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Herpes, infección incómoda; características clínicas, síntomas y tratamiento

04/09/2010 21:30

2 El herpes es una infección de transmisión sexual común causada por dos virus diferentes pero estrechamente relacionados. Ambos son muy fáciles de contraer, tienen síntomas similares y pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo

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Cuando la infección está en la boca, se la llama herpes oral. Cuando está en o cerca de los órganos sexuales, se la llama herpes genital.

La forma más común es el herpes oral (fogazos) y por lo general no se transmite a través del contacto sexual, 31 millones de personas a nivel mundial han contraído herpes a través del contacto sexual, mas de medio millón de personas son diagnosticadas cada año, y existen millones de personas que no saben que tienen herpes debido a que nunca han tenido los síntomas.

Transmisión

El contacto directo de piel con piel puede transmitir el herpes. Esto incluye tocar, besar y el contacto sexual (vaginal, anal y oral). Las partes húmedas de la boca, la garganta, genitales y los ojos se infectan muy fácilmente. La piel puede infectarse si está cortada, irritada, quemada, con salpullido o con otras lastimaduras.

Durante la etapa activa del virus es muy contagioso de una persona a otra, o de una parte del cuerpo propio a otra. Si una persona tiene llagas bucales de un resfriado, puede transmitir el virus durante el sexo oral y causar herpes genital.

El herpes se propaga más fácilmente cuando hay llagas abiertas. También puede transmitirse antes de que se lleguen a formar las ampollas. Se propaga menos fácilmente cuando las llagas han sanado, las costras se han caído y la piel ha vuelto a la normalidad.

Es probable que el herpes se transmita a través de asientos de inodoro contaminados, y toallas húmedas. Una madre infectada puede pasarle el virus a su bebé durante o después del parto.

Síntomas

El herpes oral generalmente aparece en los labios o dentro de la boca, en la forma de llagas de resfriado (ampollas pequeñas).

El herpes oral en las personas adultas es generalmente sólo una reactivación de una infección de la niñez. Las llagas de resfriado son molestas pero inofensivas en niños y adultos, pero pueden ser peligrosas para un recién nacido.

Los síntomas pueden empezar de 2 a 20 días después de que el virus ha entrado en el cuerpo o pueden tardar más tiempo. La primera aparición de síntomas durante la primera infección de herpes genital se llama “herpes” primario.

Al principio se puede tener una sensación de hormigueo o picor en el área genital. Puede haber dolor en las nalgas, piernas y el área de la ingle. En el área cercana al lugar por donde el virus entró al cuerpo aparecen pequeñas protuberancias rojas - en los labios vaginales, el clítoris, la vagina, la vulva, el cuello uterino, el ano, los muslos o las nalgas. Estas protuberancias se convierten en ampollas o llagas abiertas.

Entre 24 y 72 horas después de que aparecen las pequeñas ampollas, éstas pueden reventarse y dejar lastimaduras dolorosas. Estas lastimaduras pueden infectarse.

Otros síntomas del herpes primario pueden incluir: comezón, ardor, sensación de dolor si la orina pasa por encima de las llagas, incapacidad de orinar si hay hinchazón porque hay muchas llagas, ganglios linfáticos hinchados y sensibles a tacto en la ingle, garganta y debajo de los brazos (la hinchazón puede durar hasta 6 semanas), dolores musculares, dolor de cabeza, fiebre, náusea, sensación de decaimiento, malestar general como un resfriado.

Los síntomas generalmente desaparecen dentro de las 3 semanas o aun más rápidamente si te tratan con medicación. Normalmente aparece una costra sobre las llagas y éstas sanan sin dejar cicatriz. Pero aun después que desaparecen, el virus queda en el cuerpo. Puede reactivarse y volver a causar llagas días o años después.

Por lo general los síntomas son peores durante el herpes primario y se vuelven más leves con cada nueva reactivación del herpes, en temporadas de calor suelen ser más reactivas, y cuando la persona está sometida a mucho estrés o por fiebre, cirugía, menstruación, relaciones sexuales, irritaciones de la piel (por ejemplo, las quemaduras de sol), trauma, cambios hormonales, alcohol, problemas con el sistema inmunológico

Tratamiento

Existen medicamentos antivirales (aciclovir) que ayudan a que sanes más rápido, hacen que los síntomas sean menos dolorosos y disminuyen el riesgo de que aparezcan erupciones.

La vitamina C ayuda también a que los brotes sean menos severos o menos frecuentes.

Actualmente existen inmunomoduladores como el Factor de Transferencia que corrigen el problema por largas temporadas, ya que favorecen una buena respuesta inmunológica

Además, con el paso del tiempo, generalmente hay cada vez menos brotes y éstos causan síntomas menos severos.

La frecuencia de las erupciones diminuye después de tener herpes por cinco o seis años.

Medidas preventivas:

Puedes hacer varias cosas para aliviar tu incomodidad o dolor:

-Mantén las llagas limpias y secas.

-Usa ropa interior y prendas sueltas y de algodón para evitar la fricción con las llagas.

-Toma baños de agua tibia o fresca.

-Prueba aplicarte por unos minutos, varias veces al día, compresas frescas o bolsas de hielo sobre las lastimaduras.

-Bebe una cantidad abundante de agua.

-Descansa lo suficiente.

-Toma acetaminofen o ibuprofeno para ayudar con el dolor y la fiebre.

-Si sientes dolor al orinar, orina en un baño cálido. O usa ambas manos para separarte los labios de la vulva y evitar que la orina toque las llagas.

-No toques las llagas. Si lo haces, lávate bien las manos con agua y jabón para matar el virus.

-Lávate las manos después de ir al baño.

-No te toques o frotes los ojos a menos que te hayas acabado de lavar las manos.

-Lávate las manos antes de tocar un lente de contacto.

-No moje los lentes de contacto con saliva.

-Si tienes llagas de resfriado, no beses a nadie, especialmente a bebés, niños o mujeres embarazadas.

-Si tienes llagas genitales, no tengas relaciones sexuales, ni siquiera con un condón.

Además asegúrate de comer una dieta saludable, descansar lo suficiente, hacer ejercicio y encontrar maneras de aliviar el estrés. Si tienes brotes frecuentes o severos, habla con tu proveedor de cuidados de salud sobre la posibilidad de tomar medicación para prevenirlos o tratarlos tempranamente.

Comentarios

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diego (09/10/2013)

pon la hepes nadamas

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Usuario anónimo (22/10/2013)

holis