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Hermann Hesse urgente

28/03/2011 10:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando Hermann Hesse entra en contacto con el psicoanálisis hizo una comparación entre la mente humana con un lago. La superficie del lago, dice Hesse, es nuestro saber consciente. Las aguas que quedan debajo de la superficie y que conforman una parte más amplia del lago, se hallan en la oscuridad, se sustraen a nuestro conocer consciente. Sin embargo, superficie y niveles profundos, pertenecen a la mujer y al hombre. Constituyen lo que Hesse señala como alma, ser, más espiritualmente: la vitalidad que hay en nosotros. Y de la misma manera que en un lago, por las corrientes y la circulación, hay un permanente intercambio entre las aguas de arriba y las de abajo, de la misma manera tendría que haber en el alma una persistente interacción entre lo consciente y lo inconsciente. Ahora bien, si no se permite que las aguas profundas lleguen a la superficie porque son recónditas, oscuras, subrepticias y se les tiene miedo, entonces esas aguas llegan a endemoniarse y traen la desdicha al mundo. Claro está, esa desdicha surge únicamente por la angustia ante lo que queda por debajo de la superficie.

Desde esa capa superficial el hombre occidental moderno ha construido la cultura (ideología, religión, etc.) y ha hecho –curiosamente- hasta lo irracional para universalizarla, globalizarla y establecer una patente de corso a través de la cual medir a la otra y al otro. Para ello ha diseñado una categoría que pretende responder a importantes cuestionamientos como quién soy, qué soy, de dónde vengo: la identidad. Razón por la cual existe una identidad regional, nacional, continental y pare de contar. Una identidad que termina siendo un montón de palabras más o menos afortunadas donde se pretende explicar lo que se es. Razón tenía Sartre cuando comprendió que somos lo que el mundo ha hecho de nosotros. Sin embargo, hay momentos de quiebre. Momentos en los cuales esa cultura se transforma en una mácula para el crecimiento humano. El ser humano, escribe Freud en El Malestar en la Cultura, cae en la neurosis porque no logra soportar el grado de frustración que le impone la sociedad en aras de sus ideales de cultura, concluyéndose de ello que sería posible reconquistar las perspectivas de ser feliz, eliminando o atenuando en grado sumo estas exigencias culturales. De otra manera, esta idea ya la había advertido Lao Tse en Tao Te Ching, un libro que seguro leyó Hesse en más de una oportunidad. Lao Tse dice: "Cuando faltó el Tao, vinieron la caridad y la justicia. Con los talentos y los ingenios vinieron las grandes falsificaciones [...] Para remediar las revueltas de la nación se inventó la fidelidad del súbdito". En el Tao se recomienda abolir todas estas construcciones que falsifican la naturaleza para poder hallar el rostro real de la persona humana.

Es por ello que Hesse afirma que "aquel que descubre que de él depende su equilibrio espiritual, de la manera en que contempla el mundo, ese tal traspasa el umbral". Va más allá: "Con la experiencia de que todo eso exterior no sólo es el objeto de nuestras percepción, sino que es a la vez la creación de nuestra alma, y con la transformación de lo exterior en lo interior, y del mundo en el yo, entonces es cuando comienza a lucir el día". ¿Será esta la transformación de la cual quería hablar Franz Kafka a través de su Gregor Samsa? Transformación que también viene viviendo la mujer desde que ha emprendido sus dos liberaciones: la liberación del patriarcado y la liberación de la liberación que el patriarcado le hizo creer que había obtenido. Una liberación que permite entender que el macho es tan inútil como lo puede ser la hembra. Esta liberación se concentra en la posibilidad de liberarse no sólo de la discriminación negativa, sino de la positiva, la nueva, la que asegura Onfray se ha puesto de moda.

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Hermann Hesse apuesta por una emancipación si se quiere epistemológica. Desmontar, como ya he dicho repitiendo lo que han dicho otros, al logos de la modernidad. Raúl Fornet-Betancourt que mucho ha trabajo en esto afirma que es necesario desfilosofar la filosofía. Romper con el monólogo que la filosofía ha mantenido con su propia tradición. Liberar la filosofía de los sistemas filosóficos, "pues no tiene que brotar necesariamente de la organización de sistemas que la han concebido". Y muy especialmente, prestarle más atención al presente, a lo inmediato, tal y como vienen haciéndolo desde esa estupenda idea de la historia inmediata. Claro, Fornet-Betancourt responde a un clamor que hace la filosofía desde América latina, mas sin embargo, en el propio corazón de Europa, un francés, Michel Onfray, apuesta a la misma urgencia. Liberar el pensamiento de la mujer y el hombre del razonamiento cartesiano es una tarea principal si queremos sortear los retos que nos imponen los tiempos. Es por ello que Hermann Hesse se transforma, bajo esta óptica, en un escritor urgente. Al igual que quienes han reflexionado sobre la idea emancipadora, el alemán comprende que cuando una mujer o un hombre se liberan de sus presiones internas y se forma su propia personalidad, entonces eso tiene una dimensión política. Al romper con esa fraudulenta idea de la identidad, esa mujer o ese hombre no se verán ya arrastrados tan fácilmente por el frenesí de las multitudes; no se dejarán convencer tan fácilmente de que otra u otro son sus enemigos mortales, sobre los que tiene que volcar su odio.

El mundo moderno ha claudicado, puesto que dio pie a la creación de una cultura que terminó mutilando el crecimiento humano. Una cultura que fue reduciendo el espacio de la sensibilidad para concentrarse irracionalmente en la racionalidad. Sobre esa claudicación ya habían hablado otros antes de Hesse, como Nietzsche y su muerte de Dios o Spengler y la decadencia de occidente. Sin embargo, Hesse fue más sistemático en sus señalamientos y su ambición por una transformación radical en el alma humana. "Que nuestro mundo está muy podrido, escribe en Demian, eso lo sabemos. Pero tal idea no sería aún una razón para profetizar su ocaso o algo por el estilo. Pero, desde hace varios años, vengo teniendo sueños de los que deduzco o en los que siento [...] que se aproxima el derrumbamiento de un viejo mundo [...] El mundo quiere renovarse. Huele a muertes". Otro tanto apunta en El regreso de Zaratustra donde exhorta a los jóvenes a aprovechar el fin de la Primera Guerra Europea para efectuar el cambio radical mencionado. No temer al caos con el cual nos han atemorizado desde siempre. Por el contrario, dar el paso hacia él, dejarse caer, lanzarse sonriendo de vitalismo.


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Bitacoradelabismo (31 noticias)
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bitacoradelabismo.blogspot.com
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