver el campo. Su familia pensó que era raro y pensó que el sol salía bien al oeste. Su familia lo instó a no salir, diciéndole que el peligro era muy grande. No escuchó cuando lo maldijeron: "¡Ve, que un rayo te parta!"

Había oído hablar mucho de esas maldiciones pero no hizo caso. Cuando llegó, vio los campos de trigo inundados. Sabía que no tardaría en pudrirse y el trabajo duro de un año de los habitantes se reduciría a nada. Si tal cosa sucediera llegaría la hambruna. En retrospectiva, se olvidó de los relámpagos y la lluvia torrencial. Enrolló sus pantalones, tomó el azadón y comenzó a reforzar la fila de rastrojos uno tras otro. Justo en ese momento, el cielo vio que tenía aún intactos buenos pensamientos, entonces calmó al trueno y los relámpagos encima de él y detuvo la torrencial lluvia. Hasta que reforzó cada grano en el campo, las nubes en el cielo se abrieron y salió el sol.

A pesar de que estaba agotado físicamente, sentía que era otro hombre espiritualmente. Había estado enojado y desanimado. Ahora, sintió de repente que era una persona valiosa. Se dio cuenta que tenía mucho por hacer. Comenzó a trabajar duro y a hacer el bien. Pronto su familia y vecinos comenzaron a respetarlo y a ofrecerle su amistad. Desde ese día, fue un hombre de corazón, diligente, virtuoso, se convirtió en un hombre nuevo.


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (1064 noticias)
Fuente:
deorienteaoccidente.wordpress.com
Visitas:
7139
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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