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De fierro (Partes 1 y 2 corregidas)

16/09/2009 09:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La oscura noche no transmitía nada especial al despreocupado de Daniel, aquella no se diferenciaba en nada de cualquier otra caminata de vuelta a su hogar. El calor deshidratante no era extraño en las noches de verano en la ciudad…

Aislado de la realidad, gracias al poder de la música portátil, miraba las estrellas apenas visibles, a causa de las luces de la ciudad, y se planteaba la pequeñas de su existencia. Este histórico, clásico y profundo planteo no fue más que una fugaz excreción de melancolía en él, no duro mucho en retomar sus cotidianos y mundanos pensamientos.

De pronto notó que el aire se enfriaba abruptamente a la vez que un estrepitoso sonido llamaba su atención en dirección al baldío por el que estaba pasando. La poca luz de una noche sin luna no le permitió ver el pasto congelado, pero si logro ver a la mujer sobre él. Ella se encontraba fugazmente vestida y con cara de terror -Quien no se asustaría con ese ruido tan de cerca- Pensó mientras detenía su marcha para tratar de interpretar el extraño acontecimiento. La temperatura volvía paulatinamente a sus valores normales.

Con el valor (o tal vez despreocupación) que lo caracterizaba, se acerco a la desconcertada dama mientras se quitaba los auriculares.

-¿Vos sabes que mierda fue ese ruido?- Las presentaciones y cortesías eran escasas en su modo de hablar. La señorita de edad indefinible y rasgos diluidos, parecía recuperar la confianza lentamente, su postura ya no transmitía temor sino más bien seguridad y un poco de soberbia incluso.

Sus verdes ojos se posaron en la despreocupada cara de Daniel, él acerco su rostro al momento que levantaba rápida y brevemente su mentón como recalcando su pregunta.

Luego de un rato el silencio lo incomodo -¿Sos muda o idiota?- Para su suerte sus palabras no fueron interpretadas y solo recibió una mirada de desconcierto como respuesta.

De alguna forma creía saber que la mujer parada delante de él necesitaba de su ayuda -¿Pero que mierda?, es como si me estuviera imaginando lo que queres- dijo mirándola con mal humor. -¿Podes escucharme? ¿Me entendes? ¿Porque te vestís como una loca del muelle de San Blas?-

Examino el área como buscando quien sabe que. Ya se le había olvidado el frío y la implosión.

Comenzó a caminar nuevamente en dirección a su casa haciendo un gesto con la cabeza de "seguime". Durante unas cuantas cuadras la bella joven se limito a permanecer totalmente callada y a seguirlo mirando a todos lados. Todo parecía sorprenderla, desde los simples perros callejeros hasta los pintorescos edificios de múltiples pisos. Los vehículos estacionados la tenían absorta, los miraba como buscandoles una explicación o algo que les faltar, cuando vio un camión de basuras doblar la esquina y dirigirse asía ellos, un grito de terror escapo de repente, pero fue ignorado por su acompañante quien pretendió no estar con ella y caminar más rápido. Corrió hasta él y estirándole la remera indicaba el rutinario trasporte de desperdicios como si algo no estuviera bien, como si su existencia la perturbara. La indiferencia volvió a ser la respuesta mientras continuaban caminando sin hablar.

-Daniel, ¿Hablas español no es así?- Dijo torpemente la morocha de tez blanca, estas inesperadas palabras detuvieron la marcha del gigantesco gringo. -Mis disculpas si te he asustado- exclamo con acento sajón. -Solo quería ensayar tu idioma, es que nunca antes lo había aprendido. Además quería agradecerte de una forma más normal el echo de que hayas accedido a ayudarme- La velocidad con que mejoraba su habla era envidiable.

La marcha de Daniel fue reanudada mientras disgustado mencionaba -así que si hablas después de todo, que ganas de joderme que tenes ¿porque mierda no me contestaste antes?-

Con gran agilidad ella lo pasó y parándose firmemente le bloqueo el camino. Aun cuando midiese más de 20 cm menos, parecía como si lo mirase desde más alto, a causa, tal vez, de su semblante de superioridad y seguridad en si misma -Primero que nada no acepto que te refieras a mi en esos términos, desconozco las costumbres de tu sociedad y aun no termino de entender tu lengua, pero creo que tu modo de hablar es un tanto ofensivo. Por otra parte si no te he contestado antes es porque no poseía los medios para hacerlo de manera verbal, por eso adopte otra forma de comunicación para pedirte ayuda.-

El rubio mal hablado levantó una sola ceja, en señal de incredibilidad, y con un tono que mezclaba desconcierto y burla atinó a preguntar -¿Que queres decir? ¿que en un rato aprendiste un idioma nuevo de la nada y que hace un rato me pediste ayuda por telepatía o algo así?-

Con aire totalmente serio ella se dispuso a responder -Con respecto a lo que nombras como "telepatía" debo decir que el concepto se acerca bastante, por lo que dejemoslo en un Sí. Pero en lo concerniente al aprendizaje del idioma, no es que lo haya "aprendido de la nada", como tu dices, lo que sucede es que tu mente es un libro abierto que puede ser leído si se sabe com… -

Las palabras de la dama fueron interrumpidas antes de tomar un tinte poético -Si, si, si, no te pongas "profunda" ahora. Pero, si estas "aprendiendo de mi" ¿porque no hablas como el orto?, igual que yo- le reprocho el joven mientras la bordeaba para retomar nuevamente su camino.

Con una pequeña mueca de enfado, quizás por la interrupción, quizás por la irreverencia de su interlocutor, ella respondió severamente -Es que por más que intentes comportarte como un animal, en el fondo eres bastante sabio, es más, tus conocimientos son muy superiores a lo normal de mis últimos colegas, con saber plasmar tus palabras en un papel ya superas a más de la mitad de ellos.-

Daniel se detuvo frente a una puerta y se volteó para verla a la cara – ya llegamos ¿en serio no tenes donde quedarte?- una sola ceja levantada hizo de porta voz -Ya veo, vos no andas con bromas, que suerte de mierda la mía.- Sacando un enredo de cables, llaves y papeles del bolsillo, se dispuso a abrir la puerta.

-No termino de entender algunos conceptos de tu vocablo, por ejemplo que es "Pornografía" que tanto aparece en tu mente, me parece que es algo relacionado al coito, pero no estoy segura- Una fría gota recorrió la espalda del gigante y su cara empalideció por un instante, de un solo y brusco golpe se dio cuenta de la abominable violación a su privacidad por la que estaba pasando hacia ya un rato. Hasta ese momento no había caído en la cuenta del peligro personal que representaba el hecho de que su mete fuese "como un libro" para esta extraña.

Su susto rápidamente se convirtió en ira, dándose veloz y furiosamente la vuelta se irgxuió perfectamente resaltando sus casi dos metros para reprochar a todo pulmón -Hija de puta, deja de meterte en mis asuntos, quien mierda te crees que sos para andar entrando en la cabeza de los demás, ¿sos la peor versión de Gran Hermano o que? Ya mismo te vas de mi vista, no quiero cruzarme nunca mas en mi vida con vos, volá, desaparece.-

Sin ni siquiera retroceder un centímetro y mirándolo fijamente a la cara sin pestañear, la morocha lo escucho y cuando un respiro la dejo hablar, atino a decir -Perdón, no entiendo tu enfado repentino, pero creo que es justo tu reclamo de no volver a meterme en tu mente, supongo que con lo que tengo hasta ahora ya es suficiente para poder comunicarme verbalmente y prometo no volver a "leerte" sin tu permiso.- Estas palabras apaciguaron apenas al gringo que estaba rojo, no se sabría si de rabia o de vergüenza, el caso es que estaba rojo.

Un pequeño silenció sirvió para calmar las aguas. Ya menos nervioso miro el suelo, luego miro para todos lados como atento a los vecinos y sus quejas y por fin la miro a ella con la misma cara que pone un padre a su hija de 17 antes de prestarle el auto -Esta bien, no se porque, pero me caes bien y no creo que me estés mintiendo, te voy a seguir ayudando con dos condiciones. Primero me vas a tener que enseñar como hacer para que no entres más en mi cabezota-

Una dulce sonrisa dejo ver por primera vez unos blancos y delicados dientes -Pan comido, en un rato lo agarras-

Ni toda la dulzura del mundo le podría quitar la cara de perro en este momento -No me interrumpas, y segundo, ni bien puedas te mandas a mudar de mi vida-

Ella se miro la cintura como buscando algo pero al no encontrar mas que su desproligo y ligero vestido, se golpeo la cabeza en señal de recordar algo -Prestame tu arma-

Un sobre salto se reflejo en la cara de él – ¿Mi arma? ¿Yo no uso armas?- ahora los dos parecían sorprendidos

-¿Como que no? ¿Que ciudad más rara? Alguien de tu tamaño y sin arma. ¿Y ahora con que nos cortamos las palmas para sellar el pacto?-

Daniel empezó a reírse a carcajadas, hasta que una no tan delicada patada lo devolvió a la normalidad -Es que no hace falta semejante barbaridad, con que me lo prometas alcanza, esa costumbres antihigienicas han quedado en desuso hace ya muuucho tiempo-

Rascándose el mentón pero con cara de felicidad -¿Antihigienicas? No se que es eso, pero me alegro de no tener que cortarme la mano, la verdad que no es una costumbre que vaya a extrañar-

Abriendo por fin la puerta y haciendo ademan de ceder el paso -Primero las damas-…

PD: Pues si, vuelven a ser las partes 1 y 2, pero las releí y me dí cuenta de un par de errores y también le cambie unas cuantas cosas que no me terminaban de convencer.


Sobre esta noticia

Autor:
Malguzt (15 noticias)
Fuente:
blog.malguzt.com.ar
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Tipo:
Reportaje
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