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George Perec y el arte de la descripción

08/05/2009 09:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Es la descripción un elemento en detrimento de la construcción literaria o el principio de una posibilidad según su apuesta?

El tiempo, que se ocupa de todo, ha dado con la solución a pesar tuyo.

El tiempo, que conoce la respuesta, ha seguido pasando.

George Perèc Un hombre que duerme

 

La construcción literaria dentro de la narrativa supone a la descripción como elemento fundamental en el propósito de proponer el escenario donde se construye la narración. Supone a su vez la necesidad de introducir al lector en el entorno donde la historia está tomando curso para hilar de manera lógica la sucesión de escenas que Aristotélicamente se van componiendo desde el inicio hasta el final. Sin embargo dentro del marco de la construcción narrativa, el abuso de este elemento como de cualquier otro perteneciente a la misma conlleva a una desvirtualización de la obra literaria en cuanto al desequilibrio que puede presentar en cuanto al fijarse una sucesión netamente representativa que puede tornarse totalmente tediosa en el momento de abordarla

Sin embargo al abordar la obra de Perèc, se debe partir del principio diferenciador en el cual el autor toma la descripción como juego de posibilidades en los cuales subyacen los índices que hilan las piezas de la idea fundamental de cada una de sus obras. A diferencia de los malos escritores que pasan por la descripción como un mero ejercicio de reproducción espacial insípido e indiferente. Pensar en la obra de Perèc va más allá. Pensar en la obra de Perèc, parte del reconocimiento de una mirada un poco más vertiginosa desde el sentido práctico de la percepción , no se trata de emplazar la simple mirada hacia un cúmulo de representaciones conexas como tal, sino a la interpretación estructural que pueden hallarse en las relaciones que interceptan las descripciones y que esconden en su lenguaje, una segunda piel descriptiva que subyace en la composición misma de los personajes. Viéndolo desde este punto de vista, podemos observar en el autor como la descripción exhaustiva del escenario permite la generación o transmutación de ese escenario en otro distinto partiendo del juego propuesto.

Dicha transmutación del entorno espacial se puede observar claramente en la obra "Un Hombre Que Duerme". Donde el autor introduce un elemento fundamental que trastornará todo el sentido propio de la narrativa en el ejercicio de translación del personaje al lector y el lector al personaje. Sólo un movimiento en la estructura narrativa, sólo el enroque que el autor genera al pasar de la primera o tercera persona a la segunda, ya con sólo esto la bomba de tiempo se acciona y el cataclismo en el cual el lector se ve dentro de la historia se ve perpetrado. De un momento a otro y sin saber como, el lector se convierte en ese hombre que duerme, e inicia un tránsito vivencial casi hipnótico por los lugares e instantes que el autor va trazando en el desarrollo de la obra. Por lo tanto el lector asume más que una lectura; asume una experiencia no planeada en ningún instante. El lector se ve de un momento a otro raptado de su espacio sin permiso alguno. El autor secuestra al lector llevándolo a percibir de primera mano la narración planteada. En este punto observamos como la descripción toma otro sentido mayor al representativo, la descirpción viene a convertirse en un conjunto de pistas y señales que el lector debe seguir en el lugar al cual ha sido raptado y del cual no tiene la más mínima referencia. Por lo tanto la descripción se hace más que necesaria; se hace creadora del mundo en el cual el lector transita hasta el final y regresar de nuevo a su cuerpo.

Dicha transmutación del entorno espacial se puede observar claramente en la obra "Un Hombre Que Duerme"

En la novela "Las Cosas", Perèc logra trazar de manera directa la conjunción de un mundo necesario en las relaciones de los personajes y las descripciones. Las cosas son la psiquis de los personajes, lo que no se aleja mucho de la realidad en la sociedad de consumo actual. Cada descripción se emplaza a las manifestaciones que los componen y sus relaciones directas se convierten en sus propios actos conscientes. En "Las Cosas", identificamos claramente los componentes reales de nuestro entorno en cuanto al vínculo directo del hombre con el deseo como eje constitutivo de su esencia propia.

Más allá de todo esto, hay que partir del presupuesto que Perèc elimina tajántemente un error crazo que puede presentarse en la construcción narrativa y que corresponde en grado sumo al no introducir escenas de trámite o gratuitas. Cada descripción se encuentra totalmente sustentada y fundamentada eliminando cualquier tipo de pleonasmos en las mismas.

Por lo tanto el equilibrio en la construcción literaria no se apoya en la conjunción medida de los elementos solamente, sino en las apuestas que se puedan hacer en las estructuras constitutivas de la misma, una apuesta en la cual el autor no falló y nos permite abordar el tren literario como una experiencia propia de nuestras vidas

Pensar en la obra de Perèc, parte del reconocimiento de una mirada un poco más vertiginosa desde el sentido práctico de la percepción,

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Ángel Pulido (1 noticias)
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Tipo:
Opinión
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