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FRIKIS COOLS

03/04/2009 01:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En algún momento, a finales de la década de los 90, los freaks tomaron el mando. Tanto y tan bien lo hicieron, que freak, la palabra, llegó a devaluarse, a perder el sentido. De la noche a la mañana, Hollywood se lanzó a fabricar pelis de superhéroes, una detrás de otra. La crítica de tebeos encontró acomodo en la prensa seria, y los salones de comics irrumpieron en los telediarios. Los freaks eran un target, y, mira tú, resultó que eran un target cojonudo.

Todo esto coincidía con la entrada en el Mercado del Esparajismo Español (tv+prensa+cine) de una serie de gente que, para asombro de los encorbatados, firmaba sus contratos ataviados con camisetas de Mario Bros. Era gente que se gastaba parte de sus sueldos en figuritas de resina y en una cosa llamada merchandising que, a veces, había que comprarla por Internet. Gente por la que nadie hubiera apostado un duro años antes, y que, sin embargo, han acabado nutriendo el tejido show-bussinessero de este país. Ser freak y ser cool pasaron a ser lo mismo, y todavía me sorprende que el Universo no se colapsara por ello.

Hoy Lobezno aparece en portada de El País como si tal cosa, las cadenas de televisión hacen ciclos de superhéroes en prime-time, y un Son Goku con un pollón de un metro, obra de Takashi Murakami, se exhibe en el Guggenheim Bilbao cual obra maestra de la contemporaneidad.

Y los pobres frikis veteranos, que en su día nos matamos para encontrar aquel Spiderman número 1 de Forum, nos vamos haciendo viejunos, y observamos a esos superhéroes de estreno como si fueran carteles vintage, como si todo eso llegase demasiado tarde. Y quienes compramos aquella primera edición (en tomos) de Watchmen, tan grande y tan bonita, miramos con estúpido asombro esa cartelera llena de explosiones y rayos y músculos que ya no nos dice nada. Y acabamos, todos juntos en un bar, hablando de las cosas que de verdad importan: de mujeres y de trabajo. Como unos putos frikis. Otra vez.


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Reportaje
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