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Los Goya 2017 premian la taquilla de Bayona y la ira masculina de Arévalo

05/02/2017 01:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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"A los políticos les vamos a dedicar el mismo tiempo que ellos a la cultura en sus campañas", adelantaba un comedido Dani Rovira al comienzo de la gala. Él avisó y como un mantra le siguieron todos los ganadores en esta 31 edición de los premios Goya. Solo hubo un monstruo presente durante toda la noche, pero no tenía nada que ver con el IVA cultural ni con el abandono gubernamental del sector. La película de J.A Bayona sobre fantasías que palian el azote de la enfermedad ha sido la más premiada.

Sus nueve cabezones han servido para trasladar al atril algo más que palabras de agradecimiento a productores y familiares. "A toda la gente que combatió a este monstruo mientras rodábamos la película", dedicaba Bayona a las víctimas de cáncer en su discurso como Mejor Director. Su perfecto mimbre de talentos le ha hecho sumar tantos premios como Belle Èpoque y el mayor número de espectadores del año pasado. La taquilla de Un monstruo viene a verme no iba a pasar desapercibida por la Academia de Cine, pero tampoco lo ha hecho en los discursos.

Este año, el gremio español venía con cifras en la mano para exigir de forma muy velada un mejor trato desde el Gobierno. El único que ha hablado claro al respecto ha sido el vicepresidente Mariano Barroso, que junto a Yvonne Blake recordaba que "no somos un sector que vive del Estado, somos un sector que genera riqueza para el Estado". Sería una de las pocas veces que los dardos se dirigieron hacia la butaca del ministro de Cultura, Íñigo Mendez de Vigo, que ha salido bastante mejor parado que sus antecesores. Al menos, como ha soltado el presentador entre bromas, "había algún ministro" en la platea.

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La otra vencedora de la gran fiesta del cine español ha sido Tarde para la ira. Poca rabia le quedaba a Raúl Arévalo al recoger su Goya como Mejor Director Novel y por Guión Original, que ha rematado también con el más jugoso de la velada. Le ha acompañado en el escenario Manolo Solo, poniendo en alza el valor de los actores de doblaje por su magnífico falsete en la película.

Ha sido el año del thriller masculino, con tres grandes exponentes del género jugándose los cuartos. Al final será un debut el que se recuerde como lo mejor de nuestro cine, pero las demás también han tenido sus premios de consolación. A El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez, le han faltado las pasiones que despertó La isla mínima, pero se ha ido a casa con dos Goya nada secundarios bajo el brazo. Y, aunque parecía que terminaba la noche de vacío, Que dios nos perdone ha conseguido alzar a Roberto Álamo sobre el favorito Eduard Fernández, que ya cuenta en su currículim goyesco con diez nominaciones y solo dos con final feliz.


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