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Los grandes monstruos como el de Loch Ness (Criptozoología) van a la Universidad

15/06/2009 19:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿El monstruo de Loch Ness, una leyenda escocesa? ¿El Yeti, un mito del Himalaya? ¿EL Hombre-Lobo, un cuento de la India? Por supuesto que no. Asistimos hoy a la mayoría de edad de un pensamiento científico que no mata las quimeras

Al finalizar la guerra mundial, el zoólogo Bernard Heuvemans, doctor en ciencias, se planteó la cuestión de los animales desconocidos cuya existencia no se había probado. A fuerza de constancia, de valor y de vigor físico, logró descubrir algunos de los misterios que fascinan a niños y mayores. Pero sobre todo echó las bases de una nueva disciplina científica que hoy entra en la Universidad, por lo menos en la de Oxford. La criptozoologóa restituye un título de autenticidad a muchos animales míticos en la historia de la evolución del hombre. Como el Yeti, la Serpiente de Mar, el Monstruo de Loch Ness, etc.

El término que ocupa nuestro título viene de tres palabras griegas, “cryptos” (escondido), “zoon” (animal) y “logos” (discurso). Es decir la ciencia fundada en pruebas testimoniales y circunstanciales en torno a animales que se ocultan de la vista.

Esta disciplina, nueva rama de la zoología, no se interesa únicamente en “monstruos” extraordinarios que explota la prensa sino también en otros que no tienen nafa de espectacular como un pequeño antílope de Liberia cuya existencia ha probado o el pajarito-corredor de las islas Marquesas.

Es cierto que algunos afiliados a la Sociedad Internacional de Criptozoología, de la que el profesor Heuvelmans es presidente, organizan expediciones sensacionales en busca del Yeti, por ejemplo pero muchos otros son hombres de ciencia como cualquier antropólogo o etnólogo. La criptozoología pertenece ya el “establishment” científico. Por desagracia algunos aficionados -sobre todo norteamericanos, japoneses y británicos- han organizado condujo de propaganda expediciones que se han saldado con fracasos lamentables.

Un auténtico criptozoológo necesita sobre todo pasión y paciencia. Antes de lanzarse a por el Yeti tiene que recoger en bibliotecas y laboratorios, y sobre el terreno, toda la información imaginable. Eso dura a veces años. Necesita comprobar fichas, saber hacer el retrato robot de los animales, y mucho más. Antes de dedicarse a un animal quimérico debe saber la fuente en que fue mencionado por primera vez y estudiar los mitos, las leyendas y hasta el folklore de sus posibles pariente. Los pigmeos de África estaban considerandos en la antigüedad como monos-hombres mientras que a algunos monos antropoides de África se les emparentaba con el hombre. El saber permite corregir errores.

Del Yeti a la Serpiente de Mar…

Hay pruebas de la existencia de muchos animales míticos, pero hay que considerar cada problema por separado. De la Serpiente de mar que aún en tiempos de Emilio Salgari se consideraba un invento, hay hoy siete clases perfectamente identificables. Hay un cetáceo, un pinnípedo, un reptil y varios tipos de peces que entran dentro de las características de tal serpiente. EL “Yeti u hombre de las nieve” tiene tres dimensiones diferentes en pugna, el Yeti del Himalaya (un gran mono antropoide), el hombre salvaje de la Asia templada (Neanderthal que no evolucionó) y un tercero sin duda un gigantopítaco. La ciencia los estudia uno por uno.

La ciencia cree en ellos. Por lo menos trata de clasificar los hechos, de racionalizar los mitos

En cuanto al Monstruo de Loch Ness la última te, novísima que damos como información por encima del folklore escocés, es que era cierto que vivió hace 2 millones de años, de el hablamos en esta misma web “Hallado por fin el Monstruo de Loch Ness” y a ella nos remitimos al haberse encontrado sus restos fosilizados.

Del Okapi, hoy encontrado y estudiado en el Congo, Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes, decía: “Si una persona afirma haber visto un okapi, nadie le cree. Si son dos los testigos se comente… debe de haber algo de cierto y si cien lo describen de dice: es un animal inventado”. Hoy podría ser el presidente honorario de la Sociedad Internacional de Criptozoología.

Para que ésta se interese por un nuevo “mito” debe de haber pruebas, testimoniales y circunstanciales. Las primeras son las más importantes. Los testimonios “corroboran una teoría. Si un cazador occidental afirma haber visto una morsa en África central, no se le da crédito porque lo lógico es que sólo la vea en el Ártico. Pero s un indígena dice haberla visto, podría darse el caso de que la morsa haya vivido millones de a los en una selva tropical. Esa es la prueba testimonial. Y de ahí la importancia en la sabiduría original de los pueblos del Cuarto Mundo.

La fotografía en el banquillo

Sui hace 90 años se hubiera visto una foto del Yeti, ésta podría constituirse en prueba, pero con las nuevas técnicas se falsifican hasta los negativos de color. Hay otra cosa: la Criptozoología dice, como la Biblia, “no matarás” y es difícil cazar, por ejemplo, un nuevo cetáceo vivo. Es por eso que esta ciencia es para hombres templados y sin escopetas.

La nueva teoría que ayuda a esta ciencia es la de los famosos Jane Goodall y Dian Fossey: hay que habituar a los animales a la presencia humana y no cazarlos. Ambos en sus experiencias con los gorilas de África han enseñado mucho más que los cazadores de antaño. Por otro lado no hay verdad absoluta. Todo puede ser refutado. Lo que se quiere son certezas.

Existe el hombre -salvaje, descendiente del Neanderthal, en las montañas de Asia. La Dra. Marie-Jeanne Koffman, presidente de los criptozoólogos soviéticos, ha pasado diez años en las montañas del Caucazo y “lo sabe” aunque confiesa que no las han visto, pero ha encontrado las huellas del lugar en que fue enterrada Zaana, que tenía características idénticas a las del “Hommo Sapiens”. La frontera entre el hombre y el “Bigfoot” norteamericano, por ejemplo es tenue. La criptozoología no es una ciencia religiosa o filosófica sino que visa a una ética nueva de la zoología. Se trata de no suprimir, por ejemplo las mariposas como están haciendo los coleópteros de todo el mundo. Claro que desapar4ecen unas 50 especies de mariposas a la semana en el mundo. La diferencia entre la ecología y la criptozoología está en que la primera lo quiere todo “para el hombre”, mientras que la nueva ciencia quiere el animal para la naturaleza.

Todo está en evolución

La naturaleza no es estática. Trata de hacer el máximo que se supone puede hacer. Los pájaros y ciertos insectos están volviendo cada día mas aéreos. Los peces saltan a la superficie. Las mutaciones entre los felinos casi se pueden ver. La llamada onza rayada (mal llamada leopardo de las nieves) es un animal recién llegado a la criptozoología porque proviene de una onza ordinaria. Pero si mimetismo (cambio según el medio en que se encuentre) es tal que dentro de mil años no habrá onza común sino que todas serán rayadas porque vivirán sólo en los bosques.


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