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¿Cómo hablar de drogas con nuestros hijos?

27/09/2009 07:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un tercio de los padres y madres se sienten desorientados al abordar esta cuestión

Europa  Press

Las familias se enfrentan a situaciones complicadas cuando los hijos preguntan "qué es una droga", quieren probar el vino en una comida o esconden hachís en un bolsillo del pantalón. '¿Qué les digo?' trata de ayudar a estos padres y madres a abordar una realidad tan presente en nuestra sociedad como es el consumo de drogas.La familia y todo lo que representa sigue estando a la cabeza de los valores considerados más importantes por los españoles. Sin embargo, la confusión y desorientación de un tercio de los padres con hijos entre los 14 y 20 años es la preocupación principal.

En este contexto, desde los primeros años de la vida de sus hijos hasta la adolescencia, los padres tienen que enfrentarse a situaciones relacionadas con las drogas que suelen resultar difíciles de resolver: una niña de 4 años que le pregunta a su madre "qué es una droga", un niño de 11 que quiere que le dejen probar el vino en una comida o un chico de 14 al que le encuentran hachís en un bolsillo.

'¿Qué les digo?', editado por Temas de Hoy, trata de ayudar a estos padres y madres que quieren saber cómo abordar una realidad tan presente en nuestra sociedad como es el consumo de drogas, proponiendo una educación basada en la comunicación y el diálogo.

Dividido en tres grandes apartados, orientados a distintas fases de la evolución, los contenidos responden a distintos tipos de comunicación y prevención adecuados a cada grupo de edad (hasta los seis años de edad, de los seis a los doce años y de los doce años a los dieciséis años).

Hasta los 6 años de edad

Algunas claves...

• En estas edades, no conocen las drogas ni se interesan por ellas, por eso cuando respondamos a sus preguntas o toquemos ocasionalmente el tema hemos de hacerlo con naturalidad y sin alarmismo.

• Los niños hacen lo que ven hacer, por eso los adultos hemos de ser coherentes con lo que hacemos delante de ellos.

• Las normas son necesarias. Está claro que los padres han de ser pacientes. Si criamos a un niño que respeta las normas de casa, tendremos a un adolescente que respetará espontáneamente las normas sociales.

• Para los padres es útil cultivar la calma en situaciones normales para poder afrontar con serenidad futuros conflictos.

• En esta etapa de su vida el niño no discute, argumenta u opina, pero pregunta constantemente sobre todo. Requiere una respuesta inmediata que pueda comprender. Las mejores respuestas en estas edades suelen ser las más simples.

En estas edades debemos evitar:

• Mentir: «No, ni tu madre ni yo fumamos»; «yo nunca bebo alcohol»; «las medicinas que tomo por las noches son para no estar malito»).

• Rehuir el diálogo: Si sus padres se niegan, preguntará a otros.

• Banalizar o frivolizar: «No te preocupes, eso son tonterías de la tele». Se transmiten al pequeño mensajes que lo invitan a pensar que «con las drogas no pasa nada».

• «Pasarle la pelota a otros»: «Ya te lo explicarán en el cole». El niño probablemente entenderá que sus padres quieren desentenderse de él.

• Asustar («Los que prueban el tabaco o el alcohol se vuelven drogadictos; y todos los drogadictos acaban muertos o en la cárcel»).

• Atacar («Esas preguntas no son para niños; eso te pasa por ver tanta tele. Voy a prohibirte encenderla siquiera»; . Cuando un niño se siente atacado o acusado, «toma buena nota» y tal vez no quiera volver a arriesgarse de nuevo, dejando de acudir a nosotros para calmar sus inquietudes.

De los 6 a los 12 años de edad

Algunas claves...

• Son perfectamente conscientes de que las drogas existen, y de que hay personas que las consumen.

• Por lo general, adoptan una actitud de rechazo hacia las drogas. El consumo de alcohol y tabaco les ocupa, y a menudo les preocupa.

• Los medios de comunicación y el grupo de amigos comienzan a ejercer sobre los niños una influencia que compite con la nuestra a la hora de informarse sobre las drogas.

• Hasta los doce años de edad, un niño difícilmente encontrará drogas (a excepción de alcohol y tabaco) y es precisamente éste el momento de iniciar las acciones preventivas.

• Es muy posible que, como padres, tengamos que «abrir la brecha» de la comunicación sobre el tema de las drogas, aunque debemos estar preparados para situaciones en las que sean nuestros propios hijos quienes tomen la iniciativa.

• ¿Qué son drogas y qué no lo son? Como explicación más básica, droga es toda sustancia cuyo consumo modifica las funciones de las personas: la percepción, las emociones, la conducta…. Su abuso produce diversas consecuencias tóxicas agudas y crónicas, entre ellas el estado de dependencia.

• Si son nocivas ¿por qué algunas son legales? Porque forman parte de una cultura de siglos en la que buena parte de la economía dependía de ellas. Sin embargo, socialmente se está dando marcha atrás poco a poco en esta permisividad.

• Si alguno de los padres fuma o bebe moderadamente ¿qué explicación ofrecer? Esta cuestión es clave. Al niño de más de 6 años ya no le sirven explicaciones como «mi organismo está preparado y el tuyo no». Lo mejor es declarar abiertamente la realidad de que se ingieren y que eso nos obliga a estar atentos para no perjudicar nuestra salud.

• Es positivo conocer a los amigos de nuestros hijos; fomentar actividades en el hogar. En esta edad no es probable que los hijos se nieguen; más al contrario, agradecerán la posibilidad de «quedar» con sus amigos en casa, sobre todo si la velada va acompañada de una buena merienda o un refresco.

En estas edades debemos evitar:

• Desconfiar. El hecho de que nuestros hijos hagan preguntas, aun las más comprometidas, no implica que estén involucrados consumos de drogas.

• Asumir el papel de «Gran Inquisidor». Formular preguntas-trampa, juzgar a priori («vas por mal camino»), o rebuscar en sus cajones buscando algo que «lo inculpe».

• Alarmarnos sin razón. Nuestros hijos son claramente sensibles a nuestros estados de ánimo y captan rápidamente lo que nos asusta. La consecuencia lógica es que traten de ocultar hasta las cuestiones o acontecimientos más inocentes.

De los 12 a los 16 años de edad

Algunas claves...

• Nuestros hijos son conscientes de que las drogas existen y que muchos de sus iguales las consumen.

• En estas edades, por lo general, nuestros hijos adoptan una actitud de rechazo inicial hacia las drogas (entre los 12 y los 13 años). Sin embargo, en los años siguientes su aversión a las drogas suele transformarse en curiosidad y fantaseo con respecto a sus efectos.

• Los medios de comunicación y el grupo de amigos comienzan a ejercer sobre nuestros adolescentes una potente influencia.

• Nuestro objetivo último es guiar a los hijos hacia una maduración responsable, de forma que vayan siendo progresivamente autoeficaces ante las drogas.

• Las drogas son para los adolescentes una realidad más de su vida que les enfrenta con sus miedos; el enfrentamiento con las drogas es parte del crecimiento.

• Los primeros consumos suelen tener un carácter experimental.

• Si creemos que en nuestro hogar puede haber un consumo problemático de drogas, debemos afrontarlo con prudencia. Si vemos que el consumo es muy problemático, debemos buscar ayuda y motivar hacia el tratamiento.

¿DROGAS: QUÉ LES DIGO y CÓMO SE LO DIGO?

• Forzar el diálogo con preguntas directas puede ser contraproducente.

• Las preguntas no son «abrelatas». Si nuestro hijo no quiere hablar, no hablará.

• Que nuestro hijo se calle no quiere decir que tenga algo que ocultar.

• Debemos procurar que nuestro hijo no se sienta amenazado u obligado.

• Hemos de respetar la intimidad de los hijos. Hay temas que prefiere no comentar con nosotros, y no debemos obligarle a ello.

• Los problemas de las drogas nunca son ajenos a nuestros hijos. Aunque ellos permanezcan al margen, en su entorno social el consumo de drogas es una realidad cotidiana. Por tanto el diálogo sobre esta temática es de suma importancia.

• No saber sobre drogas no es excusa para evitar el contacto comunicativo con nuestros hijos sobre el tema.

• En el tema de las drogas — alcohol, tabaco, tranquilizantes, estimulantes— y en el de hábitos saludables como ejercicio, alimentación y deporte, confesemos nuestras flaquezas. Nuestros hijos se sentirán más comprendidos.

• Los fracasos en el intento por abrir el diálogo con nuestro hijo sobre drogas no son un obstáculo insalvable, sino un reto que se ha de superar.

• Escuchemos lo que escuchemos, escandalizarnos nunca es bueno. La actitud adecuada es la de búsqueda conjunta de soluciones.

• Nunca es tarde para iniciar un estilo de relación abierta, dialogante y receptiva.


Sobre esta noticia

Autor:
Manelprofessor (5477 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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