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J. Guaido, no puede ser detenido ya que es socialista junto a Leopoldo López

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14/03/2020 23:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La situación actual del país amerita una unidad popular y un líder que sepa mover las masas hacia un enfoque común y la culminación de las tareas a nivel nacional, la libertad del pueblo

Asidero

Juan Guaido, no ha renunciado a su credo e ideas originales. Sólo a la militancia para trabajar por la unidad en medio de las desavenencias propias de toda resistencia democrática, que el frustrante paso del tiempo va exacerbando.

Que el joven que irrumpió en la política con la movilización estudiantil contra la “dictadura” a mediados de la década de 2000 y hoy es presidente interino, haya dedicado su tiempo, con aciertos y errores, a tratar de instalar en Venezuela un sistema como el que existe en buena parte de los países de donde proceden los partidos de la Internacional Socialista, es algo que, a Pedro Sánchez, (España), debería entusiasmarlo. No se me ocurre pensar que él espera de sus compañeros que sostengan tiranías o que crea que a los bárbaros tercermundistas les vienen bien las satrapías porque la democracia seguramente lo es para los líderes empresariales.

Ya a Donald Trump, poco le importa la actitud de este joven dirigente por los pasos mal daos, pero, debe cumplir algunas tareas ya delineadas que provocaría la caída del presidente bolivariano, Nicolás Maduro Moros.

En la izquierda democrática venezolana hay mucha confusión con relación a su ethos tradicional, pues, se teje una diversidad de tensiones y al frente, nos encontramos con la globalización que exige una disciplina y, los norteamericanos piden carácter y se deje a un lado, todo intento de conspiración.

Es una reacción pasajera.

El presidente del Gobierno español considera a Juan Guaido indigno de los pasillos y sofás de La Moncloa. Un «escuálido» (apelativo con el cual el chavismo descalifica al adversario) y «pitiyanqui» (vocablo de origen puertorriqueño con el que el chavismo atribuye a los demócratas la condición de cipayos del imperialismo) merece el desprecio de la máxima autoridad gubernamental de España.

Podría yo decir que el presidente del Gobierno español tiene una escala de valores invertida, pues el apestado debería ser quien usurpa el poder cometiendo fraudes, matando, torturando, encarcelando o enviando al exilio a sus adversarios, aboliendo la separación de poderes y las libertades públicas, e infligiendo una tragedia humanitaria que ha expulsado a millones de personas. Podría también decir que existe una contradicción inmoral entre envalentonarse ante Franco, el muerto, y complacer a Maduro, el vivo, y una hemiplejia moral, para usar el término que empleó Ortega y Gasset en una traducción francesa de La rebelión de las masas y que Jean-Francois Revel empleaba mucho, en el hecho de vituperar la barbarie de los enemigos y cohonestar la de los amigos.

Pero me limito a algo más elemental: la insolidaridad de los socialistas con los socialistas. Resulta que Guaido fue, junto a Leopoldo López, fundador de un partido, Voluntad Popular, que además de proclamarse «progresista» y «socialdemócrata», obtuvo en 2014 la membresía de la… ¡Internacional Socialista! Guaido es, pues, compañerisimo de don Pedro Sánchez.

Necesitamos un guía común

Podría decir más. Que Guaido ha sido recibido por seis gobernantes europeos, incluyendo la más importante, la alemana, o que roza el ridículo diplomático el que España oficialmente reconozca a Guaido como presidente interino de Venezuela y el susodicho no pueda pisar La Moncloa por irreconocible.

Lo sucedido por Oscar Pérez, es que no era socialista.

Antes y después. Tenemos un gran gallinero político y, su cara de pandemia. No creo en nada esto. Hay que poner una copla regional y ver las virtudes de España y Venezuela, donde en sus muros administrativos no se ha podido, ni siquiera derrumbar la enfermedad que abate y tumbado por unos días a Wall Street. En esas fronteras se esconde Pedro Sánchez para darse otra mano de gel.

Mientras dólares van y vienen con sus protagonistas.

El pueblo venezolano, quiere ser libre bajo las banderas de Bolívar con sus ocho estrellas. No quiere violencia, sino trabajar bajo el lema de una libertad inquebrantable para la fraternidad y justicia, sin torcer la voluntad de nadie. No queremos lacras que provengan de los suburbios, sino que el Estado este direccionado por hombres de bien. Y tengan fortaleza para la defensa de la patria.

Tenemos que romper con las tradiciones de la propia historia.  El pueblo debe incrementar su conciencia y tener claridad como determinación para luchar por un Estado más puro y limpio, que luzca fuerte e impecable.

Al Estado hay que romperlo por dentro para romper el clasicismo, burocratismo y ausencia de espíritu de servicio.  Es el individualismo y la viveza criolla que nos domina y mellan nuestra propia historia

Henry Ramos Allup jamás le dará entrada a Juan Guaido, porque sería su rival en la izquierda socialista internacional., son décadas de individualismo de este señor quien traza su propia campaña y contradicciones sociales.


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1424 noticias)
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Reportaje
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