Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Prensa Libre Valenciana escriba una noticia?

Hechos que pasaron a la historia (1): La masacre de Munich

08/12/2010 01:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los comandos pedían la liberación de doscientos guerrilleros que se hallaban en cárceles israelíes, pero la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir, se negó terminantemente a aceptar sus demandas

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

Los primeros Juegos Olímpicos realizados en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial deberían haber sido un símbolo de la reconciliación. Sin embargo, se convirtieron en un espectáculo de terror y en un eco horripilante de la era nazi porque las víctimas fueron judías.

El 4 de septiembre de 1972, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista Septiembre Negro, perteneciente a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), escalaron la reja de dos metros que rodeaba el complejo y se dirigieron hacia la villa olímpica que ocupaban los deportistas del Estado de Israel. Fueron ayudados por integrantes del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y que creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.

Al llegar a la dependencia israelí, asesinaron a dos entrenadores y tomaron nueve rehenes, entre ellos dos guardias de seguridad. Catorce integrantes del equipo lograron escapar.

Poco después, en horas de la mañana, miles de policías rodearon la villa y fortificaron sus alrededores.

Los comandos pedían la liberación de doscientos guerrilleros que se hallaban en cárceles israelíes, pero la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir, se negó terminantemente a aceptar sus demandas. Las autoridades alemanas negociaron con los secuestradores, que no aceptaron a un representante de la Liga Árabe enviado al lugar. Los ocho palestinos rehusaron rendirse y rechazaron la oferta de los negociadores de intercambiar sus puestos por los de los rehenes. El plazo para la ejecución de los deportistas pasó de tres a cinco horas, tras las conversaciones llevadas a cabo por las autoridades germanas. El jefe de policía alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación olímpica egipcia, negociaron directamente con los secuestradores ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Los embajadores de Túnez y Libia en Alemania también ayudaron intentando ganar concesiones de los secuestradores, pero el intento resultó estéril.

Finalmente los terroristas exigieron un transporte para El Cairo. Las autoridades fingieron llegar a un acuerdo y, a las 22:10, dos helicópteros transportaron a los asaltantes y a sus rehenes a una base aérea en penumbras próxima a Fürstenfeldbruck, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. Los secuestradores creyeron que estaban en Riem, el aeropuerto internacional cercano a Munich. Las autoridades habían planeado un asalto sobre ellos en el aeródromo.

Cinco francotiradores alemanes fueron seleccionados para disparar a los secuestradores. Ninguno tenía una preparación especial en este tipo de acciones y fueron elegidos porque practicaban el tiro de forma competitiva los fines de semana (posteriormente uno de ellos reconocería que no se consideraba un tirador de élite). En los 75 minutos que pasarían antes del fatal desenlace, las autoridades policiales germanas solicitaron tardíamente tanquetas, las cuales tardarían 30 minutos en llegar debido al denso tráfico. Los helicópteros aterrizaron a las 22:30 en el aeropuerto. A las 23:03, dos terroristas bajaron de los aparatos, caminaron hacia el avión y se volvieron.

Seguidamente, otros dos descendieron empujando a dos de los rehenes, quienes llevaban sus manos atadas a la espalda. Viendo que el avión estaba vacío y sabiéndose engañados, los terroristas regresaron precipitadamente hacia los helicópteros. En ese momento el aeropuerto fue súbitamente iluminado con bengalas y focos y las autoridades alemanas dieron la orden de abrir fuego.

Más sobre

El final de la batalla mostró un resultado aciago: murieron cinco terroristas y tres fueron atrapados, un policía fallecido y todos los rehenes quedaron sin vida.

El Comité Olímpico tomó la controvertida decisión de continuar con la competencia olímpica y sólo resolvió como muestra de duelo que la bandera olímpica se izara hasta el final de los Juegos a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos, a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.

El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunció que abandonaba Munich, siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejó los juegos el 7 de septiembre, temiendo posibles represalias.

Los familiares de las víctimas solicitaron al Comité Olímpico Internacional (COI) levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos, pero sus autoridades declinaron la petición, alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.

Apenas días después, el gobierno israelí decidió bombardear en represalia bases palestinas ubicadas en Siria y El Líbano.

El 29 de octubre, un avión de Lufthansa fue secuestrado, exigiendo los terroristas la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones fueron atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Munich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas, Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, dondequiera que se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Para ello, el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información israelíes instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como Operación Cólera de Dios.

Lo que debería haber sido una magnífica justa deportiva, por obra y gracia del odio y el rencor se transformó en un festival de sangre y muerte, y manchó de luto a los Juegos Olímpicos de 1972.

La placa conmemorativa que se divisa hoy exactamente en el sitio adonde estaba ubicada la villa olímpica que albergó a los deportistas de Israel, está escrita en alemán y hebreo y su discreto texto, dice lo siguiente: “El equipo del Estado de Israel permaneció en este edificio durante los 20º Juegos Olímpicos de Verano del 21 de agosto al 5 de septiembre de 1972. El 5 de septiembre, las víctimas que figuran en esta lista fueron asesinadas. Honor a su memoria”.


Sobre esta noticia

Autor:
Prensa Libre Valenciana (108 noticias)
Visitas:
4806
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.