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Fundamentos Filosóficos de la Educación

28/08/2018 15:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La filosofía es, según Hessen “un intento del espíritu humano para llegar a una concepción del universo, mediante la autoreflexión, sobre sus funciones valorativas, teóricas y prácticas”

Por lo tanto la filosofía permite preguntarse y adentrarse dentro del mundo, de la naturaleza, y del hombre, en fin del universo, a la búsqueda de respuestas del por qué, el para qué y el qué del ser humano y del mundo que lo rodea. Según (Ferrández y Sarramona). “Toda educación parte de una concepción del mundo (metafísica) y de la vida (cosmovisión) para alcanzar una meta de perfeccionamiento (Ética) Estos elementos justifican el proceso educativo, lo hacen viable y marcan su destino”. Partiendo de estas definiciones tenemos que la filosofía y la educación están estrechamente unidas, que la última toma de la primera las concepciones que se han ido construyendo en el largo camino de la reflexión para fijar, no solo sus fines, sino también su punto de partida y el desarrollo de su proceso, podría decirse que la filosofía precede, preside y fija los fines de la educación. Ahondemos en cada uno de estos elementos. La precede porque todo acto educativo descansa sobre concepciones filosóficas, el mismo hecho de que se hable de educación implica una concepción del ser humano como educando, con una naturaleza que exige el proceso educativo para alcanzar la constitución humana, pues su vida en el mundo físico y social consiste en educarse, en una sucesión de actos educacionales que elige libremente y van delimitando su ser. Así, se tiene que el hombre puede considerarse un proyecto educacional. Pues toda posibilidad educativa encierra una concepción del hombre como ser posible, como un ser no determinado enteramente por la herencia o el ambiente.

Toda posibilidad educativa parte también de una concepción de lo que el hombre es, de su naturaleza. El hombre se ha considerado bueno o malo, racional o intuitivo, libre o determinado por un destino, trascendente o no, y esto ha pautado el tipo de educación que se imparte y el modo de abordar el fenómeno educativo. Así, en cada periodo de la historia se ha construido una educación acorde con la concepción predominante. Pero no solo lo que el hombre es, ha sido el punto de partida, sino también la sociedad en la que esta inmerso, en la que transcurre su vida y su quehacer cotidiano. Porque, tal como lo planteaba Aristóteles, “el hombre es un animal social” alcanza su humanidad en la interacción con los otros y para adaptarse al tipo de sociedad en la que le ha tocado vivir debe socializase, adquirir las pautas, normas, costumbres y valores socialmente compartidos y aceptados. Chinoy, plantea con palabras precisas esta condición inmanente al ser humano, “La vida humana es vida social, los hombres viven juntos y participan de una misma vida común que regula su existencia colectiva y les ofrece métodos para adaptarse al mundo circundante y para controlar y manejar dentro de ciertos límites las fuerzas naturales”. El mecanismo social, más efectivo, empleado para la socialización ha sido la educación. Educación sistematizada y organizada formalmente.

De ahí que la educación debe responder adecuadamente al tipo de sociedad donde se implementa o al tipo de sociedad que se quiere construir. Hasta ahora hemos visto como la filosofía pauta el momento inicial del fenómeno educativo y como la esencia de este proceso esta inmersa en la misma naturaleza humana. La pregunta siguiente es ¿cómo la preside? La preside porque todo acto educativo, al descansar sobre concepciones filosóficas, es normado y orientado por diversidad de concepciones acerca de la naturaleza del hombre y de la cosmovisión. Esto ha generado distintas corrientes pedagógicas que han originado modelos educativos que indican y dan sentido general al proceso educador, fijando los objetivos o fines educativos, la concepción del aprendizaje, la concepción de la enseñanza, la concepción del aprendiz o discente, la concepción del docente y la concepción del ambiente escolar. Diseñando el proceso y su forma de implementación. Pero, estos modelos no son neutrales, ya que surge de un contexto histórico, social y cultural. Así se tiene que la educación es, también, una respuesta a las necesidades y demandas sociales. Cada sociedad, por lo tanto, asumirá no solo un modelo pedagógico, sino asignará los saberes y valores que deben impartirse y estos a su vez se verán mediatizados y delimitados por la concepción que prevalezca en torno a la posibilidad de conocer del ser humano, el origen del conocimiento, la esencia del conocimiento, las fuentes de conocimiento y los criterios de verdad.

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De esta manera la filosofía impregna el quehacer del proceso educativo. Hasta ahora hemos visto como la filosofía y la educación se encuentran indivisiblemente unidas, como la educación es arropada por el manto de la filosofía, tanto en su origen, como en su proceso. Pero no solo se educa para algo inmediato, también se educa en vista de algo presupuesto, de algo trascendente y en este para qué de la educación es donde la filosofía nos presenta su mejor respuesta, ya que nos permite indagar sobre la razón de ser y los fines últimos del fenómeno educativo. Los fundamentos filosóficos en la educación pueden ubicarse en un plano teleológico es decir en las finalidades o para qué del fenómeno educativo y de su práctica. Los fines educativos se fijan sobre lo posible, el hombre posible, la sociedad posible, el mundo posible…, sobre la perfectibilidad del ser humano y del entorno que ha construido. La finalidad convierte a la educación en un medio para la construcción de ese hombre posible, de esa sociedad posible. La posibilidad, pues, se instrumenta en fines, entendiendo estos como deseos conscientes, como anticipación del porvenir. Basados en concepciones acerca de la naturaleza del hombre, del mundo, de la vida y del perfeccionamiento. Los fines engloban, por lo tanto, un aspecto metafísico, una cosmovisión y una ética que responden al devenir, y cambian o se transforman constantemente dependiendo del momento histórico, la cultura y el tipo de sociedad. A modo de resumen y conclusión se puede afirmar que la filosofía fundamenta el inicio, el proceso y los fines de la educación. El inicio, porque parte de las concepciones ser humano y de la sociedad para justificar el proceso educativo, hacerlo viable y determinar su finalidad. El proceso, porque orienta y norma el desarrollo de la práctica educativa. Los fines, porque el punto de llegada, la finalidad última corresponde a su vez a concepciones del Hombre o ser humano que desea formar, a valores que se desean instaurar, a una sociedad que se quiere construir. La filosofía es pilar fundamental en la construcción del fenómeno educativo, pues todo acto educativo descansa sobre concepciones filosóficas, todo acto educativo es normado y orientado por la filosofía, todo acto educativo fija sus fines inmanentes en relación con la naturaleza humana y con las ideas de bien y perfeccionamiento.

Bibliografía Asamblea Nacional de Educación (1998) Ideas para el Debate Educativo. FUNDAIVED. Caracas. Hessen, J (S/A) Teoría del Conocimiento. ERA-LUZ. Caracas Lalande A. (1967) Vocabulario Técnico y Critico de la Filosofía, El Ateneo. Buenos Aires. Togores, A (1971) 7 Vertientes para el Discurrir Filosófico Ministerio de Educación. Caracas Savater F (1997) El Valor de Educar. Ariel. Bogotá


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