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Fructificación

02/01/2012 11:32

0 Para tomar decisiones y procurar equivocarse lo menos posible, la planta recoge informacion de varios sensores que tiene repartidos por toda su estructura corporal y que dan informaciones variadas a la planta

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FRUCTIFICACIÓN: Sus controles por parte de la planta.

Las plantas, también tienen estrictos controles sobre sus frutos, comienzan estos por diferenciar las yemas; de las miles de yemas de un árbol en estado de latencia o de hibernación; tiene el árbol que decidir, cuales serán brotes y cuales serán flor.

Realiza la planta estos controles internos mediante las llamadas fitohormonas, que yo prefiero llamar simplemente hormonas, como las giberalinas, ANA y otras.

Para tomar estas decisiones y procurar equivocarse lo menos posible, la planta recoge información de varios sensores que tiene repartidos por toda su estructura corporal y que dan informaciones variadas a la planta; para decidir el reparto entre yemas de flor y yemas de hojas; para ello se basa en la cantidad de lluvia caída, en las reservas que tiene el árbol del año anterior (vecería), y en las expectativas que ofrece el nuevo año, basándose en las informaciones del fitocromo y de otros sensores de temperatura; con todos estos datos, la plata decide la proporción de yemas que deriva a flor.

Es esta una decisión muy importante, ya que la floración, requiere una gran cantidad de energía; el árbol debe gastar gran parte de su energía almacenada, de sus reservas fundamentales, en realizar la floración; más tarde llegarán otros factores externos e internos, que ayudarán a que la flor sea fecundada y por lo tanto, cuaje su gineceo dando lugar al fruto (cuajado); pero muchos factores externos e internos influyen sobre ella; desde el contenido en reservas, pasando por la luminosidad, la humedad, la lluvia, la temperatura etc.

Tiene especial importancia la temperatura ambiente en el momento del cuajado; influyen tanto si son demasiado bajas como si son demasiado altas; también esa influencia es muy diferente, dependiendo del estado de floración, del momento del ciclo en el que se encuentren sus flores; no es igual de sensible la flor, antes de desplegar sus pétalos, con los pétalos desplegados o en plena floración.

Es en este último estado, en el que es más sensible al frío, muriendo a -1 o -2º C. sobre todo, si se mantienen estas temperaturas durante más de dos horas; en el caso, de no llegar a las dos horas de exposición; los daños serán mucho menores o inexistentes.

Las heladas tardías, es decir, las que se producen cuando ya ha cuajado el fruto; pueden producir daños importantísimos en la producción y en la calidad de los frutos; debemos tener en cuenta, que la planta madura y prepara sus frutos, para que les sirvan en la propagación de sus semillas; en muchísimas ocasiones, la planta procura atraer con sus frutos a individuos de determinadas especies, que por diversos medios (aparato digestivo u otros), propagará e incluso mejorará la germinación de sus semillas.

Es muy importante también la humedad ambiental, ya que gracias a ella, la flor mantiene sus fluidos, los que atraen a los insectos y los que le ayudan a ser fecundada; cuando decimos la humedad, debemos comprender, que puede perjudicar tanto el exceso como el defecto .

Las temperaturas elevadas, también pueden perjudicar gravemente la fecundación; favoreciendo la sequedad de los órganos reproductivos de la flor y por lo tanto, perjudicando las condiciones de fecundación.

La luz, sobretodo, las limitaciones lumínicas, afectan de forma restrictiva a la fecundación de la flor, reduciendo drásticamente el cuajado de la flor.

Tanto la lluvia continuada, como las nieblas densas, afectan al cuajado, produciendo la temida botrytis en sus diferentes expresiones y formas; también producen la propagación de otros hongos como Pythium y otros.

Mucos factores internos y externos influyen sobre la planta: Reservas, luminosidad, humedad, lluvia, temperatura

También los vientos, afectan y mucho al cuajado, ya que por un lado, dificultan la labor de los insectos; pero por el contrario, las suaves brisas, las favorecen.

No podemos olvidarnos de la nutrición; hablamos al principio, de las reservas que tiene la planta en sus ramas, tronco y raíces; pero también son muy importantes las reservas existentes en el suelo; en el momento en que se reinicia el movimiento de la sabia; en el instante en que se restablece la circulación de la planta; esta empieza a extraer nutrientes del suelo y a llevarlos a las hojas, para transformarlos mediante la función clorofílica.

Disponer de una nutrición equilibrada, en la que haya un contenido equilibrado de los dieciséis nutrientes minerales que necesita una planta; es imprescindible y será fundamental en todas las fases del cuajado de una flor.

Es evidente, que una adecuada disponibilidad de nutrientes, favorece la fructificación, el cuajado y engorde de los frutos; ya que en estos momentos, la planta tiene que tomar otra decisión importante; deberá decidir con cuanto fruto quiere quedarse y de cuanto se desprenderá, mediante la abscisión.

Sopesando todos los factores, la planta decide la proporción de fruta de la que se desprende y la que conserva; en esta primera caída de fruta tras la fecundación, tiene mucha importancia un riego adecuado, sin grandes oscilaciones en la humedad del suelo; estas oscilaciones, pueden provocar caídas masivas de fruta; también influye, la proporción entre hojas y frutos; de esta forma nos garantizamos un fruto de calidad adecuada, color, sabor, textura y contenidos en azucares.

Es la hoja la fábrica de los nutrientes necesarios para un fruto; en la hoja se producen los azucares, los aceites esenciales que proporcionarán el aroma, también se sintetizan los pigmentos que darán color y toda la demás materia orgánica.

Es importante que la planta tenga al menos, treinta o cuarenta hojas por cada fruto, de esta forma, garantizará proporcionarle a este, tanto los suficientes azucares, pigmentos, esencias y semillas con la suficiente capacidad germinativa.

El árbol realiza otra “limpia”, antes de la maduración final; de esta forma la planta se garantiza, llevar hasta el final de su ciclo, una fruta, madura, capaz de atraer a las especies que le interesan para su reproducción y con unas semillas adecuadas.

En esta fase anterior a la maduración definitiva, la planta vuelve a sopesar lo más importantes parámetros, como el tener a su disposición el agua adecuada, los nutrientes necesarios, la luminosidad y la ausencia de enfermedades y parásitos que le permitan completar su ciclo vital.

Tras la maduración del fruto, la planta se ocupará de nuevo de almacenar nutrientes para el ciclo siguiente; desde este momento y hasta la caída de la hoja, este será su principal objetivo.

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