Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que José C. Castillo escriba una noticia?

¡Feliz Cumpleaños!

08/10/2009 16:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque desde muy niño he estado ligado a la industria del videojuego y sus diversas plataformas, lo cierto es que no fue hasta los 13 años cuando tuve en rigurosa propiedad mi primera consola de sobremesa (exceptuando las NES y GameBoy de muchos años atrás). Se trató de una Dreamcast y recuerdo con todo lujo de detalles el instante en que mi madre y su nuevo novio entraban por la puerta de la casa de mi tío con la máquina en brazos.

Nunca he vuelto a sentir tal ilusión por el desembalaje de producto alguno, nunca más mi corazón volvió a dar un vuelco en la forma en que lo hizo cuando la famosa espiral azul comenzó a rodar por la pantalla de mi televisor de tubo al compás de los estrepitosos sonidos que emitía la consola. Sonidos que aún a día de hoy me evocan un placentero recuerdo -no por nada a veces vuelvo a encenderla simplemente para oir su maquinaria a pleno rendimiento-.

Y es que Dreamcast fue mi entrada en esto de los videojuegos por la puerta grande. Con cada nuevo juego desprecintado (comprado con el esfuerzo del ahorro peseta a peseta) o con cada nueva revista oficia (+demos) adquirida, más grande se hacía mi pasión por el mundo del videojuego. Tan grande que poco tiempo después ya tenía la certeza de que era en dicho mundo en el que quería permanecer para los restos. Tan grande, que a los años comencé a encaminar mi futuro profesional por dichas lides.

Así que a Dreamcast le debo la ilusión por los videojuegos y eso es decir mucho. Porque salvando las distancias la primera consola es como una primera relación, en la que todo está por descubrir y embarcándonos en la cual podemos llegar hacia límites tan benignos como desaconsejables. Y esos límites en el caso de la blanquita de Sega fueron, como todos sabéis, el fracaso comercial de la marca como desarrolladora de hardware (motivado especialmente por las numerosas debacles que ya llevaba a sus espaldas, llámense éstas Saturn, 32X o Mega-CD).

La consola más perfecta jamás creada apenas pudo acompañarnos un año y medio. Sega decidió entonces entrar al mercado como third party y a partir de entonces dejó de extrañarnos que Sonic corriese por los circuitos de una Gamecube o que las grandes exclusivas de Dreamcast terminasen siendo distribuidas para las consolas que hasta no hacía muchos meses eran las grandes competidoras de la malograda máquina.

Pero Dreamcast fue especial no sólo porque lo diga yo, porque así me lo pareciese dado que fue mi primer sistema de sobremesa tras muchos años. Existe una unanimidad objetiva que lo corrobora. En primer lugar por ser pionera del juego online -que ha terminado revolucionando los sistemas actuales- gracias a su modem de 56kbs. Igualmente la máquina contó, pese a su corta vida, con el catálogo más espectacular de la historia de los videojuegos, reinando en éste la originalidad y los apelativos de ''obra maestra'' cada vez que la prensa analizaba cada uno de sus títulos.

Entre dicho catálogo destaco, a modo de homenaje, algunas grandes joyas como MSR (que inauguró un nuevo estilo en juegos de conducción); Jet Set Radio (precursor del Cel-Shadding); REZ, Space Channel 5 y Samba de Amigo (pioneros de la actual tendencia de los juegos musicales), Sega Rally 2 (el arcade de carreras por excelencia); The House of the Dead 2 (aún hoy ningún arcade de disparos lo ha superado); Head Hunter (una aventura original de las que hoy escasean); Shenmue (el juego perfecto que nos mantendrá por siempre en vilo hasta su imposible tercera entrega); Sonic Adventure (el único juego de Sonic en 3D que ha merecido la pena desde 1999); Ecco the dolphin (dificultad y hermosura nunca estuvieron mejor conjugadas); Toy Commander (un juego simple y adictivo con una frescura rara vez vista); Chu Chu Rocket (el puzzle insignia de Dreamcast, que además nos llegó totalmente gratis); Virtua Tennis (el arcade de tenis por antonomasia); Crazy Taxi (la locura de los salones arcade en nuestras casas); Soul Calibur (el primer juego que nos dejó la boca abierta y que supuso la llegada de una revolución visual a las consolas).

Y junto a éstos muchos otros títulos mitómanos como Blue Stinger, D2, Speed Devils, Floigan Brothers, Power Stone, Quake 3 Arena, Ferrari 355 Challenge, Sega GT, Phantasy Star Online, Zombie Revenge...

Así que hace diez años, un 9 de septiembre de 1999, el sistema perfecto vió la luz para demostrarnos más que nunca que lo bueno, si breve...

Feliz Cumpleaños Dreamcast, a pesar de tu amarillento aspecto con el pasar de la década, sigues tan espléndida como aquel mágico día en que te encendí por primera vez.


Sobre esta noticia

Autor:
José C. Castillo (32 noticias)
Fuente:
diariodeunvideojugador.com
Visitas:
5139
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.