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Guía para embarazadas. No a todas nos pasa lo mismo

01/12/2009 16:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Trae cambios. El embarazo implica ciertas variaciones que en algunas mujeres son más notorias que en otras. ¿Por qué? Básicamente porque no todas somos iguales. Sean cuales sean esas modificaciones que experimenta el cuerpo, siempre hay un dato útil que puede ayudar

Alimentarse bien no significa comer en exceso durante el estado de gravidez, sino que ingerir lo que el organismo necesita para funcionar correctamente. Es decir, los mismos alimentos sanos de siempre. No es necesario “comer por dos”, ya que sólo se requiere aumentar entre 150 calorías y 300 calorías diarias. Lo normal es subir entre 10 y 16 kilos, pero va a depender mucho de la constitución de cada mujer. Pero hay un dato que es necesario manejar: las que tienen un índice de masa corporal (el peso dividido por la altura al cuadrado) superior a 25, no deben subir más de 7 kilos; las que condensan un IMC normal (entre 18.5 y 24.9) puede aumentar entre 10 y 12 kilos. Y las delgadas, hasta 16 kgs.

Lo que hay que hacer es privilegiar alimentos ricos en fibra, calcio, fierro y ácidos grasos esenciales, entre otros. Por eso, quedan descartados aquellos con exceso de grasas y azúcares, que sólo aportan kilos extras.

La nutricionista Denisse Charbin recomienda a todas las embarazadas respetar los horarios de comidas y no dejar pasar más de cuatro horas entre una y otra. También, evitar picoteos no saludables. “No hay que olvidar tampoco los ejercicios diarios y tomar como mínimo 2 litros de agua al día”.

Charbin añade un dato crucial: dejar completamente de lado los alimentos (especias, alcohol, escabeches y frituras) y los meteorizantes, como el repollo, coliflor, la arveja, el brócoli, el choclo y la cebolla, entre otros.

Para mantener el colesterol a raya, la nutricionista aconseja erradicar las grasas animales, como la antequilla, mayonesas, crema y quesos.

Por otro lado, el doctor Manuel Donoso aclara que se puede comer de todo, pero con moderación. “Durante las primeras 10 semanas, hay que tener un poco más de precaución porque es el tiempo durante el cual la guagua se va formando. Por eso es adecuado reducir la ingesta de cafeína, y suspender el alcohol en este período. El cigarro hay que eliminarlo durante todo el embarazo”.

Cuidados prenatales

Según el ginecólogo y profesor de la Universidad de Los Andes, Manuel Donoso, hoy está de moda cuidarse antes de quedar embarazada. Por ejemplo, hay mujeres que empiezan a tomar ácido fólico con anticipación y no una vez que quedan embarazadas, porque eso reduce las posibilidades de que el embrión forme una columna defectuosa y evita, además, las alteraciones en el desarrollo de su sistema nervioso central. Por eso, en Chile, se suplementó la harina con ácido fólico. Y aunque lo más importante es comer verduras, hay mujeres que presentan problemas de absorción intestinal o que no se alimentan bien, y para ellas está recomendado tomar suplementos de ácido fólico en medicamentos.

El fierro no queda de lado. Cuando la embarazada ya conoce su estado, debe incluirlo para evitar anemia y para fomentar el buen desarrollo de la guagua. Lo mismo el calcio: durante el embarazo su requerimiento aumenta a 1 gramo, lo que equivale a un litro de leche. Pero como nadie toma esa cantidad, a las mujeres se le receta un suplemento que tiene entre 400 ó 500 milígramos. Eso, más lo que se consume en quesos yogur y otros alimentos.

Ejercicio

Hacerlo está de moda, sobre todo, entre las embarazadas. Eso sí, se deben tener ciertas precauciones como bajar la intensidad y evitar saltos, por ejemplo.

La actividad física para embarazadas persigue varios objetivos: disminuir la ansiedad, relajar (porque libera endorfinas), combatir el sedentarismo y hacer sentir a las mujeres más ágiles.

Según las kinesiólogas de la Fundación Médica Porta Vitae, Ana María Mena y Verónica Aldunate, la gimnasia ayuda, sobre todo, a que el parto sea más eficiente, porque cuando se fortalece la musculatura abdominal y perineal, se optimiza y mejora el pujo materno durante el parto. Esto funciona solo con ejercicios especializados y localizados para los abdominales.

La actividad es recomendable, además, para mujeres con problemas en el control del peso o con diabetes gestacional ya que necesita que el proceso metabólico sea más eficiente. Lo que hay que tener claro es que el ejercicio no hace bajar de peso, pues aunque quema calorías no son las suficientes. Pero acompañado de una alimentación equilibrada, es muy favorable.

Un trabajo muscular hecho sobre la base de ejercicios con orientación kinésica y esquelética, educa a la embarazada a usar la musculatura debida y le enseña a manejar y mantener la postura correcta. Algo que evita los dolores típicos del embarazo en la pelvis y la espalda, ya que libera la tensión y estrés de las estructuras.

Vida sexual

En general, la vida sexual es un tema que siempre preocupa. El doctor Manuel Donoso dice que no hay problema en tener relaciones sexuales durante el embarazo, salvo que haya sangramiento o contracciones. “Lo que pasa es que las ganas en los primeros meses, están en el suelo, porque algunas mujeres presentan las típicas molestias del período. Y en el último trimestre los hombres se sienten inhibidos por la guata; les da susto que le pueda pasar algo a la guagua”.

Várices

El crecimiento del útero ejerce una presión que a veces dificulta la correcta circulación de la sangre que viene de las piernas hacia el corazón. Esto porque le cuesta más pasar por la pelvis y el abdomen, e inmediatamente se produce congestión: se hinchan las piernas y junto con ello, aumenta el riesgo de que aparezcan las várices.

Después del parto es posible que desaparezcan, pero quedan como preexistentes y en el siguiente embarazo pueden tornarse peores. El ginecólogo Manuel Donoso recomienda que si hay un historial familiar de várices, es mejor tener embarazos en invierno y primavera, pues estar embarazada en el verano implica una mayor vasodilatación.

Lo que sirve para aliviarlas, son las medias elásticas especiales, que ejercen una presión mayor en el tobillo y así disminuye hacia arriba.

Pueden ser dolorosas e incómodas, pero generalmente no son un riesgo para la salud, salvo que sean muy voluminosas (favorecen los fenómenos trombóticos locales). Lo mejor es mantenerse activa durante el día y levantar las piernas cada cierto tiempo. No sólo ayuda a mejorarlas, sino que también a prevenirlas.

Estados de ánimo y depresión

Alimentarse bien no significa comer en exceso durante el estado de gravidez, sino que ingerir lo que el organismo necesita para funcionar correctamente

Durante el embarazo la mujer se pone más sensible y esto se agudiza en el período de la lactancia. Se reconoce entonces el llanto fácil o los cambios repentinos del estado de ánimo, aunque la mayoría de las veces son transitorios.

En ocasiones aparecen cuadros depresivos que se ven con más frecuencia en mujeres que tienen estos antecedentes previos al embarazo. Según Donoso, “estos cuadros se pueden diferenciar de la sensibilidad normal en el embarazo, porque la mujer siente pena persistentemente, ve todo negro, le cuesta levantarse, no tiene ganas de comer y aparece mucho desgano y dificultad para hacer las actividades diarias”.

Se debe estar muy atento a estos síntomas y preguntar a su ginecólogo si los consideran preocupantes.

Listeria

El año pasado se detectó en Santiago un aumento en cuatro ó cinco veces de casos de listeria, una bacteria que ataca principalmente a embarazadas y a los mayores de 65 años, porque la inmunidad en ambos casos está reducida y las defensas no funcionan en su 100%.

Manuel Donoso recomienda tener ciertas precauciones en el adecuado lavado de las hortalizas y verduras, porque es habitual encontrar esta bacteria en la tierra. También es preciso tener cuidado con los quesos blandos y con los de manufactura artesanal como el Rochefort, Camembert, Brie, Bleu y el queso de cabra, y con los pescados y cecinas crudas.

Se puede comer quesillo, queso mantecoso o chanco, cecinas, carnes, pescados y mariscos en general, pero bien cocidos, porque la bacteria se muere a altas temperaturas. Las frutas y verduras tienen que estar bien lavadas, y si se tiene jamón en el refrigerador, embutidos u otro alimento elaborado en frío que pudiera tener la bacteria, es mejor mantenerlos en un recipiente cerrado, para evitar la contaminación cruzada.

Estrías

Son la alteración más profunda que puede sufrir la dermis durante un embarazo. Estas lesiones lineales de la piel aparecen principalmente en abdomen, caderas, glúteos, piernas, mamas y región lumbar y se producen por el estiramiento de los tejidos, que se acomodan al aumento del volumen del cuerpo: cuando es superada su capacidad elástica se rompe el tejido conectivo (que es colágeno y elastina) y genera un daño dérmico que puede persistir toda la vida.

Según el doctor Pantoja, existe una predisposición genética para desarrollarla, y una vez que aparecen, es muy difícil revertirlas. Por eso, recomienda el uso de cremas emolientes e hidratantes, además de masajes suaves con aceites con centella asiática, rosa mosqueta u omega 6. La dieta balanceada, rica en agua ayuda también a mantener un peso controlado.

El profesional asegura que es importante acercarse a un dermatólogo si se nota la aparición de líneas rosadas pruriginosas y que se tornan violáceas en los meses siguientes. Ese es el momento de tratarlas y no cuando se vuelven blanquecinas. ¿Los tratamientos adecuados? Los preparados tópicos, láser y radiofrecuencia.

Viajes

Viajar no es incompatible con estar embarazada, eso sí, es mejor hacerlo entre el tercer mes y el séptimo. ¿Por qué? Sólo por comodidad. Durante el primer período se presentan los malestares típicos y en los últimos meses, el tamaño del útero y la guagua molestan, ya que al estar en una postura mucho rato, dificulta la movilidad y el traslado. Se debe tener cuidado porque en este estado, las mujeres tienden a generar trombosis venosas. Si a eso se le agrega otros factores como el reposo prolongado y las posturas con poca movilidad, es arriesgado.

Lo que no es aconsejable es hacer viajes a lugares que estén a más de 3.000 metros, como por ejemplo, el Cuzco o La Paz. Ahí la presión atmosférica puede generar abortos o partos prematuros, especialmente en los períodos ya mencionados.

Recomendaciones: no viajar mucho rato sin moverse, caminar cada dos o tres horas, hacer ejercicios, tener las piernas en alto.

Mitos

Darse baños de tina o nadar no producen infecciones, ya que el cuello del útero (que es lo que lo separa de la guagua) tiene una flora bacteriana y un tapón mucoso, que lo sellan, impidiendo, así, el paso de bacterias nocivas. De esta manera, el útero (y la guagua) queda protegido de infecciones. En general no hay problemas, pero lo que sí puede pasar es que si hay mucha humedad, es posible que aparezcan hongos. Claro que es tan poco frecuente, que no es contraproducente hacer natación o gimnasia en el agua, o bien darse un reparador baño de tina.

Se dice que teñirse el pelo durante el embarazo es dañino para la guagua, por lo químicos que puede asimilar el cuerpo. Pero el doctor Donoso asegura que si bien es mejor esperar, la absorción de cualquier producto que uno se aplique en la piel es baja. “La recomendación es evitar hacer esas cosas las primeras 10 semanas de embarazo, que es una etapa más sensible. No porque esté comprobado que hace mal, sino por precaución porque es la etapa en la que la guagua se está formando”.

No hay problema en aplicarse cremas cosméticas y otros productos; no está comprobado que hagan daño.

Pelo y piel

Durante el embarazo la piel sufre muchas modificaciones. Según el dermatólogo de Biomed, Gonzalo Pantoja, los cambios más típicos se reflejan en la pigmentación. A nivel facial se pueden formar melasmas (manchas en las mejillas). A pesar de que no se conoce el origen, están relacionadas con los cambios hormonales.

Con la exposición al sol siempre hay que tener cuidado: los rayos constituyen un fuerte estímulo para producir pigmento y por eso es recomendable cuidarse de la exposición solar.

Los tratamientos dermatológicos de hoy son muy eficientes. Por un lafo está la tecnología aplicada a cremas especiales y, por otro, los equipos de láser que ayudan a despigmentar.

Pantoja menciona también los cambios que se producen en el pelo. Su crecimiento se hace más lento, porque el organismo destina toda la energía posible a la conformación del feto. Por eso se puede perder hidratación y el pelo se torna pajoso, con poco brillo. El dermatólogo recomienda usar cremas de enjuague o baños capilares para mantenerlo en mejores condiciones. Luego del parto, es probable que se produzca una caída importante de pelo, conocido como “efluvio felógeno”; claro que nada que un buen tratamiento con vitaminas (gelatina y zinc) no pueda superar.


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Fidelam (4709 noticias)
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