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Gaia, un grito de esperanzada angustia

22/10/2009 23:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

EEl planeta tierra grita a través de organizaciones sociales y activistas, buscando detener su destrucción

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La afonía de sus palabras retumbó en el espacio vacío:

“¡Deténganse por favor!

Me están matando”

Pero el verdugo era implacable,

Se sentía elegido por la divinidad para sojuzgar la tierra,

Para consumir la vida.

Entonces,

Sin saber cómo,

Brotaron de sus entrañas los instrumentos de una sinfonía Universal.

Y con movimientos imperceptibles se enfrentaron al verdugo,

Golpearon sus talones

E hicieron escuchar sus voces.

Le dieron voz a la esfera azul para gritar:

“¡Deténganse por favor!

Me están matando”

Pantera Aparcera

Cuando un organismo vivo está en peligro de muerte evidencia algunos signos que permiten conocer esta situación, y si le es posible, intenta evitar su propia desaparición. Un ser humano, por ejemplo, liberaría una gran cantidad de adrenalina, su corazón se agitaría, empezaría a sudar copiosamente, finalmente trataría de escapar o gritaría esperanzado en que alguien pudiera ayudarlo. Pareciera que hoy, el planeta tierra corre un grave peligro de muerte, pero ¿será posible que evite su propia desaparición, será posible que eleve algún grito de esperanzada angustia?

Gaia es el nombre que los griegos daban a la diosa de la tierra, pero también es el nombre de una teoría muy audaz cuyas primeras hipótesis presentó el inglés James Lovelock. Habla de un macro organismo planetario que por medio de un proceso llamado homeóstasis se autorregula permitiendo de esta manera la existencia de vida en él. En este sentido los seres que cohabitan en el planeta azul actúan como parte de un sistema, de la misma manera que las células de un cuerpo.

Algunos hombres han logrado generar nuevas formas de participar en la homeóstasis estabilizadora del sistema de la vida en la tierra

Uno pensaría entonces que el ser humano, como miembro de ese macro organismo tendría que comportarse como un elemento más del proceso homeostático, pero contrario a esto, muchos de sus actos están destruyendo el equilibrio que permite la subsistencia de la vida en el planeta. Es algo así como un cáncer que, emergiendo desde el individuo mismo, se va expandiendo por sus órganos, consumiéndolo y poniendo en serio peligro su vida. Durante la modernidad se nos hizo creer que de la mano de la ciencia y la técnica se vendría un irrefrenable progreso hacia unas inmejorables condiciones de vida para la especie humana; la sociedad del bienestar. Pero los filósofos, científicos y artistas que quisieron convencer a la humanidad de esto no contaban con ese cáncer que suponen los dueños de los aparatos de producción, y sus aliados; los hombres en el poder. Seres avaros y egoístas que por el contrario nos dieron guerras, desigualdad social, hambre y contaminación. Los líderes mundiales, en su afán por controlar la naturaleza, han construido lo que algunos teóricos han dado en llamar, sociedad de riesgo, donde la amenaza de destrucción de la vida del planeta, incluido el hombre, es constante.

No obstante y para continuar con la que algunos consideran una gastada metáfora, pareciera que el planeta sigue buscando formas de generar equilibrio, y no me refiero a las guerras, los virus o la pobreza, que diezman día a día la población humana, hablo de ciertos procesos más acordes con las capacidades intelectuales que, uno esperaría, permiten al hombre aportar conscientemente en el proceso de conservación de la vida. Un fenómeno que podríamos denominar mentalidad ecologista, está permeando con mucha fuerza, especialmente desde el siglo pasado, casi todas las esferas de la vida social. Esta mentalidad se evidencia en la ciencia, a través de la ecología, pero también en movimientos político-sociales de trascendencia internacional como el proyecto Seikywia, arte por la tierra, que a través del arte, pretende recuperar las enseñanzas de los Tayrona, habitantes de la Sierra Nevada de Santa Marta, sobre la adecuada convivencia del hombre con la Pacha Mama. O proyectos locales como el caso de los Cuida Palos en Quimbaya, quienes, entre otras cosas, están preocupados por educar a los ciudadanos sobre la importancia de cuidar la quebrada Buenavista, principal fuente de agua del municipio. Muchos otros movimientos han logrado que los estados firmen acuerdos sobre el cuidado del medio ambiente (como el protocolo de Kyoto), que los medios de comunicación informen a la población sobre diferentes formas de cuidar el entorno, y poco a poco han ido alcanzando metas, aún en franca oposición a los hombres más poderosos y por ende, peligrosos del mundo.

De esta manera podríamos pretender, que aunque la vida en el planeta corre peligro, algunos hombres han logrado generar nuevas formas de participar en la homeóstasis estabilizadora del sistema de la vida en la tierra, hombres que ofrecen la posibilidad a Gaia de dar su grito de esperanzada angustia.


Sobre esta noticia

Autor:
Diego Andrés López Castaño (16 noticias)
Visitas:
4829
Tipo:
Opinión
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