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Fundamentos Filosóficos del Radicalismo (1ra Parte)

09/05/2009 02:31 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

La influencia del Krausismo en la vida política de Hipólito Yirigoyen y toda la Unión Cívica Radical

Trataremos a lo largo de distintos y variados ensayos descubrir e interpretar las distintas corrientes de pensamiento que guiaron a los hombres que dieron nacimiento a la Unión Cívica Radical y la llenaron de contenidos tanto filosóficos como políticos. En este contexto y por la vital importancia que creemos que ha tomado dentro de la vida política e ideológica del Radicalismo la figura de Hipólito Yrigoyen es que abordaremos en este escrito las corrientes que influenciaron al mencionado dirigente a lo largo de su extensa vida política.

 

         Fue Karl Christian Friedrich Krause (1781 - 1832) quien más influenció en el terreno de la filosofía política y social a Hipólito Yrigoyen y a otros dirigentes radicales de aquellos tiempos en los que la Unión Cívica Radical se encontraba en la búsqueda de contenido filosófico que dotara de una doctrina intelectual las ideas que venían defendiendo, desde aquellos primeros pasos que dieron en la vida política de nuestro país.

 

El Krausismo, una derivación del idealismo alemán, tuvo una sorprendente trascendencia en el pensamiento español. Karl Christian Fiedrich Krause, discípulo de Fichte y Schelling en Jena, representa una línea contrastable, tanto por sus ideas como por su forma de entender la vida, respecto a sus maestros. De forma global, Krause tenía un sentido de la importancia y el valor del destino individual de la persona, que faltaba por completo en aquellos dos autores, además de no compartir ideas con ellos como la de estado -y otros «universales concretos»-, que oprime y aniquila cualquier destino individual.

 

La idea que toda la obra de Krause refleja es la famosa sociedad de seres (Vereinwesen) en acción recíproca, cuya unidad está garantizada por la existencia de una instancia superior, que es el yo en cada uno, y Dios para el conjunto de seres. Pues bien, lo que atrae especialmente a sus seguidores es precisamente la línea que le desvía un tanto de sus maestros: Krause renuncia a la concepción individualista fichteana de la sociedad y al estatalismo hegeliano. Para él, el derecho se define como el conjunto de condiciones que hacen posible el logro de los objetivos de una colectividad, así, apenas distingue el derecho de la moral.

 

En el Ideal de la Humanidad para la vida (una de las obras más importantes de Krause) encontramos un libro de filosofía practica en cuya expresión se resume todo el intento renovador del Krausismo. Y ello es así en cuanto la filosofía no tiene sentido ni valor si se reduce su dimensión pragmática. Además, esta obra puede ser considerada como un libro de antropología, de sociología, de filosofía de la historia y de política; sobre todo, de filosofía de la historia, ciencia a la que Krause creía llamada para ejercer la regeneración de la humanidad. En este sentido puede decirse que esta obra es un libro de moral porque en el se nos marcan las pautas de comportamiento para entrar definitivamente en la tercera edad armónica de la historia.

 

Este carácter mesiánico de la obra propicia una interpretación utópica de la misma; pero utópica no entendida en el sentido peyorativo y estrecho del termino, como algo carente de realidad; en definitiva, como una ilusión incoherente ,sino más bien utópica en el sentido de proyecto realizable, posible y deseable en un futuro al que irremisiblemente e irremediablemente marchamos pero que no veremos ni disfrutaremos porque nos está vedado en el momento presente.

 

La idea de la Humanidad, imbuida de un carácter armónico que pretende superar todas las contradicciones, conduce inevitablemente al Ideal de la humanidad. Ahora bien, si el Ideal es propiamente la realización de una idea primera, el Ideal de la Humanidad es la realización de la idea de la Humanidad, esto es, hacer un mundo humano cada vez más uno, armónico y total. En palabras del propio filósofo: «Cuando decimos Ideal de la Humanidad, suponemos ya la idea de la Humanidad deducida en un principio real y capaz de dar plan para lo que debe ser aquella en la historia conforme a su naturaleza y ley propia. Cuando esta idea de la humanidad es clara para el espíritu ,y lo mueve interiormente a convertirla en hecho, entonces se determinan direcciones y planes prácticos de obrar, esto es, se forma un ideal..» (Ideal, p.28).

 

El armonismo que concilia la unidad divina con la variedad de las cosas es la opción tomada por los krausistas para intentar salvar las deficiencias tanto del deísmo como del panteísmo. Este intento se llamara el panenteísmo, doctrina orgánica que pretende unir las diferentes filosofías con sus principios contradictorios en un principio armónico superior, recogiendo lo que tienen estas de positivo y desechando lo que tienen de negativo.

 

Así, aparece la Humanidad ante este principio armónico como la Unión esencial de la Naturaleza con el Espíritu, fundada supremamente en la Naturaleza divina hasta el punto de que «la humanidad es en el mundo semejante a Dios» (Ideal, pp.34-35), tiene, por lo tanto, un carácter divino. Esta es la humanidad que tiene que encaminarse hacia la tercera etapa definitiva de felicidad suprema y absoluta. En el camino hacía un mundo mejor es donde Krause nos habla de las tres épocas del desarrollo de la humanidad en la historia; y aquí es también donde aparece la utopía que subyace a todo este planteamiento de la historia concebida como progreso evolutivo.

 

         Del Krausismo hay tres o cuatro ideas muy importantes que en el pensamiento y la práctica política de Yrigoyen y el Radicalismo están directamente tomadas del Krausismo y que paulatinamente se han ido integrando a la "ideología Radical".

 

         Estas ideas que tanto nos han representado y nos representan a todos los radicales se fundamentan en la conciliación con movimientos como la Ilustración del Siglo XVIII, el Pensamiento ideológico de aquellos que fueran conocidos como los doctrinarios que dieron nacimiento a las ideas que nos iluminan hoy en día y que tienen su origen en la Revolución Francesa y con las corrientes del idealismo romántico social de la Generación argentina de 1837.

 

Bibliografía Consultada:

 

- La Analítica, primera parte del Sistema de la filosofía (Karl Christian Fiedrich Krause)

- El Ideal de la Humanidad para la vida  (Karl Christian Fiedrich Krause)

 


Sobre esta noticia

Autor:
Pablo Vázquez (3 noticias)
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Usuario anónimo (10/05/2009)

Muy buen aporte. Se habla pocas veces de Krause y menos aún de su influencia en el radicalismo. Espero la segunda parte.