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Hillary-Michelle: la quiniela del sueño americano para 2016

12/04/2013 16:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Luther King sería feliz, hoy todos los americanos aceptan a un presidente negro y un vice blanco. Y detestan como Hillary las aventuras de Afganistan, Irak, etc... sea con Bush u Obama

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton abandonó su cargo tras haberle dado un giro de 180° a la diplomacia norteamericana y a los grandes logros de su política exterior, en lo que le fue posible, todo lo que la habilitarían para disputar la Casa Blanca en 2016 pero no hay nada concreto sobre sus sueños.

Hillary abandona el cargo en la cima de su popularidad, tras haber defendido fielmente durante cuatro años la política diplomática de Barack Obama, aunque en su fuero interno no comulgara con todas sus decisiones y por ello tuvo que sufrir repetidos boicots de la Casa Blanca, según los escritores especializados. En el momento en que Obama se decidió por Hillary para el cargo de secretaria de estado no lo tenía todo claro, un nombre se le atravesaba: el de Caroline Kennedy, hija de John F. Kennedy, el presidente asesinado. La joven había hablado de Obama a su padre y a su tío como una joven promesa y éste le estaba agradecido. Pero Caroline carecía de la experiencia de Hillary y la balanza se inclinó por ésta. Lo cual no quiere decir que, en un momento dado, el nombre de Caroline no vuelva a barajarse para la presidencia de los Estados Unidos. Por ahora se conformará con ser embajadora en Japón.

Pero si bien los analistas le reconocen un profesionalismo, una energía y un carisma "excepcionales" para enarbolar los valores e intereses de los Estados Unidos, tienen más dificultades para atribuirle grandes éxitos personales o estrepitosos fracasos.

A la hora de pasar página, la abogada que fue primera dama, senadora y candidata a las primarias demócratas para las presidenciales de 2008 ha recibido una lluvia de elogios en la última semana en el puesto: recepciones, ovaciones de su personal, conferencias, entrevistas con la prensa e incluso una reunión con Obama, quien la definió como "una de las mejores secretarias de Estado" de la historia de Estados Unidos, aunque sus políticas en muchos puntos como Afganistán, Guantánamo, Irak, fueran estuvieran enfrentadas.

El exembajador estadounidense en Israel Martín Indyk admira también "la fuerza de la política Clinton, que rehabilitó las relaciones exteriores de Estados Unidos con los dirigentes, así como con sus pueblos".

Con un récord de 112 países visitados, aplaudida en Kosovo, Camboya, India y Malawi, fue partidaria de la "diplomacia de influencia. Es una rock star en su manera de querer estar en todo, aportar mucho a un presidente que no tiene ni el tiempo, ni el gusto para hacerlo como ella", afirma Indyk, analista de la Brookings Institution.

Incansable defensora de los derechos de las mujeres y los niños, de la salud y la educación, de la libertad en internet, Hillary Clinton parte sin haber otorgado su nombre a un gran informe diplomático. Para el profesor Aaron David Miller, del Wilson Center, esto sucedió porque Obama le dejó poco espacio para moverse y porque " desde Richard Nixon (1969-1974) nunca un presidente controló tanto la política exterior".

Hillary Clinton deja el cargo así con una popularidad intacta un 69% mayor que la su presidente, y todas las opiniones la señalan como una buena candidata para las presidenciales de 2016.

Sin embargo, esta semana consiguió eludir todas las preguntas sobre su futuro político, asegurando que por el momento tan sólo piensa en "recuperar mis 20 años de sueño perdidos".

"Si decide candidatearse, es invencible en las primarias demócratas", estima el diplomático Aaron David Miller, aunque ve "dos frenos" en su carrera: "la mancha política del tema Bengasi y su salud". Sin embargo, Hillary manifestó su tristeza por abandonar el cargo aunque prometió un gran sucesor.

Se conoce el nombre del nuevo secretario de estado, el senador John Kerry, pero en su nombramiento no todos están de acuerdo

A sus 65 años, Clinton reconoció estar "agotada" y pasó el Año Nuevo en el hospital tras sufrir un coágulo sanguíneo en la cabeza después de una caída en diciembre.

"Yo sé que estoy dejando el Departamento en excelentes manos", dijo diplomáticamente la Clinton después de ser recibida con aplausos y de pie en su despedida del personal de la cancillería norteamericana, al frente de la cual ha estado desde 2009, al inicio de la administración de Barack Obama.

Kerry aportará "buen juicio, experiencia, visión y un entendimiento profundo de lo que requiere nuestra diplomacia". A medida que se fue acercando el final de su gestión, y a pesar de que había afirmado estar "deseosa de pasar al siguiente capítulo", Clinton se sentía "muy deprimida" por su marcha.

"Estoy muy triste de dejar atrás a todos ustedes y tener que abandonar la institución de la que me he sentido tan orgullosa por ser la forma de servir a la humanidad en nombre de mi pueblo.", afirmó.

Para 2016 muchos demócratas, están emocionados sobre la posibilidad de que su partido político tenga como tándem presidencial a Hilary Clinton y la actual primera dama Michelle Obama. Sería una fórmula presidencial ganadora, pero sería la única. Porque el presidente Obama no ha cumplido ninguna de sus promesas electorales y el Partido Demócrata va cuesta abajo y muy deprisa. Y para 2016 estará en el fondo de la hoya.

"Con todo respeto para el presidente Obama y el vicepresidente Biden, Hillary-Michelle sería realmente un equipo de ensueño para los Estados Unidos", dijo Karen Finney, un ex portavoz del Partido Demócrata y de Clinton, en el Washington Examiner. "Ambas mujeres han demostrado ser líderes eficaces… y… han criado niños, por lo que tratar con el Congreso sería un broche de presión para los demócratas."

Hillary encabeza la lista de las madres más poderosas de los Estados Unidos, según la revista “Forbes”

El estratega demócrata Chris Lehane, quien trabajó en estrecha colaboración con la Casa Blanca de Clinton, dijo al diario “Washington Examiner” que toda esa idea de una asociación entre las dos damas Clinton y Obama "refleja el creciente reconocimiento de que es hora de que el techo de cristal del último club de viejos amigos que se hizo añicos con firmeza. "

Por supuesto la idea de repetir el equipo de Barack Obama presidente y Hillary Clinton, Secretaría de Estado no la querría ella ni por todo el oro del mundo. Y hay un libro clarificador al respecto:”Naciones Desechables” de Ali Nars.

La Casa Blanca bajo Barack Obama bloqueó repetidamente las recomendaciones de la entonces titular de Exteriores Hillary Clinton y su equipo respecto a Afganistán, de acuerdo con un nuevo libro de un antiguo asesor del Departamento de Estado.

La revista Foreign Policy publicó unos extractos del libro “La Nación Prescindible“, que provocó reacciones tensas entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Escrito por Vali Nars ex-asesor de Richard Holbrooke, enviado especial de EE.UU. en Afganistán y Pakistán hasta finales de 2010. El libro asegura que la Casa Blanca boicoteó los esfuerzos de Holbrooke, muy próximo a Hillary Clinton, por impulsar el proceso de paz afgano y las negociaciones con los talibanes.

Holbrooke era uno de los asesores de Hillary Clinton que «hubiera sido secretario de Estado de haber ganado ella la presidencia». La ex-primera dama quiso nombrarle como su «número dos» en la diplomacia, pero la Casa Blanca «lo vetó», recelosa aún de su papel protagonista en la campaña primaria de 2008 contra Barack Obama, según Vali Nars.

«Las batallas políticas existen en cualquier administración, pero la Casa Blanca de Obama ha sido particularmente voraz», escribe Nars.”El círculo cercano a Obama, compuesto por veteranos de su campaña, sospechaba también de Hillary. Incluso después de que ella demostrara sobradamente que podía trabajar en equipo, los asesores de Obama seguían celosos de su popularidad y temían que pudiera eclipsar en cualquier momento al presidente», agrega Nars.

En muchas ocasiones, Hillary acudía directamente a Obama para hablar de asuntos políticos y "así evitar el bloqueo que suponía tratar con sus asesores", comentaba Holbrooke.

"Hillary se llevaba bien con Obama, pero en Afganistán y Pakistán el Departamento de Estado tuvo que luchar con todas sus fuerzas para que se le escuchara siquiera en la Casa Blanca”, afirma. “De no haber sido por la tenacidad de Hillary y el respeto que inspiraba, el Departamento de Estado no habría podido influir en absoluto en la diplomacia norteamericana".

Holbrooke, falleció en diciembre de 2010, "pero en vida quedaba sistemáticamente excluido de las videoconferencias de Obama con (el presidente afgano, Hamid) Karzai, y le dejaron fuera de la comitiva presidencial cuando Obama fue a Afganistán» a comienzos de su primer mandato“, indica el libro.

"La campaña de la Casa Blanca contra el Departamento de Estado, y en especial contra éste, fue en ocasiones un teatro del absurdo", asegura.

La Casa Blanca veía con escepticismo la oficina que Holbrooke creó en el Departamento de Estado, y la propuesta del diplomático de iniciar negociaciones con los talibanes "tuvo que esperar 18 meses" hasta que la residencia presidencial decidió adoptarla.

La victoria de Michelle y de Hillary depende de que los republicanos y los asesores de la Casa Blanca las acepten

Una vez iniciadas esas conversaciones, en 2011, la decisión de Barack Obama de empezar a retirar las tropas que había enviado un año antes "apagó las perspectivas de una buena solución", al enviar a los talibanes el mensaje de que EE.UU. ya no lucharía más en el país.

"Hoy, Estados Unidos se está lavando las manos en esta guerra", asegura. "Muy probablemente, a los talibanes les basta con esperar para conquistar Afganistán de nuevo y esta larga y costosa guerra en vidas humanas y en dólares no habrá servido de nada".

Nars asegura, además, que, cuando Holbrooke murió, la Casa Blanca se negó a reemplazarlo con John Podesta, el exjefe de gabinete de Bill Clinton, como quería, su esposa Hillary ahora secretaria de Estado.

“Aún así, una y otra vez, cuando las cosas parecían derrumbarse, la administración de Obama acababa pidiendo ayuda a Hillary Clinton, porque sabían que era la única que dominaba el problema y podía resolver la situación“, apunta el libro.

Preguntado por el libro, el asesor adjunto para exteriores de la Casa Blanca, Ben Rhodes, dijo al diario The New York Times que no es costumbre incluir a personal del Departamento de Estado en videoconferencias presidenciales, y que era “esencial” señalar una fecha para la retirada de Afganistán para que el Gobierno de Karzai asumiera su responsabilidad de hacerse cargo de su país.

El Departamento de Estado, a través de su portavoz Patrick Ventrell, defendió a su vez que Hillary tiene “excelentes relaciones con sus compañeros de la Casa Blanca“ y que sus contribuciones a la política exterior no se han valorado todavía.

El retrato hablado de Michelle Obama, al margen de los elogios que le tribute el presidente

“Antes que nada soy madre en jefe”. Esta frase dicha por la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, es la que mejor define su persona. En los últimos años la hemos visto haciendo flexiones, compitiendo con un periodista en una carrera de obstáculos e incluso contando que su marido deja los calcetines tirados por el suelo.

Michelle es la naturalidad misma; esa es su gran baza y también su gran handicap. La periodista Mónica Pérez de las Heras, nos desvela en su libro ‘Palabra de primera dama’ toda la historia de esta gran mujer que se esconde detrás del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La periodista cuenta que Michelle es como se ve en televisión y que ha tenido que pulir ciertas maneras por ser demasiado natural. “Jamás pensé que cambiar de jersey o de zapatos iba a importar tanto”, comentó en algún momento.

“No lo eches a peder, amigo”, le dijo Michelle a Barack justo cuando éste iba a pronunciar el discurso que daría un vuelco a su carrera política. Y es que Michelle ha ejercido en todo momento de madre, esposa y de primera dama. “Es duro ser una madre trabajadora”, ha afirmado. Siempre ha sabido bajar de la nube al presidente cuando lo ha necesitado. Mónica Pérez de las Heras relata en su libro que a veces cuando Obama llamaba a su mujer para hablar de temas políticos, ella le respondía con cosas del día a día como que tenían en casa un problema con las hormigas.

En sus primeros meses como primera dama, Michelle concedió varias entrevistas a medios de comunicación. En ellas se mostraba tan natural que develaba cosas de su intimidad casi sin que el periodista indagara mucho. Al periodista Larry King le contó que no solía ver la tele con su marido o que Barack cuando no sabía algo se lo preguntaba a ella. También quiso dejar claro que su marido era una persona corriente por lo que confesó que se dejaba los calcetines tirados en la habitación.

Sus hijas han sido en todo momento lo más importante, por ello durante la campaña electoral comenzó a preparar a sus hijas para su nueva vida. Michelle les ha contado en todo momento como iba su marido en la carrera demócrata y cuando ganó las elecciones fue la encargada de darles la buena noticia: “¿Te das cuenta de lo mucho que significa que un hombre afroamericano haya conseguido la nominación demócrata?”, les dijo a sus hijas. “Si, aunque también hubiera sido muy importante que los hubiera hecho una mujer”, respondió una de las niñas.

“Estoy aquí hoy porque quiero darles un mundo mejor; un mundo donde tendrán las oportunidades con las que nosotras y nuestras madres y abuelas solo pudimos soñar”, afirmó Michelle en un mitin. La primera dama ha sido más que eso, ha sido muy activa en todo momento y ha usado su visión maternal y el trato con sus hijas para extrapolarlo al conjunto del país.

Su marido, Barack Obama, es su principal valedor llegó a decir esto de Michelle: “Cada día que pasa comprendo más plenamente la suerte que tengo de compartir mi vida con Michelle y lo único que puedo hacer es desear que el inmenso amor que siento por ella le consuele un poco de todas las preocupaciones que le causo”. Obama la ha tenido, desde el principio de su carrera política, muy presente y en varias ocasiones ha apuntado que está donde está gracias a Michelle ya que siempre le ha devuelto a la realidad.

Michelle es una persona que engancha a todo aquel que la conoce lo cual hace que sean muy pocos sus detractores y que su popularidad sea mucho mayor que la del presidente de Estados Unidos. Además es una referencia para muchos ya que ella es el fiel reflejo del sueño americano. “Nunca soñé con ser Primera Dama. Siendo negra ese sueño parecía imposible”, llegó a decir en una ocasión. Siempre mantiene vivo su pasado y su procedencia humilde: “Cuando llegue a Princeton recuerdo que me lleve un choque emocional viendo a estudiantes universitarios que conducían BMW. Yo ni siquiera conocía padres que condujeran BMW”.

La primera dama fue una pieza fundamental durante la campaña electoral de Barack Obama en 2008, dio varios mítines en público y le buscaban los medios, se la miraba con lupa lo mismo o más que a su marido. Poco a poco se empezó a conocerla mejor y la gente descubrió que era más que la esposa de Barack. Michelle Obama era una mujer muy culta, con mucha personalidad y una magnífica oradora. Barack llegó decir que si su mujer se presentaba a la presidencia de Estados Unidos él no se enfrentaría a ella.

En todo momento, Michelle ha querido mantener a sus hijas alejadas de la prensa. La periodista cuenta que la primera dama quiere que sus hijas tengan organizado su cuarto, hagan su cama y que no sean tratadas como princesitas. Para ella es muy importante que tengan una buena educación y que sean personas de provecho en la vida.

Michelle Obama ha transformado la Casa Blanca no solo por fuera sino también por dentro. La primera dama se ha acercado a prensa y no ha dudado en ningún momento en responder a preguntas y en participar en retos de todo tipo. Además Michelle abandera la campaña ‘Let’s move’ que tiene como objetivo combatir la obesidad infantil en escuelas, restaurantes y toda clases de asociaciones. “Cuando dí a luz a Malia empecé a hacer ejercicio porque me di cuenta de que mi felicidad dependía de cómo me sienta. Quiero que mis hijas vean que su madre se cuida, aunque se tenga que levantar a las cuatro y media de la madrugada para hacer gimnasia”, afirma.

Mientras Barack Obama intenta hacerse popular sin adoptar medidas populares, Michelle no tiene sino que seguir siendo Michelle

Finalmente la periodista descubre cual es el secreto de la primera dama. Una cualidad que tienen muy pocas personas, pero que en el caso de Michelle abunda por todas partes como es su carisma. Michelle fue muy importante para Barack en las primeras elecciones y en las segundas y puede volver a ser una pieza fundamental. Sigue manteniendo su popularidad mientras la de su marido ha caído en picado por la crisis económica, los drones, Afganistan, la seguridad social, los inmigrantes… por todo.

Michelle Obama siempre se ha mostrado reacia a entrar en política, pero la realidad es que es un pilar fundamental en el gobierno de Barack Obama y va a ser clave en 2016. Si se repasan sus cifras de popularidad, ni su marido ni el candidato republicano le hacen sombra. En concreto, en un momento en que Obama y Romney empatan en un 46% de intención de voto y un 47% de valoración según la encuesta Gallup, ella ha mantenido una popularidad media del 66% y eso durante los dos últimos años.

La primera dama fue duramente criticada durante la campaña presidencial de 2008, pero su perfil esquivo con los asuntos polémicos parece haber dado resultado. Se dedica sólo a la función benéfica, a las campañas de concienciación, por ejemplo contra la obesidad infantil o en favor del ejercicio físico, o a cuestiones con tanto valor en Estados Unidos como las familias y el entorno de los militares.

En los últimos meses intensificó su perfil público: ocho actos en una semana, más de uno al día y, un papel protagonista en la convención demócrata de septiembre 2012 que se celebró en Carolina del Norte. La posible rival de Michelle Obama no estará probablemente en la línea de salida.

Ann Romney, madre de cinco hijos y abuela de 18 nietos, con microblog y Twitter propio, tampoco lo haría mal, pero es imposible que termine como candidata. Se le señala como poco visible públicamente y pronto ni contará en las encuestas.".

El estratega demócrata Chris Lehane, quien trabajó en estrecha colaboración con la Casa Blanca de Clinton, dijo al diario Washington Examiner que toda esa idea de una asociación entre las dos damas Clinton y Obama "refleja el creciente reconocimiento de que es hora de que el techo de cristal del último club de viejos amigos que se hizo añicos con firmeza…” Y terminó: “Ahora Michelle es quien tiene la llave de la Casa Blanca”

Fuente: diasporaweb, especial para Globedia


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