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¿Qué hacer si nuestro hijo es obeso?

19/06/2011 13:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A veces cuesta reconocer lo evidente, pero si nuestro hijo tiene un problema de obesidad hay que buscar remedio

Cuando observo a madres o familias en las que un hijo está subido de peso, parece que las reacciones se pueden resumir en algunas líneas:

  • Las que no le dan mucha importancia (generalmente alguno de los padres es obeso también)
  • Las que no toman el problema en cuenta hasta que los otros (vecinos, compañeros de colegio) señalan el "defecto" del niño o niña
  • Y las que lo afrontan como una desgracia (en estas, lo padres no son obesos), y cargan sobre el niño un montón de presión y estrés

Tenía una amiga cuya hija de siete años pesaba tres kilos y medio más de lo habitual por su talla. Cuando se vio obligada a ponerse seria, le costaba mantener el orden con la niña, porque nunca le había impuesto nada: que no cogiese más que un caramelo, que no picase entre comidas, que hiciese meriendas y desayunos de fruta en lugar de snacks...

Si nuestro hijo o hija tiene tendencia por la comida basura y comienza a enseñar michelines poco saludables alrededor de la cintura, es el momento de tomar medidas.

Está entre el 30% de población obesa que tiene el país. En EEUU, el problema es tan acuciante que se crean campañas gubernamentales cada año para concienciar y movilizar a las familias. Los Whitaker tuvieron que darse cuenta de que sus dos hijos de 11 y 12 años (y el propio matrimonio) estaban bastante por encima del peso: un tercio más de lo saludable.

Con la guía de un doctor y sesiones de charla, llegaron a la conclusión de que no se trataba de comer más fruta o rebajar las carnes rojas, sino de cambiar todo el estilo de vida: varias veces por semana, por ejemplo, cenaban fuera de casa (McDonalds y similares); eso tuvo que acabarse.

Madres y padres a veces tratamos de ocultar lo evidente

Dejaron de cenar por separado niños y adultos. Compartían los preparativos y la mesa todos. Y, por último, eliminaron de la despensa todo lo dañino: snacks, galletas altas en grasa, refrescos azucarados, bollos... Alucinaron con la cantidad de “basura” que tuvieron que tirar.

Los padres hicieron ver, con mucha paciencia, todos los errores de su alimentación anterior, y eso fue duro al principio. Sobre todo los caprichos: pasear y tener que decirles no cada vez que pedían algo de las tiendas. "Comerás toda la fruta que quieras cuando llegues a casa".

Así, semanas, meses, todos juntos. La madre componía comidas cada día con más verduras y hortalizas, aunque pusiesen mala cara. Hasta brócoli llevaban los niños, algunos días, como desayuno al colegio. Al cabo del tiempo fueron entendiendo que eso era lo normal, y no lo otro.

Mientras el mundo -amigos, vecinos- los rechaza, señalando el sobrepeso

Me ha alegrado saber que toda la familia ha perdido entre 5 y 6 kilos cada uno y siguen adelante. ¿No es encantador encontrar juntos una solución y apoyarse en el cambio?


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Autor:
Tori (261 noticias)
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