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Los hambrientos en el mundo superan los 1.000 millones, la mayor cifra de la historia, por la crisis

19/06/2009 17:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El número de desnutridos en el mundo alcanzará un récord histórico este año, pues ya son 1.020 millones las personas que pasan hambre a diario, según los últimos datos publicados hoy por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esta cifra desorbitante está provocada por la crisis económica mundial, que ha llevado a una disminución de los ingresos y a un incremento del desempleo.

Así pues, el incremento del hambre no es consecuencia de las malas cosechas, sino que se debe a que se ha reducido el acceso de los pobres a los alimentos. "Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza", aseguró el director general de la FAO, Jacques Diouf.

A este respecto, Diouf advirtió de que "esta crisis silenciosa del hambre" afecta ya a uno de cada seis seres humanos y, por lo tanto, supone un "serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales". Por ello, consideró necesario crear "con urgencia" un amplio consenso para la "erradicación rápida y completa del hambre en el mundo". "La situación actual de inseguridad alimentaria mundial --subrayó-- no nos puede dejar indiferentes".

Los países pobres, según Diouf, "necesitan las herramientas de desarrollo, económicas y políticas necesarias para impulsar su producción agrícola y su productividad". Así pues, instó a incrementar la inversión en agricultura, ya que en la mayoría de los países pobres un sector agrícola saludable es clave para vencer al hambre y la pobreza y supone un requisito previo para el crecimiento económico.

Kanayo F. Nwanze, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), explicó que muchos de los que sufren pobreza y hambre en el mundo son pequeños campesinos en los países en desarrollo, pero son personas que tienen el potencial no solamente de cubrir sus propias necesidades sino también de mejorar la seguridad alimentaria y catalizar un mayor crecimiento económico.

Por este motivo, añadió Nwanze, "para liberar este potencial" y reducir el número de víctimas del hambre en el mundo, los gobiernos necesitan proteger las inversiones clave en la agricultura, de forma que los pequeños campesinos tengan acceso no sólo a semillas y fertilizantes, sino también a tecnologías adaptadas para ellos, infraestructuras, financiación rural y mercados, todo ello con el apoyo de la comunidad internacional.

"En la mayoría de los países en desarrollo no existe apenas duda de que invertir en los pequeños agricultores supone crear la red de seguridad más sostenible, en especial en tiempos de crisis económica mundial", indicó Nwanze.

Por su parte, la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Josette Sheeran, advirtió de la "enorme crisis humanitaria" que está provocando el avance del hambre, por lo que abogó por que el mundo trabaje "unido" para garantizar que se atienden las necesidades de emergencia y se buscan soluciones a largo plazo".

AUMENTO LENTO E INEXORABLE

Después de que se lograron importantes progresos para reducir el hambre crónica en la década de los ochenta y la primera mitad de los noventa, el hambre ha aumentado "lenta pero inexorablemente" durante la última década, según la FAO.

El número de hambrientos se incrementó entre 1995 y 1997 y entre 2004 y 2006 en todas las regiones del mundo, excepto en América Latina y el Caribe. Pero incluso en esta última región, los progresos en la reducción del hambre se han visto anulados como consecuencia del alza de los precios alimentarios y la actual crisis económica y financiera global.

Este año, con la combinación de la mala situación económica y el alza de los precios a nivel nacional, se espera que el número de víctimas del hambre aumente en conjunto cerca del 11 por ciento. Así lo advierten las previsiones de la FAO basadas en los análisis del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Casi toda la población desnutrida del planeta vive en países en desarrollo. En Asia y el Pacífico se calcula que unos 642 millones de personas sufren hambre crónica, 265 millones en el África subsahariana, 53 millones en América Latina y el Caribe, y 42 millones en el norte de África y Oriente Próximo. Otros 15 millones viven en los países desarrollados.

PEOR EN ZONAS URBANAS

Pero la FAO avisa de que los pobres de las zonas urbanas serán probablemente los que tengan más dificultades para hacer frente a la recesión mundial, ya que el descenso de la demanda de exportaciones y la reducción de la inversión extranjera directa causarán un aumento del desempleo urbano. No obstante, las áreas rurales tampoco se librarán, ya que millones de personas se verán forzados a regresar de las ciudades al campo, obligando en muchos casos a los pobres rurales a tener que compartir esta carga.

Algunos países en desarrollo se enfrentan también al hecho de que las remesas que los emigrantes envían a sus hogares han descendido de forma notable a lo largo de este año, con la consiguiente disminución de entrada de divisas y de ingresos para las familias.

Esta circunstancia, unida al recorte previsto en la ayuda oficial al desarrollo limitará aún más la posibilidad de que los países dispongan de capital para sostener la producción y crear redes de seguridad y sistemas de protección social para los pobres.

MENOS CAPACIDAD DE MANIOBRA

A diferencia de crisis anteriores, la FAO advierte de que los países en desarrollo tienen menos capacidad de maniobra para adaptarse al rápido deterioro del contexto económico, ya que las turbulencias afectan prácticamente a todo el mundo de forma más o menos simultánea.

A todo ello se une que las oportunidades para mecanismos reparadores, como la devaluación de la moneda o conseguir préstamos en el mercado internacional de capitales, por ejemplo, para ajustarse a los vaivenes macroeconómicos son más limitadas en una situación de crisis mundial.

Uno de los factores que han hecho que esta crisis económica sea peor para la población pobre es que ha estallado a continuación de la crisis alimentaria y energética que abarcó desde 2006 hasta 2008. Mientras que los precios de alimentos han bajado de forma sustancial en los últimos meses en los mercados mundiales, a nivel doméstico en los países en desarrollo este descenso se ha producido de forma más lenta.

Los precios permanecieron de media un 24 por ciento más elevados en términos reales a finales de 2008, en comparación con 2006. Para los consumidores pobres, que gastan hasta un 60 por ciento más de sus ingresos en alimentos básicos, ello supone una fuerte reducción de su poder adquisitivo efectivo. Además, los precios internacionales de los alimentos básicos son todavía un 24 por ciento más altos que en 2006 y un 33 por ciento más que en 2005.


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