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La gente quiere curarse de una forma natural

08/06/2009 16:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Josep Pàmies, Agricultor biológico: Dedica 12 hectáreas de tierra al cultivo de plantas a las que se atribuyen potentes efectos protectores de la salud. Quiere darlas a conocer. O las vende o las regala

–Es usted un agricultor muy atípico.

–Toda la vida he sido payés y estoy acostumbrado a luchar. La tierra es un tesoro de salud, pero hay tantos impedimentos para que los agricultores podamos revalorizarla, que te ves obligado a actuar. La gente quiere curarse de una forma más natural. La medicina clásica ha de ser el último recurso, porque el organismo no siempre acepta una molécula sintética. De hecho, muchos fármacos son copias de una planta natural, con contraindicaciones.

–Ha sido denunciado dos veces.

–Sí. Una, en el 2006, por indicar en la etiqueta de mis macetas de estevia rebaudiana que la planta tiene propiedades antidiabéticas y antihipertensivas, y otra, en el 2007, por venderla en hojas secas y cortadas. En maceta y sin etiqueta se puede vender porque se la considera planta ornamental, pero en Europa está prohibido comercializarla seca. Por eso regalo la mayoría de plantas criminalizadas que cultivo.

–¿Plantas criminalizadas?

–Son todas las que van bien para la salud, pero que tienen en su contra poderosos intereses de la industria farmacéutica, que impide que se den a conocer sus propiedades. La estevia es una de ellas. Su difusión afecta a los laboratorios que elaboran fármacos antidiabéticos y a los que tratan la hipertensión. La OMS ha autorizado el uso de estevia natural en todo el mundo, pero el sector farmacéutico presiona en su contra.

–¿Qué cualidades tiene la estevia?

–Es un potente edulcorante sin calorías. Las hojas de este arbusto, comidas crudas, tienen efecto vasodilatador, diurético y cardiotónico. Está comprobado que es un gran regulador del nivel de azúcar en la sangre, es decir, un antidiabético natural. Evita las subidas y bajadas bruscas de glucosa: no puede provocar hipoglucemia, como la insulina. Es una planta extraordinaria.

–Pero ¿cuánta hay que tomar?

–Hay personas que masticando una hojita de estevia cruda, en ayunas, tienen suficiente para equilibrar sus niveles de azúcar todo el día, sin dejar la medicación. A mí me viene a ver mucha gente con diabetes o hipertensión a la que los fármacos no les van bien. Cuando ven que tomando estevia mejoran, se lo dicen a su médico, y si es una persona responsable, les reduce la medicación.

–Usted la sigue vendiendo.

–Las macetas que llevan la etiqueta indicando sus propiedades las regalo. El año pasado repartí unas 20.000 plantas, lo que significa que unas 10.000 personas la probaron. Me la vienen a buscar a casa. Las bandejas de hoja seca las vendo en Mercabarna, Mercamadrid y Mercavalencia. Se usa para hacer infusión, o en ensaladas y en postres para diabéticos. En el 2008 vendí unas 200.000 bandejitas de 100 gramos.

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–¿Sus compradores saben que es una planta ilegal en Europa?

–Todos los que compran estevia saben que aquí no es legal porque la UE se resiste a autorizarla, pero también saben que la OMS ha dicho que es un producto más seguro que la sacarina o el aspartamo, un edulcorante sintético. Hay demanda, y me la piden. Se la sirvo incluso a Ferran Adrià, que investiga con ella. También la emplea la Coca-Cola.

–¿Falta un eslabón sanitario entre usted y su público?

–Sin duda. Yo explico a los enfermos que vienen a buscarme plantas que no soy médico y que no han de dejar sus tratamientos hasta comprobar con qué mejoran. La Conselleria de Salut debería hacer un manual sobre propiedades y dosis adecuadas de cada hierba. Yo solo planto.

–¿Cultiva más plantas prohibidas?

–Varias más. Por ejemplo, la perilla frutescens, un gran antialergénico. Está prohibido vender sus semillas. Nosotros la cultivamos por la hoja, muy empleada en la cocina japonesa para evitar la alergia al pescado. Los restaurantes japoneses la emplean para preparar el sushi. Gracias a esta planta, los japoneses pueden comer mucho pescado crudo.

–¿Alguna otra?

–Voy a cultivar tres plantas extraordinarias, con propiedades anticancerígenas: kalanchoe pinnata, blossfeldiana y daigremontana. Goethe las tomaba contra la crisis de pánico.

–¿Cultiva algo no prohibido?

–Flores comestibles: pensamientos, begonias y capuchinas. Si alguien tiene capuchina en casa, y no la riega con productos químicos, que sepa que es un gran antibiótico natural y un estimulante del cabello. Yo la como, y me empieza a crecer.

–¿No le da miedo enfrentarse a la ley y a la industria farmacéutica?

–No sé. Tengo 60 años, hijos y nietos. Creo que durante muchos años colaboré sin saberlo a que la gente enfermara con los productos químicos con que regaba mis plantas. Tengo una deuda con la sociedad. Si la gente conociera las propiedades de las plantas, las ciudades se podrían llenar de balcones de salud. Ya lo decía Gandhi: las leyes injustas están hechas para incumplirlas.


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Alfapc (799 noticias)
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