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La fonteta no impide la derrota de su equipo

12/11/2012 10:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una mala segunda parte hace perder un partido que pareciera ganado en los primeros veinte minutos

Partido cargado de emociones, tant a s, como jugadores están militando en los dos equipos, pues muchas son las coincidencias y muchos los jugadores que han pasado por ambos conjuntos, en uno u otro momento de su carrera deportiva, o han coincidido en otro equipo con alguno, que en el día de hoy es su rival.

Mientras los jugadores calientan, esperando el inicio de es partido, yo me pregunto que directrices les habrá dado el técnico, ciertamente el equipo de Vitoria no pasa por su mejor inicio de temporada, pero jamás, nunca, hay que menospreciar al rival que se tiene enfrente, eso bien lo sabe todo el mundo, por lo que, a falta de algo mas de un cuarto de hora, espero impaciente el enfrentamiento del partido de hoy.

Cuando, ahora si, los jugadores de ambos equipos saltan a la cancha, y con la pelota en manos de Dubljevic comienza el esperado encuentro.

Y así, en una primera jugada que dejaba volar la imaginación hacia un partido deseado, Lishchuk, subía los dos primeros puntos al encuentro, y los segundos desde la línea de tiro libre, y los terceros de la mano de Dubljevic.

El equipo vasco no acertaria una canasta hasta faltar siete minutos y medio, con un parcial de seis cero en su contra.

Los fallos del Baskonia se sucedían, mientras que la defensa del equipo taronja y su acierto anotador, provocaban una reacción en forma de tiempo muerto, pues el marcador era de nueve a dos.

Analizando los aspectos técnicos del partido, todo lo que mi poco conocimiento sobre el tema me deja hacer, se veía un encuentro rápido, con mucho pase exterior para ambos equipos, y defensas fuertes, especialmente, de cara al equipo local, con mucha recuperación de balón, luchando todos los balones como si fueran los últimos, tanto en defensa como en ataque, ya que a falta de algo mas de medio cuarto, el marcador ya reflejaba una diferencia de mas de diez puntos.

La segunda canasta del Basconia llego después de deshacerse, uno de sus jugadores de Pau Ribas con un empujón, así, sin falta en ataque, llegaba el marcador a los 13 – 4.

El final de este tiempo llego con dos buenísimas defensas, y un tiro desde la línea de medio campo que hizo chillar un ¡uy! A toda la afición del equipo de la ciudad del Turia.

El comienzo del segundo tiempo, con el marcador a 20 – 14, y una defensa larga pero sofocante que no puede impedir dos nuevos puntos para el equipo visitante.

Los primeros puntos de esta cuarto los encaja Justin Doellman con un amago de triple que se convertiría en un mate, seguido de una falta en ataque y otra técnica al banquillo del Caja Laboral.

Aun con todo, la intensidad defensiva no era ni mucho menos la misma, y entre los fallos arbitrales, que aunque no sea políticamente correcto, no me cansare de denunciar, y los fallos en ataque del Valencia Basket, se vio recortada la distancia a solo tres puntos.

Pero hay estaban Pau Ribas y Justin Doellman, para en una jugada en ataque, subir el marcador hasta los seis puntos, seguida de un triple de Chris Quinn y un rebote en ataque, continuado de otra jugada, para subir de nuevo la diferencia a esos diez puntos psicológicos que tan difícil de rebasar son.

¡Adoro a este equipo! Es la expresión que se me viene ala cabeza tras el enésimo triple de Justin Doellman, y el rebote de Lishchuk.

El partido soñado se hacia realidad, lo veíamos, lo sentíamos, lo disfrutábamos todos los que esta noche lluviosa nos habíamos acercado hasta L a F onteta, disfrutando del baloncesto en estado puro, como se suele decir, al finalizar el cuarto y llegar al descanso, con defensa en todo el campo, el marcador luciendo un 47 – 36 y la afición despidiendo a sus jugadores con vítores y aplausos.

Los jugadores salen del vestuario y se reanuda el partido con dos puntos de Rodrigo San Miguel y con muchas esperanzas puestas es esos 20 minutos que restan.

El caja Laboral, dio sensaciones nuevas al salir de vestuarios, mas atentos en ataque y agresivos en defensa, aun así, la diferencia se mantenía o incluso en algunos instantes del encuentro aumentaba.

Hasta que una mala racha o desconcierto de los jugadores de Perasovic, favorecida por el trío arbitral, acerca poco a poco el marcador, mientras que en un lado nada se pita en el otro, hasta lo que no es, poco tardo en saltar la afición, en un tiempo muerto en el que los tres señores del silbato, se reunían, para… lo cierto es que no lo se, pero se reunían.

La baja de Marco Keselj se deja notar en el juego interior

Pronto se carga el equipo local con las cinco faltas, tres de las cuales solo el arbitro ha visto y nada mas salir del banquillo Pau Ribas encesta un triple que pone la diferencia en el marcador en los diez puntos.

Que, a eso, se me ocurren dos preguntas, en concreto en este encuentro, ¿por qué tiene que ganar en Caja Laboral? Y ¿por qué les tienen que ayudar tanto? Piensen y comenten, (paradojiando a una narración de la peña el triple).

Viendo que el partido, que parecía claramente encauzado hacia una victoria taronja, se complicaba cada vez mas, hasta llegar a una diferencia de tres puntos a falta de dos minutos para la finalización, todos deseábamos que esas defensas se consiguieran finalizar y no dieran segundas oportunidades, pues, de nuevo el rebote se convirtió en un problema y el que Lishchuk se quedara sentado en el banquillo, con tres faltas y doce puntos, no ayudaba.

Hasta que al finalizar este periodo y dar comienzo al ultimo cuarto, el marcador se había tornado en contra del Valencia Basket y era de 60 – 61, mientras que yo, desde la fría y poco acogedora cabina de prensa, comenzaba a desear no tener que redactar la primera derrota de mi equipo.

Diez minutos para finalizar, diez minutos en el que Ribas y Lishchuk tenían que demostrar mas que nunca por que son los mejores de este, ahora, despistado equipo.

Una corta remontada, que no se hace realidad, pues el rebote no acompaña, y los primeros puntos llegan de la mano de Faverani, colocando a tres puntos a su equipo, y con el sonido del agua en el techo de este pabellón histórico.

Sin entender porque continua en el banquillo el mas valorado del e quipo, hasta el momento, la diferencia en contra y el cada vez mas audible cabreo de la afición, hacia los supuestamente imparciales colegiados, la necesitada remontada no acaba de llegar… hasta que un triple vuela por la cancha y empata el marcador, a 65 puntos.

Poco dura esta nueva esperanza en el estadio, pues cinco puntos seguidos, hacen que el 65 – 70 complique las cosas y un campo atrás, no ayuda mucho.

El tiempo pasaba, algo mas de cuatro minutos quedaban, el siete taronja ya estaba en la cancha, pero la senda de la victoria no parecía abrirse a los pies del Valencia Básquet, esos cinco puntos de diferencia se quedaban en el marcador, con un nuevo tiempo muerto.

Los rebotes, la clave estaba ahí, todos los podíamos ver, pero no llegaban, y con el paso del tiempo, esos cinco puntos se hacían como un muro inderrumbáble.

Dos cuarenta y siete restan, un triple de Quinn entra en el aro, la afición se despierta… y de nuevo una falta.

Uno cincuenta y ocho, ya no son cinco sino dos, en las manos el balón del empate, y Justin lo consigue, la afición salta, todos respiramos, el partido de nuevo en la cuerda floja, en el partido de nuevo la posibilidad de continuar sin despertar, esta ahí.

Con una defensa, una defensa como la que se esta haciendo, con un rebote, un rebote… que se convierte en tiros libres…

Uno dieciocho, un punto abajo, un ataque, un tiro, un triple de Pau nos da de nuevo la esperanza, nos pone de nuevo arriba, hace saltar al pabellón.

Cincuenta segundos, empatado el partido, falla el triple Rafa Martínez, sola una defensa le queda al encuentro, no hay marcha atrás, un triple vuela y entra.

Quedan once segundos, un triple, un solo triple, y ese empate esta ahí, la prorroga nos espera, la tensión se hace palpable.

Los jugadores saltan a la cancha después del tiempo muerto, los mejores jugadores, los mas acertados en tiro de tres, el arbitro coloca meticulosamente a Pau a sacar… dos tiros libres a falta de ocho segundos, el primero se falla y con el se desvanecen las aspiraciónes de victoria, y como el día, nos quedamos en nuestro asiento, grises y sin aliento, por la victoria desaprovechada, con el pitido final y la derrota en el pabellón, y el marcador, luciendo pesadamente un 75 – 79.

El mal arbitraje hace mella en la continuidad de juego del Valencia Basket

Maria Orduña.

Fotos : Archivo Ernest Orduña


Sobre esta noticia

Autor:
María Orduña (38 noticias)
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Reportaje
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