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¿Por qué Griñán presidente honorífico?

07/02/2012 07:49

0 Esa es la pregunta del millón que se hacen desde el domingo los analistas políticos. La respuesta más común es que se trata de una medida de apoyo al candidato José Antonio Griñán, orientada a hacer lo posible por ganar los Comicios Andaluces del 25 de marzo

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Muchos buscan la clave en las inminentes elecciones autonómicas. El nuevo secretario general apoya a Griñán para salvar los muebles que se pueda. Sin embargo, el argumento no parece dar respuesta a la realidad que se perfila previsible para finales de marzo. Para entonces, solo caben dos resultados lógicos: el PP gana por mayoría absoluta, o bien esa mayoría la conforman entre PSOE e Izquierda Unida. Considerando este segundo supuesto, todo apunta a que IU subiría en votos considerablemente y el PSOE experimentaría un descenso también de gran magnitud. Incluso es de esperar que la suma entre IU y PSOE se quede fuera de la mayoría necesaria para gobernar. No hay más métricas posibles para las Elecciones de 25 de marzo en Andalucía, ni siquiera el recurso a la Macarena. Ni la fe ni la magia propiciarán mejores resultados para el PSOE en las urnas.

Aunque la esperanza sea lo último que se pierda, no parece que esa costumbre interfiera la inteligencia de Rubalcaba. Como profesional de la política, tanto él como el gabinete de crisis posfelipista que lo sostiene no son ajenos a que, con toda probabilidad, se perderá Andalucía. Todos ellos distinguen bien entre la realidad y el deseo. Precisamente por eso pueden elaborar estrategias inteligentes a medio plazo para recuperar una a una las agrupaciones locales y provinciales del PSOE en la Comunidad andaluza. Lo han hecho con anterioridad, desalojando a Zapatero de la Moncloa. Lo han repetido en sus estrategias para ganar el 38º Congreso Federal y lo harán de nuevo para reconstruir el PSOE, allí donde aún está contaminado de la purga Zapatero-Blanco.

Ni Zapatero ni su lobby, formado por "Chacón & compañía" -como publicaba el 29 de enero el diario El País- han logrado acabar con el "grupo de los sevillanos", liderados por Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves en los años 70. No han podido arrebatarles el Partido. La Vieja Guardia ha parado los pies al "frente progresista mediático", como llama Enric Juliana al aparato de Chacón. La movida Chacón-Barroso para hacerse con la Secretaría General de PSOE, según las fuentes confidenciales de El País, muy próximas, por cierto, al nuevo secretario general, se ha estrellado contra las estrategias de este último.

El ex ministro de Fomento e imputado en el caso Campeón, José Blanco, le ha ayudado mucho. No en vano era el ex comisario político de Zapatero quien controlaba al PSOE. Blanco ha puesto en práctica esa influencia suya con los delegados que ha permitido la victoria a Rubalcaba. A cambio, ya lo dijo días atrás Rubalcaba en la entrevista de Los Desayunos de la 1: "Yo pienso que no hay nada de nada en el asunto de Pepe Blanco, nada de nada, y estoy convencido de que el Tribunal Supremo lo dirá". Rubalcaba parecía seguro de ello. Fuentes también próximas al Partido apuntan que Blanco ha llegado a estar imputado porque había que desinstalarlo del Aparato institucional. Ellos sabrán lo que hay de cierto en ese asunto, pero el quid pro quo ha funcionado. Considerar que el vuelco electoral se ha producido en el 38 Congreso gracias al discurso del candidato y por el tono chillón de la candidata es poco consistente. Su estridencia no era nada nuevo para los oídos de los delegados. Y el anuncio de "no me quebrarán" de Rubalcaba no era un factor que de repente deslumbrara a los allí presentes.

Ella fue la más aplaudida. Él fue el más votado. Blanco actuó con eficiencia. Rubalcaba ganó por 22 votos después de un misterioso y largo recuento del que nadie ha dado una explicación convincente: más de 2 horas para escrutar 955 papeletas. Excesivo, sin duda. Sorprende que lo hicieran tan a pedal. Sea como fuere, ahora Blanco solo quiere ser diputado. "No tengo intención de volver a formar parte de la Ejecutiva del Partido una vez se celebre 38 el Congreso Federal", dijo él. Y "yo respeto su posición", apostilló Rubalcaba recientemente.

Pero... lo más sorprendente es ¿por qué ha sido nombrado Griñán presidente de la Ejecutiva Federal, después de haber intrigado para que ganara Chacón? Esa es la pregunta del millón que se hacen desde el domingo los analistas políticos. La respuesta más común es que se trata de una medida de apoyo al candidato José Antonio Griñán, orientada a hacer lo posible por ganar los Comicios del 25 de marzo. Para otros, los menos, el nombramiento es una compensación porque las va a perder. En general, nadie explica el porqué de forma medianamente creíble.

Aunque tal vez lo que pasa es lo que parece que va a pasar. Rubalcaba y su grupo saben que se pierden las Elecciones en Andalucía. Da igual que gane el PP o que el PSOE consiga mantenerse en el Gobierno de la Comunidad gracias al ascenso espectacular que podría tener IU. Lo que cuenta es que el PSOE, en cualquier caso, perderá las elecciones. En consecuencia, lo que toca es recuperar el Partido en su tierra de promisión. Griñán ha fomentado la división, el neo-zapaterismo de Chacón, porque quería tener mejor imagen electoral con ella del brazo que con Rubalcaba al lado. De nuevo, Griñán ha pensado en sí mismo, como lo hiciera al convocar elecciones cuatro meses después que Zapatero las Generales.

Para desmontar los reinos de taifas controlados por Griñán, nada mejor que poner al frente de la limpieza al propio califa. Es mejor mandar a la abuelita a poner orden en las Agrupaciones Locales andaluzas que enviar directamente al lobo Rubalcaba. Griñán es el mejor comisario político para devolver el control a Ferraz. A cambio, no recibirá el pago que habitualmente vienen teniendo los traidores, como él lo ha sido en el 38 Congreso con el nuevo secretario general. Griñan no puede quejarse. No está nada mal salir de la escena política para siempre como presidente honorífico del Partido. Hay formas infinitamente menos deseables.

De Barroso, cuenta El País que es muy dado a los eslóganes. El quid pro quo es el eslogan que mejor le cuadra a Rubalcaba últimamente. ¿Se lo habrá diseñado el ex ministro de Defensa consorte?

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