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Cómo hacer ejercicio sin dañar nuestro cuerpo

29/04/2009 16:37 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bien sabido es que la actividad física es saludable, y que es un hábito indispensable para nuestro bienestar, pero si se ejercita de manera improvisada y sin tener en cuenta determinadas precauciones, puede terminar resultando perjudicial. Por eso, existen cuidados indispensables para que un nuevo p

Una visita al médico nunca está de más

Muchas veces comenzamos nuestra actividad sin saber que nuestro cuerpo no está preparado para determinado tipo de ejercicio, o sobre-ejercitamos pensando que va a darnos mejores resultados, y nos exponemos a riesgos ignorando el peligro que acarrean para nuestra salud.

En primer lugar, debemos tener en cuenta algo que muy poca gente cumple y es indispensable: cuando se va a reanudar la actividad física después de mucho tiempo de cultivar hábitos sedentarios, o si queremos probar algún tipo de ejercicio más exigente que el que realizábamos antes, debemos hacer un chequeo médico antes de comenzar.

Necesitamos saber en qué estado está nuestro corazón, nuestro sistema respiratorio, nuestras articulaciones, y el médico nos dirá qué tipo de ejercicio es apropiado para nuestras necesidades. Aunque un chequeo con un médico clínico puede bastar, sería conveniente visitar a un cardiólogo, a un traumatólogo y si queremos hacer deportes de alta exigencia física, un deportólogo será ideal.

Comencemos poco a poco

Cuando comencemos con nuestras primeras rutinas de ejercicio, deberemos aumentar el tiempo, la frecuencia y el esfuerzo de manera gradual. Empezar con todas las energías sólo nos llevará a cansarnos y lastimarnos.

Por ejemplo, cuando iniciemos una rutina de ejercicio aeróbico tranquilo, como puede ser el uso de una bicicleta fija, podemos comenzar los primeros días con 15 minutos de ejercicio, e ir aumentando gradualmente, de a cinco minutos, siempre y cuando veamos que llegamos cómodos al final del tiempo.

Es importante saber que si nos cuesta demasiado terminar la rutina de ejercicio, es porque nos estamos esforzando más allá de nuestras posibilidades. Es por eso que debemos escuchar atentamente los pedidos de nuestro cuerpo y evitar exigirnos de más. Es comprendiendo nuestras propias limitaciones como aprenderemos a encontrar el ejercicio que se adapta a nuestras necesidades.

Es fundamental precalentar y enfriar

El precalentamiento es indispensable, aunque estemos con poco tiempo, no debemos nunca dejarlo e lado. Cuando no precalentamos, somos mucho más propensos a sufrir desgarros, distensiones, contracturas y demás lesiones. Una buena sesión de precalentamiento tiene que durar al menos cinco minutos, aunque quince minutos son el tiempo ideal. Haremos movimientos suaves y luego, iremos incrementando la intensidad del ejercicio de forma gradual.

Así como es preciso calentar los músculos antes de la actividad, es también importante enfriarlos luego de ejercitar, evitar detenernos abruptamente. El procedimiento es el inverso: iremos disminuyendo la intensidad del ejercicio. Elongar los músculos también es recomendable antes y después del ejercicio.

Siempre usemos la vestimenta adecuada

Tenemos que evitar el uso de ropa demasiado ajustada, ya que las prendas sueltas son más cómodas para hacer ejercicio y dejan al cuerpo respirar mejor. Es mejor evitar los materiales vinílicos o de otros géneros que no sean porosos, ya que la ropa debe permitir que la piel se oxigene y la transpiración pueda ser bien eliminada.

La vestimenta también tiene que ser elegida acorde al clima. Al salir a correr o hacer deporte al aire libre y bajo el sol, se recomienda siempre usar una gorra y ropa de colores claros.

La elección del calzado es vital: éste tiene que estar diseñado para el deporte. El uso de calzado inadecuado puede producirte serias lesiones en los pies y también en la columna, ya que el calzado y la forma en que pisamos determina la postura.

Evitar el calor excesivo y la deshidratación

En días de excesivo calor, los expertos recomiendan evitar el ejercicio. En jornadas con temperaturas mayores a 30 grados, una forma de no perder el ritmo es cambiar el horario y ejercitar durante las primeras horas de la mañana, o después del atardecer. Exponernos a temperaturas altas y al castigo del sol es agobiante y riesgoso.

Si bien cuando hace calor es imprescindible tomar abundante agua, la hidratación es necesaria cualesquiera sean las condiciones climáticas. El cuerpo pierde grandes cantidades de líquido al hacer ejercicio, por lo cual debemos mantenerlo hidratado constantemente. Al hacer actividad, procuremos siempre tener una botella de agua a mano, fresca pero no demasiado fría.

Recordemos que el motivo por el cual comenzamos a hacer ejercicio es el mejoramiento de nuestro cuerpo y de nuestra calidad de vida. Si queremos evitar que el efecto sea el contrario, debemos cuidar nuestra salud y no olvidar ninguna de estas recomendaciones.


Sobre esta noticia

Autor:
Giselle Odiz (1 noticias)
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Tipo:
Tutorial
Licencia:
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Usuario anónimo (24/11/2009)

grax m ayudaste con el examen Xd¡