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Harvey Milk, un candidato con pelotas

30/04/2009 03:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Activismo gay según Gus Van Sant

Durante los créditos iniciales y para introducirnos en el difícil mundo LGBT en los 70’s, vemos imágenes de las redadas que la policía de San Francisco hace en los lugares clandestinos de encuentro homosexual. Ser gay es sinónimo de enfermedad, delito y aberración.

 

En este escenario adverso, el fotógrafo homosexual Harvey Milk (Sean Penn) decide enfrentar los prejuicios y la condena en la tierra y en el cielo, personificando la lucha política por la búsqueda de los derechos y la protección de quienes eligen una opción sexual distinta, apoyado en la necesidad de construir un discurso y un paradigma que contrarreste la visión de derecha que justifica el ataque y la agresión.

 

Esta es la biopic que el director norteamericano Gus Van Sant hace del activista político gay, recreando los últimos seis años de su vida desde sus inicios como un inquieto ciudadano capaz de seducir e inspirar a la comunidad homosexual más cercana, hasta construir el movimiento que dio visibilidad a la colectividad gay desde el emblemático barrio Castro de San Francisco.

 

El mérito del film es la respetuosa rigurosidad con que se presenta la lucha por los derechos de las minorías en los Estados Unidos en cabeza el protagonista: su ascenso como político capaz de representar legítimamente a un colectivo, su lucha sostenida, sus triunfos y derrotas, hasta su absurda muerte en manos de uno de sus colegas.

Sembrar en la sociedad el respeto por las diferencias y la capacidad de los colectivos de autogestionarse. Esa es la consigna. PARA RECORDAR.

Gus Van Sant retrata con rigurosidad científica, algo parecido a un manual del buen político, lo que debe hacer cualquier persona que decida intervenir en el destino de un grupo social, y ser su representante legítimo: construcción de confianza con la coherencia entre el discurso y lo que se hace. Generación de capital social con identidad y empoderamiento de los miembros de una comunidad, habilidad de negociación y persuasión, y quizás lo más valioso y fundamental: un candidato alejado del paradigma mesiánico, capaz de ser un inspirador que asegura en los otros la visión de conjunto, de trabajo en equipo en donde las respuestas están en cada uno, y no en un tercero capaz de solucionarlo todo.

 

Para ello, la suma de una dirección de arte impecable que nos transporta al momento histórico, un guión ganador del oscar de Dustin Lance Black y sendas actuaciones del grupo actoral (el laureado Sean Penn, James Franco como su compañero de lucha y quizás el hombre más importante en su vida, Emile Hirsch como el activista homosexual que cualquier candidato soñaría para asegurar votos y el cada vez mejor Josh Brolin en el papel del desafortunado, envidioso y atormentado político Dan White), aseguran un film destacado en la categoría de las biopics (películas biográficas).

 

Por el valor de la lucha política que representa, por la validez del debate, por la democracia como respuesta a las necesidades y la reivindicación de los derechos de las minorías, que en labios del Milk de Penn destacan que lo verdaderamente importante no es detentar el poder, o ser exitoso, se trata de lo fundamental: Sembrar en la sociedad el respeto por las diferencias y la capacidad de los colectivos de autogestionarse. Esa es la consigna. PARA RECORDAR.

 

Nota: otras biopics de retratos de activistas políticos que vale la pena ver: “Reds” protagonizada y dirigida por Warren Beatty, sobre el socialista norteamericano John Reed, “Malcolm X” de Spike Lee con Denzel Washington sobre los derechos de los afrodescendientes; y las películas sobre la lucha sindical: la colombiana “María Cano” de Camila Loboguerrero con María Eugenia Dávila ; y “Norma Rae” de Martin Ritt con Sally Field.

Gus Van Sant retrata con rigurosidad científica, algo parecido a un manual del buen político, quien decida intervenir en el destino de un grupo social, y ser su representante legítimo.

 


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Autor:
Cinehólico (19 noticias)
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