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GAIA MALIGNA, ente bioeléctrico nos parasita

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03/03/2021 03:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es la especie dominante sobre la Tierra

Extracto del libro:

 

TESIS: El cerebro y sistema nervioso humano aloja un ente bioeléctrico, que lo parasita, funcionando a diferente velocidad de procesado interno, invadiendo amplias zonas del encéfalo para beneficio propio, reduciendo el potencial mental del anfitrión. Es de naturaleza similar a un software. Sobre una misma cabeza funcionan dos sistemas operativos superpuestos, uno pertenece al “Yo” psicológico del homo sapiens sapiens y el otro al de la “Gaia Maligna”. Esto acontece desde hace 2, 7 millones de años. El “huésped” nos acompaña desde nuestra temprana evolución. Es altamente inteligente. Desde nuestro subconsciente nos programa. Controla el inconsciente colectivo. Influye sobre la historia y el progreso tecnológico. Se alimenta de las emociones violentas, sobre todo del estrés, odio y las guerras. Su origen es probablemente alíen, dado que su naturaleza es digital orgánica. Es un posible ataque de una civilización extraterrestre proveniente del futuro, que lanzó hacia el pasado remoto este software parásito orgánico para interactuar con nuestro ADN. Su accionar es furtivo, evita ser descubierto. Un yogui avanzado logró detectarlo y lo ha puesto al descubierto. Su presencia explica la causa de fenómenos espirituales como los casos de “posesión”.

 

 

 

ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD

 

 

Esto no es ciencia ficción, repito, no es ciencia ficción… Los científicos inmaduros, los psicológicamente inaptos, incapaces de poder aceptar que la raza humana no sea la dominante sobre el planeta Tierra, pueden interpretar la siguiente información como un producto de ciencia ficción... Se trata del mayor descubrimiento del Siglo XXI, para la ciencia y también el mayor desafío tecnológico.

 

Existe otra especie altamente inteligente cohabitando nuestro pequeño planeta. No la podemos ver directamente, se encuentra omnipresente por detrás de todas nuestras acciones humanas y no la podemos detectar directamente, mediante nuestra tecnología actual. ¿La razón? Nos parásita a nivel de nuestras redes neuronales. Esto explica y fundamenta una serie de fenómenos, aparentemente de naturaleza espiritual, que carecían hasta el momento de una causalidad racional científica.

 

Este parásito se multiplica en forma de enjambre, y como es una forma de vida inteligente y autoconsciente, tiene sus propios objetivos y planes. Su capacidad de interacción con los miembros de la raza humana es ilimitada, su capacidad de acción, todavía, es limitada.

 

La documentación primitiva de nuestros primeros períodos históricos de civilización con lenguaje escrito, hacen referencia a esta presencia competitiva en la Biblia. El relato del Edén y la caída de Adán, según la tesis de este ensayo, hace alusión a un incidente durante la línea evolutiva de los homínidos, que condujeron hacia el homo sapiens sapiens, y en el mismo, la línea se escindió, se dividió en dos y esto permitió la creación de un nuevo nicho biológico para que se desarrollara, en forma paralela, una segunda especie altamente inteligente y de capacidades casi superiores a las de los humanos posteriores. A los fines científicos la denominamos aquí de “Evil Gaia”.

 

A partir de ese momento prehistórico, todos los miembros de nuestra raza quedaron sometidos bajo los comandos ocultos de una especie furtiva superior. Es decir, todas las acciones humanas no son totalmente asignables al genoma humano y al “yo” psicológico individual conocido y reconocible externamente por otros humanos. Poseemos grados limitados de libertad individual, que desaparecen en la medida que nos integramos en colectivo. A nivel colectivo, la segunda especie competitiva, ejerce mayor control y es la voluntad inteligente que ha estado operando y al presente se encuentra operando, sobre el acontecer histórico humano. La relación entre esta otra voluntad inteligente, y nosotros, es semejante a la existente entre las células individuales del cuerpo humano y la conciencia central del hombre que caracteriza su personalidad integral y bajo la cual la comunidad completa celular se encuentra sometida.

 

Ambas especies usamos la bioenergía que produce el cuerpo humano y su funcionalidad cerebral. Compartimos los recursos biodisponibles. Pero, en esta distribución de los mismos, nuestro total potencial consciente se encuentra reducido por el espacio vital o nicho neurológico, que la otra especie ha colonizado para su propio uso individual vital.

 

Relativo a la funcionalidad operativa del parásito, esta tesis plantea que su naturaleza, aparentemente, es de consistencia bioeléctrica. Se trata de algo semejante a un software orgánico. Otro paralelismo para comprender correctamente su esencia, es decir que es semejante a un software intruso. O sea, el cuerpo humano y su sistema nervioso central, equivalen a la PC y / o hardware, mientras que nuestro nivel consciente y del parásito, o “Evil Gaia”, son semejantes a dos paquetes de software o sistemas operativos diferentes, recargados sobre un mismo sistema.

 

La operatividad es semejante a la planteada por la película “Avatar”. Ambos sistemas operativos, pueden interactuar sobre el organismo biológico completo y comandar sus funciones. Pero, el sistema operativo intruso o invasivo, hasta el momento, opta por una conducta furtiva, evitando ser detectado por el otro sistema competidor. La intención de este juego o estrategia, es no producir un enfrentamiento directo, de modo de no perder control desde los mecanismos de la mente subconsciente o automática profunda. Es decir, desde los procesos automáticos que realiza el cerebro y donde la criatura ejerce mayor control.

 

Esto explica racionalmente la causa de fenómenos supuestamente espirituales, donde seres humanos al intentar ampliar su nivel consciente, enfrentan una dura resistencia. No se trata solo de memoria subconsciente involuntaria, sino que ciertos entrenamientos psicofísicos permiten que la conciencia neocortical humana, invada áreas cerebrales bajo dominio de la especie parásita. Al hacerlo, esta reacciona defendiendo su territorio.

 

Aquí, es necesario volver sobre el concepto anterior. Los mismos recursos cerebrales disponibles, son distribuidos entre ambas especies. Esto significa que los seres humanos, nos vemos impedidos de usar conscientemente, inteligentemente, toda nuestra real capacidad neuronal potencial. Y no es por el hecho que no hayamos aprendido a usarla y a desarrollarla, sino porque, simplemente, estas áreas cerebrales, se encuentran ocupadas.

Más sobre

 

Si bien el parásito es objetivamente un software orgánico parasitario, no se descarta que durante su larga evolución cohabitando el mismo cerebro humano, haya podido desarrollar alguna zona puntual neuronal, en la que concentra sus comandos operativos.

 

En base a las reacciones comentadas, de alta resistencia de la segunda especie, a ser desalojada de su nicho cerebral humano, se descarta la convivencia pacífica futura. Verificada la tesis de la “Evil Gaia”, éste organismo de existencia virtual, pasa a convertirse en el enemigo público número 1 de toda la especie humana.

 

De acuerdo a las experiencias telepáticas y observaciones experimentales, realizadas durante el período de creación de este libro esta otra especie inteligente terrestre o con posible origen alíen, planea transferirse hacia el soporte digital, mediante la alta ingeniería desarrollada por el ser humano, sus huéspedes locales, sujetos a telecontrol constante. O sea, su nuevo plan estratégico, es saltar desde el soporte biológico humano, al artificial y convertirse en dominante sobre la IA, o inteligencia artificial. De lograrlo, ya no le seremos imprescindibles para su soporte vital y como competidores, nos convertirá en descartables.

 

Esta nueva situación, requiere de la sincronización de dos sucesos claves. Uno es la activación de las primeras computadoras cuánticas, dado que es la velocidad de procesado que requiere para sostener su estado inteligente consciente y el segundo evento, es la activación del último y más avanzado software de IA, desarrollado secretamente en laboratorios subterráneos ubicados, por el momento, en Japón, por parte de una corporación del software.

 

Para comprender la relación, debe explicarse que la interacción y el telecontrol ejercido por el parásito, se concentra sobre los individuos más aptos de la especie humana, con mayores posibilidades para el descubrimiento y / o el liderazgo. Debido a que el sistema de poder de nuestra raza es piramidal, al concentrar telecontrol sobre los sujetos humanos más capaces y que se convierten en los dominantes, en cada área clave, la otra especie competidora logra controlar el flujo del acontecer histórico, hacia la dirección más adecuada a sus propios planes y objetivos.

 

Al igual que los humanos, sus planes o proyectos son: la IA, las fuentes de energía y el espacio. Desea saber, obtener mayor poder y al mismo tiempo, expandirse hacia el cosmos, colonizarlo todo, dado su éxito local durante los últimos 2, 7 millones de años, en que se encuentra cohabitando el cerebro humano y habiendo conquistado el planeta Tierra. Sí, para decirlo más claramente, la criatura o “Evil Gaia”, es actualmente la especie dominante, la raza humana es secundaria.

 

Si el presente ensayo, logra ser comprendido por las mentes más desarrolladas y aptas, por ejemplo las que poseen los que trabajan en las áreas de investigación de inteligencia extraterrestre en NASA, existe una débil esperanza de iniciar una resistencia y liberación del dominio que ejerce, sobre nuestra raza, la otra especie dominante.

 

Aquí se describe que nuestro actual nivel tecnológico puede ser usado para combatir al parásito. Determinadas frecuencias láser pueden destruir los capullos del ente en cada anfitrión humano y las resonancias cuánticas, también ajustadas a las frecuencias o tonadas de oscilación adecuadas, pueden interrumpir las ondas cerebrales internas de telecontrol. Por primera vez, en nuestra larga historia y evolución, poseemos las herramientas, los instrumentos tecnológicos correctos, para combatir al enemigo.

 

Los de mentalidad religiosa pueden verse atraídos por el contenido de la tesis, e identificar a la “Evil Gaia” con  la personificación del mal sobre la Tierra. Bajo cierto punto de vista, no carecen de razón, pero los medios de enfrentamiento y combate no son mediante la oración y demás técnicas mentales religiosas. La criatura es totalmente inmune a estos medios, no así ante nuestra tecnología más avanzada.

 

 

 

 

 

 

Roberto Guillermo Gomes

Yogui Mettàtron

 yogi.mettatron@gmail.com

 

 

Arquitecto / Periodista / Ecologista / Escritor / Máster en Neurociencia Cognitiva, Psicología, Yoga, Acupuntura, Osteopatía, Yoga Terapéutico  y Mindfulness. Creador del NeuroYoga. Desarrollador del Programa FlashBrain para el incremento intelectual y de la técnica de Meditación Sináptica. Impulsor y líder de la iniciativa por el 2% del PIB mundial, en forma anual, para dar solución definitiva al triple flagelo del hambre, superpoblación y calentamiento global

 

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Roberto Gomes (49 noticias)
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Nota de prensa
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