Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Titus escriba una noticia?

Franz Berwald: Sinfonie Singulière

16/11/2010 23:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Franz Berwald (Estocolmo 1796-1868) es el primer gran compositor escandinavo y el mejor compositor sueco de la historia. Sin embargo, para su desgracia, vivió en una época en la que no existían en Suecia grandes orquestas como las centroeuropeas, por lo que su música permaneció prácticamente desconocida allí durante toda su vida.

Tras un primer fracaso como compositor en su país natal, Franz Berwald marchó a Berlín, donde intentó iniciar una carrera como compositor de óperas. Volvió a fracasar, así que tuvo que buscarse un oficio para subsistir y lo encontró en la cirugía ortopédica, disciplina que le reportó grandes beneficios económicos. Volvió a mudarse, esta vez a Viena, donde por primera vez obtuvo un éxito musical gracias a sus poemas sinfónicos. Espoleado por su buena acogida, en un breve periodo de tiempo compuso sus cuatro sinfonías, de las cuales sólo la primera sería interpretada en vida del compositor. Como nadie es profeta en su tierra, la música de Berwald era reconocida en Austria y Alemania pero no en Suecia, donde solía ser objeto de burlas. También en el Teatro Real de Madrid obtuvo un éxito considerable con el estreno de su ópera Estrella de Soria en 1862. Sólo al final de sus días, tras una larga carrera internacional, obtuvo el reconocimiento en su país en forma de la Orden de la Estrella Polar y una plaza de profesor en el Conservatorio de Estocolmo que sólo pudo ocupar durante dos años antes de morir.

Se le suele considerar un puente que une la tradición romántica germánica (fue amigo, por ejemplo, de Felix Mendelssohn) con el nacimiento de la tradición escandinava encabezada por Jean Sibelius, nacido tres años antes de su muerte.

La Sinfonía nº3 en Do mayor, titulada Sinfonie Singulière, pasa por ser su obra cumbre. Fue compuesta en 1845 y estrenada en 1905, 37 años después de la muerte del compositor. Representa para muchos el nacimiento de la producción musical auténticamente escandinava, caracterizada por la robustez y la rusticidad que posteriormente apreciaremos en Grieg, Sibelius o Nielsen y alejada del romanticismo alemán que había inspirado sus dos primeras sinfonías. A diferencia de éstas y de lo habitual en la época, sólo cuenta con tres movimientos.

Más sobre

El primero de ellos, Allegro fuocoso, tiene una estructura basada en la tradicional forma sonata, tan querida a mediados del XIX. Sin embargo, la singularidad a la que se hace referencia en el título queda patente desde el principio, en el que aparece un efecto sin precedentes en ninguna partitura: una figura de dos notas se eleva en forma de escala desde los contrabajos y los chelos, pasando por los violines, clarinetes, oboes y flautas, enfrentada a una escala descendente en las cuerdas graves. Cuando la escala ascendente alcanza su techo, los violines dan paso a una melodía romántica que a su vez es sucedida por una tercera melodía rápida y de nuevo ascendente. En vez de usar amplias melodías, Berwald usa pequeñas células que crean el efecto de que algo se está gestando hasta que por fin llega la explosión orquestal. Para nuestros oídos no es ninguna novedad, pero a mediados del siglo XIX esta ruptura de la ortodoxia beethoveniana era algo absolutamente original.

Escuchemos este primer movimiento interpretado por la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca bajo la batuta, especialmente "fuocosa", al menos en el tempo, de Roy Goodman.

Vídeo de CMMonline

En el segundo movimiento, Adagio - Scherzo: Allegro assai - Adagio, continúa la singularidad que hubiera alarmado a los críticos de Berwald en su época si hubiesen tenido la oportunidad de escuchar esta obra. En el segundo compás, la música evoluciona hasta un acorde "extraño", un semitono más agudo que en el primer compás, y sigue evolucionando por esta tonalidad desviada durante dos docenas de compases hasta que, acompañados por un suave redoble de timbales, los violines la devuelven a su tonalidad original con una deliciosa melodía amorosa. Los mismos timbales, esta vez de forma agresiva, introducen el scherzo (más bien una tarantella, ¿influencia de la Italiana de Mendelssohn?), sobre el cual el viento madera repite una figura de cuatro largas notas que suena familiar. ¿Por qué suena familiar? Obtenemos la respuesta cuando el scherzo se detiene de repente y nos damos cuenta de que lo que estamos escuchando es de nuevo la amorosa melodía del adagio inicial.

Escuchemos este segundo movimiento en la versión de la Orquesta Sinfónoca de Helsingborg dirigida por Okko Kamu.

Vídeo de Meyerbeer1

El presto final es un ejemplo de las "modulaciones eternas" de Berwald. La música empieza en la clave "equivocada" de Do menor, pasa a Fa mayor durante un buen rato y desde ahí empieza a modular a una variedad de tonalidades, demostrando mientras tanto la brillantez de Berwald como orquestador. Una calmada reminescencia del tema del adagio aparece hacia el final del movimiento y da paso a una repetición de las notas Do mayor y Sol mayor en toda la orquesta, cerrando el ciclo de la sinfonía con las mismas notas con las que empezó.

Lo escucharemos a los mismos intérpretes del segundo movimiento.

Vídeo de Meyerbeer1


Sobre esta noticia

Autor:
Titus (95 noticias)
Fuente:
elblogdetitus.blogspot.com
Visitas:
4035
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.