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El franquismo se pasea por la plazoleta del Cuartel de La Montaña

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09/01/2019 00:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A este fin, importa una higa poner en riesgo una reconciliación nacional -

 

* Investir  al presidente Maduro, es recordarnos viejas historias de la España política y su reencuentro con el África, el Valle  de Los Caídos y Venezuela

Paseando por la televisión sus restos y dando un trato inusitado a cualquier nostálgico del régimen anterior, configurará el marco que asocie a PP y Cs subliminalmente con el franquismo. Si Mitterrand favoreció a Jean-Marie Le Pen para momificarse en El Elíseo y González propulsó a Gil, tras indultarlo como Franco, para que le afeitara votos al bigote a Aznar, qué no hará Sánchez para estirar sus diputados. Una estrategia burda, pero eficaz, disponiendo de un bien artillado aparato de agitación y propaganda. Luego de apoderarse de RTVE, purgarla de refractarios y avenirse con la izquierda mediática que le despreciaba y vejaba.

A este fin, importa una higa poner en riesgo una reconciliación nacional -así se denominaba el manifiesto que lanzó el PCE al respecto en 1956- que no resultó nada fácil tras la Guerra Civil. Tampoco lo fue en la Francia fracturada en la II Guerra Mundial entre colaboracionistas del mariscal Pétain y resistentes del general De Gaulle. Mucho menos para Italia tras cuatro lustros de fascismo o para Alemania tras el horror nazi. No obstante, miraron hacia el futuro, sin caer en la bíblica tentación de las hijas de Lot transfiguradas en estatuas de sal.

En España, por contra, hay quienes se empeñan enencerrarla en un pasado impredecible, como bromeaba Churchill sobre la extinta URSS y su gusto por los borrados de la iconografía revolucionaria o los rectificados de la Enciclopedia Soviética de una edición a otra designando héroes o villanos en función del presente. Sus compatriotas ingleses, en cambio, preservan a las puertas de los Comunes la efigie de Cromwell, quien decapitó a un rey y disolvió el Parlamento. En España, no es que el pasado no esté muerto, como sentenció Faulkner, sino que ni siquiera es el pasado.

Juan Carlos, era el primor y en una de esas jugadas del destino, su hermano menor Alfonso, fallece repentinamente de un disparo accidental, proveniente de un arma calibre 22 y su otro pariente, cae degollado de una pista de sky. En política, todo esta cubierto de misterios y nosotros en Venezuela y América del Sur estamos ligados a España por los catalanes, nuestros colonizadores junto a los portugueses  e ingleses, pero, para entender este proceso histórico, debemos leer historias de Las Ciencias Políticas, siempre me pregunto, porque Oscar Pérez tuvo que morir de esta manera, cuando fue un hombre preparado por el gobierno de Chávez-Maduro y esconderse en el lugar donde residen todos los policías y ministros del oficialismo, como es el Junquito, bueno el primer paso es la traición, fue entregado por un alto funcionario del gobierno que es opositor y ejercía sus funciones en una Alcaldía.

Cuando alguien remueve las vísceras del pasado y, destapa la Caja de Pandora al cabo de lustros de democracia, prueba que no tiene repajolera idea de qué hacer para sacar al país adelante. En ese brete, opta por refugiase en un ayer imaginario por el que deambular sonámbulamente, pero que se sabe a qué dantesco infierno llegar.

Una gran diferencia con Felipe González para el que, "si alguno hubiera creído que era un mérito tirar a Franco del caballo, tenía que haberlo hecho cuando estaba vivo". Comprendía que aquel PSOE para después de una guerra era, como España en su conjunto, una mezcolanza de vástagos de represaliados republicanos, de víctimas también de la izquierda anticlerical o de franquistas de uniforme u oficio. Con Zapatero, aquel presidente de un solo abuelo, el controvertido capitán Lozano, la cosa cambió buscando su entronque con la II República.

Pero, a nosotros, la gran sorpresa fue la IV República. Y Fernando Ochoa Antich, aquél ministro de la defensa de Carlos Andrés Pérez, sabia de la conducta de Chávez y Diosdado, de Arias Cárdenas y de García Carneiro en la Academia Militar de Venezuela, lo más grave, todos pasaron por la Academia de Las Américas. Hay muchas preguntas por hacer y cada una, tiene su respuesta. Algunas veces, me atacan desde las redes sociales, lo único que hago es informar, como escritor y que he trabajado desde los doce, 12, años de edad en diarios y revistas de la nación venezolana y he conocido n presencia física a cuatro presidentes de esta República Bolivariana.

"Inmortalizarán a Franco como jamás soñaron los nostálgicos del franquismo".

Hubo incluso volantazos personales que desataron imposturas como la de Manuel Chaves. En un mitin, llegó a soltarse la coleta que no tenía vociferando que tenían que ganar porque se lo "debemos a nuestros padres y a nuestros abuelos, que lo pasaron muy mal". Siendoaplaudido por quienes palmotean una cosa y su contraria con tal de que proceda de quien los coloca, aquello sonó a burla. ¡Cómo no acordarse de su padre, Antonio, oficial del ejército de Franco en la Guerra Civil, donde se jubilaría de coronel; de su madre, África, dirigente de la Sección Femenina de Falange; de su tío José Antonio González, voluntario en el crucero Canarias, y de su abuelo Remigio González, ¡alcalde de Ceuta a raíz del golpe de Primo de Rivera! Chaves se reconocía en el chiste de El Roto en el que alguien inquiere: "¿Te acuerdas cuando vitoreábamos a Franco?" y otro arguye: "Claro, pero mis vítores eran de protesta".

No extraña que la escritora Esther Tusquets, en sus remembranzas Habíamos ganado la guerra, subraye que es la única barcelonesa que se recuerda con sensación de pertenecer al bando vencedor. Nadie lo diría a la luz de las fotos sepia de la masiva y vitoreada acogida al dictador en la Ciudad Condal como colofón de una contienda que el nacionalismo (y la izquierda) pervierte en una guerra de España contra Cataluña, como hizo con la Guerra de Sucesión (Secesión) por el trono de España.

Desde Zapatero en adelante, en efecto, el PSOE prefirió ser hijo de la Guerra Civil más que padre de una Transición que parece huérfana de repente, tras ser la envidia de países deseosos de peregrinar de dictaduras a democracias. Al ver la contumacia del PSOE para mantener en carne viva las heridas de la contienda fratricida, habría que añadir una coda a los versos de Juaristi -inspirados en el epitafio de Kipling a su único hijo, muerto en la Primera Gran Guerra- en los que se pregunta "por qué hemos muerto jóvenes y hemos matado tan estúpidamente". A lo que parece, tras el bucle melancólico que ayer Zapatero y hoy Sánchez trazan sobre aquel pretérito imperfecto, la respuesta ya no sería que "nuestros padres mintieron: eso es todo" porque también lo hacen sus nietos por medio de un antifranquismo retrospectivo. Con tal sobredosis de "memoria histórica" -un oxímoron, pues es memoria o es historia- inmortalizarán a Franco como jamás soñaron los nostálgicos del franquismo.

Total, que como España es como es,

No por casualidad, en España, los menores de 30 años tienen una opinión infinitamente más desfavorable del franquismo que quienes lo padecieron. Hacen profesa ignorancia de la historia, indefensos ante "la verdad sospechosa" que se les predica, pero más atrayente que la realidad. Con ese revisionismo de la memoria, se acelera una operación destinada a denigrar la Transición. Se soslaya que ésta no fue una muestra de olvido sino de memoria viva de una generación que tenía bien presente los desgarros de la Guerra Civil. De esta guisa, se propicia un nuevo régimen gobernado al alimón por la izquierda y el nacionalismo dentro del cual la España que representan el PP o Cs quedaría sin posibilidades de hacerlo.

Apropiándose de aquel "contra Franco vivíamos mejor" de la izquierda desencantada con el felipismo socialista, Sánchez hace de esa "memoria histórica" rectificada a golpe de decreto ley un arma ideológica que cuestione la Transición y la Constitución, además de perpetuar las "dos Españas" en el "país de los muertos", según Kant. Nada mejor para ello que desenterrar a Franco y pasear su cadáver como el de José Antonio desde Alicante al Escorial por los falangistas vencedores.

Esto, me hace recordar la gesta desde Paéz hasta Nicolás y, cuantas muertes dejadas en el pasado. Héroes anónimos y Guaidó desconociendo esa historia, se replantea llamar a los estudiantes sin poder y, no a los militares para entrar en transición en esta tierra de Libertadores. Mientras en las redes sociales proliferan los fake news y un grupo de venezolanos, atacándonos entre nosotros mismos y lo que logran, es asentar más en el Poder, a Nicolás

A esta procesión macabra, cada gerifalte local sumará los despojos de otros franquistas de relumbrón, como Susana Díaz con Queipo de Llano, a la par que ésta faculta, contra el criterio de la familia, la enésima excavación de Gibson en pos de los restos de García Lorca. Una estampa desgarrada para engrosar el mosaico fúnebre de Danilo Kis sobre aquella nación yugoslava que dejó de serlo aherrojada al fanatismo más sangriento, como "la marrana que devora su camada"

Lo peor que podría pasarle a España -y vamos camino- es que Franco nos vuelva a ganar la guerra, en este caso la que se libra en las trincheras partidistas y mediáticas. A todos, rojos, amarillos o rosas puñeta. Hace ya demasiado que sus restos debieron sacarse del siniestro Valle. Y qué ejemplo hubieran dado los grandes partidos si se hubiesen puesto de acuerdo, sin sectarismos.

No ha ocurrido, y bobada es lamentarse. Pero lo de estos días es de aurora boreal. Sánchez, a falta de otro argumento que excite más a la militancia de izquierda pata negra, se emperrechina en exhumar mediante decreto pensado para casos de urgente necesidad. Pues el cadáver ya ni debe de oler. Y los del PP, que con este asunto pican siempre y no terminan de gustarse cuando se miran en el espejo, ya están anunciando por boca del lanzador de huesos de aceituna que lo recurrirán. Los de Ciudadanos ni saben ni contestan, qué sorpresa.

Total, España se encuentra como Venezuela, atirdada de cobardes que, se dejan enfrascar con cualquier iluminado

 exhumaremos en medio de una gran zapatiesta lo que quede del tirano, y dentro de un tiempo el Alto Tribunal declarará nulo de pleno derecho el jolgorio y ordenará volver a meter los huesos en la cripta. Y todavía tendrá el Estado que costear unos funerales de ídem para llevar de nuevo los huesos al Valle en solemne procesión encabezada por la nietísima. Y Franco descojonándose allá donde esté. Es lo que nos merecemos.

Mientras nuestros incapaces partidos se arrojan el esqueleto y se enredan en carajales como el de la revisión de las sentencias franquistas - ¿qué pensaría Orwell? -, a nadie parece importarle la fuerte permanencia de lo que los expertos llaman "franquismo sociológico" y de lo extendido que está el muy laxo juicio a la dictadura, como si hubiera sido un régimen como otro cualquiera. Así, la última vez que el CIS se atrevió a preguntar por la cosa, el 58% de los españoles soltó que creía que había sido un tiempo con sus cosas buenas y con sus cosas malas. Igual que el aznarismo o el zapaterismo, vamos. Esa visión tan inquietante de nuestro pasado reciente es lo que debiera haberse desmontado en estas décadas por oxigenación democrática.

Y, dejémonos de bobadas y mentirillas, Fernando Ochoa Antich, Ministro de Defensa de Carlos Andrés Pérez y Diego Arria (ONU)y que, ignoraban los juegos políticos de estos jóvenes cadetes en la Escuela y Academia Militar de Venezuela. Estos surros dejaron crecer ese pensamiento y, ahora tenemos su mejor repuesta en una investidura presidencial, Nicolás MaduroMoros, habría que preguntarle a Francisco Franco por ese regalo calibre 22, con que Juan Carlos le dio un pujazo a su hermano menor y lo del campo y la guaya, son tramos oscuros, pero, hay una razón de peso, la gente de Podemos desean vivir en los Castilletes del Escorial y, precisamente Iñigo Castejón, Pablo Iglesias, José Luis Zapatero, Echenique y Alfredo Serrano Mancilla, españoles todos y, antifranquistas, según ellos, son los que asesoran a La Habana, Raúl, Evo y  a Cristina, pues a todo un club y, no precisamente de santos que van al Valle de los Caídos a rezar por el eterno descanso de Adolf Hitler y el Generalísimo.

Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Historiador. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en El Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, columnista del Aragüeño y coordinador cultural de los diarios La Calle y el Espectador- Valencia. Hora Cero.


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Emiro Vera Suárez (897 noticias)
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