Cuando fueres a la Casa de Dios
CUANDO FUERES A LA CASA DE DIOS
Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras. Eclesiastés 5: 1, 2.
Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. 1ra Timoteo 3: 15.
La Casa de Dios en Cristo
Más Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza. Hebreos 3: 6.
En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo: Más al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino. Hebreos 1: 2, 8.
Sacerdote para siempre
Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Porque la ley constituye sacerdotes a hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. Hebreos 7: 3, 28.
Y para nosotros
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. 1ra Pedro 2: 5, 9.
Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza; Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. Hebreos 3: 14, 15.
Por el cual también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5: 2.
Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Efesios 2: 18.
Libertados del pecado
Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia. Romanos 6: 11, 18.
Porque el que en el Señor es llamado siendo siervo, liberto es del Señor: asimismo también el que es llamado siendo libre, siervo es de Cristo. 1ra Corintios 7: 22.
Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. 1ra Pedro 2: 16.
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. San Juan 8: 36.
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez a ser presos en el yugo de servidumbre. Gálatas 5: 1.
A él le levantó de los muertos
Sino también por nosotros, a quienes será imputado, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús Señor nuestro, El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. Romanos 4: 24, 25.
Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella. Hechos 2: 24.
Más Dios le levantó de los muertos. Mas aquel que Dios levantó, no vió corrupción. Séaos pues notorio, varones hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados; Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere. Hechos 13: 30, 37, 38, 39.
Estudio recopilado de las enseñanzas del Maestro EZEQUIEL ATAUCUSI GAMONAL.
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Sobre esta noticia
Autor: Javiernoriegafebres (59 noticias)
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Tipo: Nota de prensa
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