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Hipertensión arterial: aportes útiles para su tratamiento

08/09/2009 21:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Errores habituales de los médicos de "redondear". Importa el inicio del proceso cardiovascular. Factores de riesgo. La hipertensión no tratada "o considerada benigna" Jóvenes hipertensos. Senescencia. Colesterol

HIPERTENSION ARTERIAL: APORTES UTILES

PARA SU TRATAMIENTO

El registro correcto de la presión arterial es condición sine qua non para establecer el diagnóstico preciso y el adecuado control del paciente. Son errores habituales la tendencia al “redondeo” y a realizar una toma única, en lugar de tres consecutivas, para determinar el valor real. Con el empleo de los aparatos automáticos se evitan errores numéricos y se consigue la mayor exactitud, impidiéndose que –equivocadamente- se cataloguen a individuos hipertensos como normales y viceversa.

Estos conceptos pertenecen a un informe elaborado por el titular de la Unidad de Hipertensión y Lípidos del Hospital Universitario “San Cecilio” de Granada, España, Blas Gil Extremera, a quien le merece especial atención la llamada hipertensión de “bata blanca”, de amplio predicamento actual. Esta consiste en al aumento transitorio de la presión arterial que experimentan algunas personas en entornos sanitarios (hospitales, sanatorios), debido al estrés involuntario que esos sitios les provocan. La medición de la presión sanguínea ofrece valores anormalmente elevados, que no se corresponden con las cifras de tensión reales, lo que puede inducir un falso diagnóstico.

Los casos de “bata blanca” merecen un detenido estudio. Con ligereza no se les presta la debida atención clínica, cuando se ha comprobado en forma reiterada que, tras un seguimiento prolongado y registro mediante “monitorización ambulatoria de la presión arterial”, muchos pacientes presentan, inequívocadamente, hipertensión.

Antigüedad de la hipertensión

Un asunto importante es conocer el momento de inicio del proceso cardiovascular. Además, muchas personas alcanzan cifras alrededor de 140/90 mm Hg que no son consideradas enfermas; o bien, valores que son tenidos en cuenta como “normales para la edad”. Se trata de errores habituales, que explican el elevado número de individuos que permanezcan sin ser considerados hipertensos y, obviamente, no cuentan con tratamiento alguno.

Por otro lado, suele ocurrir la aparición de otros factores de riesgo añadido: tabaquismo, obesidad, vida sedentaria, hipercolesterolemia (colesterol elevado), entre otros. Esta situación muestra la alta incidencia de episodios, letales o no –cardiopatía isquémica (incapacidad de las arterias coronarias)-, o accidente cerebrovascular en un amplio sector de la población presuntamente “sana”.

La hipertensión no tratada o considerada benigna, suele originar otra complicación que pasa ignorada: intolerancia hidrocarbonada (precursora de la diabetes) o diabetes.

Jóvenes hipertensos padecen hipertrofia ventricular izquierda (aumento del tamaño de las células musculares izquierdas) hiperuricemia (concentración de ácido úrico en sangre), microalbuminaria (concentraciones de albúmina en orina), hiperglucemia (cantidad excesiva de glucosa en sangre), hiperlipidemia(demasiados lípidos en la sangre) o incipiente lesión retiniana (afección intraocular). Esto es fruto de una hipertensión a la que se le desconoce su antigüedad, pero que ha ido lesionando el metabolismo hidrocarbonado y lipídico.

A pacientes de 30-40 años, sin diagnosticar hipertensión, se les detectan lesiones viscerales incipientes o avanzadas y se trata de casos hipertensos de una a dos décadas atrás.

Senescencia

Durante mucho tiempo se tuvo como cierta la relación causa-efecto sobe edad e hipertensión, de modo que el aumento de las cifras tensionales hasta valores patológicos (130/80 mm Hg) sería la consecuencia inexorable del paso tiempo. Se ha comprobado a través de estudios que las cifras de normalidad para los adultos mayores deben ser similares a la población en general.

Conviene insistir que diversas sociedades científicas promueven valores del 20 al 25%, tomando como referencia una presión de 140/90 mm Hg.

Dislipidemia

La hipercolesterolemia (colesterol elevado) e hipertrigliceridimia (triglicéridos altos, o grasa) son muy frecuentes en el hipertenso. El aumento de la actividad física y las modificaciones en la dieta son las primeras recomendaciones a seguir. Sin embargo, la experiencia señala que estas medidas no se cumplen adecuadamente, lo que obliga al empleo de fármacos.

En estas situaciones, el estudio de Farnier ha demostrado resultados positivos con la administración de ezetemibe/simvastatina más fenofibrato para mejorar el perfil lípido.


Sobre esta noticia

Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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