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Kayena Gómez
Publicada el 13-01-2012 07:35 0 4

Fantasmas de Kensington, deJj. D. Álvarez

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DATOS TÉCNICOS:

Título: F antasmas de Kensington Autor: J.D. Álvarez Editorial: Neverland Ediciones Colección : Espacio Uno ISBN: 978-84- 937450-9-7 Páginas: 159

Este fin de semana he podido disfrutar de una pequeña gran novela: "Fantasmas de Kensington ". Y digo pequeña porque tan sólo tiene 159 páginas que se leen de un tirón y al final, a pesar de la sordidez de su trama, te quedas con la sensación de que quieres más, por su intensidad y por la tensión que se percibe en cada una de sus páginas. Y digo grande porque, siendo este el formato que J.D. Álvarez ha elegido, tengo que admitir que cumple con creces la definición que de "nouvelle" hizo Julio Cortázar: "un género a caballo entre el cuento y la novela».

Pero antes de profundizar en las impresiones que esta novela me ha generado, tengo que hacer una salvedad, ya que este libro es bastante peculiar. Para empezar, considero de vital importancia haber leído, o en su defecto, haber visto alguna película sobre Peter Pan (incluida la edulcorada versión de Wald Disney). Y si además conoces algo de la vida del autor y de su relación con la familia Llewelyn Davies, mejor que mejor (en ese sentido, a pesar de algunas licencias, la película "Descubriendo Nunca Jamás", es una buena opción). Aún así, si solo recuerdas vagamente la figura de este personaje, el autor, que es un estudioso de la obra y de J.M. Barrie, por medio de "notas de pie" va resolviendo cualquier duda al respecto para entender los continuos "guiños" a la obra.

ARGUMENTO: image Peter Llewelyn Davies Peter Llewelyn Davies, a sus 63 años, finge su suicidio con la ayuda de un amigo que se encuentra en la fase terminal de un cáncer. Durante meses han urdido el plan, que se materializa el 5 de abril de 1960 cuando Milton se arroja a las vías del metro en Sloane Square, vestido con las ropas de Peter y portando su documentación. De ese modo pretende liberarse de su pasado que, como los eslabones de una cadena, le mantienen firmemente unido a la figura de Peter Pan desde el momento en que que J.M. Barrie le señaló como el niño que le inspiró para crear al personaje más importante de su obra literaria.

Tras el luctuoso suceso, Peter Llewelyn se traslada a The Little White Bird, un pequeño pueblo escocés, próximo a Kirriemuir, donde pretende recluirse en el más absoluto incógnito, hasta el final de sus días. En principio, pasa unos días alojado en una Casa de Huéspedes, llamada Tinker Guest House, regentada por Margaret Mannering, hasta que encuentra un viejo caserón, que será su vivienda definitiva. Pero lo que en principio parecía un lugar tranquilo, a medida que transcurre el tiempo se troca en una fuente de angustia y dolor, ya que la población se convierte en el blanco perfecto de una serie de ataques: primero por caimanes, después serán cuervos, para acabar aflorando el peor de los enemigos: el remordimiento.

IMPRESIONES: image J.M. Barrie "Fantasmas de Kensington" se estructura en dos conceptos perfectamente diferenciados. La idea principal gira en torno a la obra literaria protagonizada por Peter Pan, mientras que la idea secundaria pone de manifiesto la manera en que J.M. Barrie se involucra con la familia Llewelyn Davies a la que toma como modelo y de cómo se sirve de uno de los niños en particular, Peter, en el que se inspira para crear al personaje que se convertiría en el mito de la ingenuidad perpetua, algo que le destroza la vida al original, porque no debe ser nada fácil convertirse en inmortal por obra y gracia de un amigo de la familia y que ese aura se mantenga durante toda tu existencia.

Con estas premisas, J.D. Álvarez teje una historia en la que sitúa a Peter Llewelyn en un pueblo escocés próximo a la localidad natal de J.M. Barrie, a la que denomina The Little White Bird (en alusión a la novela del mismo título, publicada en 1902, que posteriormente fue reeditada en 1906 con el título de "Peter Pan en Kensington Gardens"). Los personajes secundarios que aparecen en ella (Margaret Mannering (la dueña de la Casa de Huéspedes), Kittie Holmes (prostituta enamorada de Marcus), Marcus Crow (herrero que tras un accidente se queda manco) y un largo etcétera, también rememoran a aquellos que habitaron Neverland, aunque en este caso, "Nuncajamás" no es el paraíso precisamente, sino algo más parecido al infierno.

El resultado es bastante convincente, a lo que ayuda mucho la prosa ágil y austera de J.D. Álvarez, que nos hace partícipes de la extraña relación entre el creador del mito y la persona que le inspiró:

"Recordaba a sus hermanos George, Jack, Michael y Nicholas. Sin embargo, empezó a dudar que la infancia que vivió junto a ellos hubiera merecido la pena.; una infancia repleta de tragedias, gloria y turbación, una infancia que ningún joven en su sano juicio hubiera soportado salvo él, penúltimo superviviente de la familia. Tan sólo quedaban en su memoria los largos paseos por los Jardines de Kensington junto a sus padres, Arthur y Silvia; el Pozo de San Govor, el Cementerio del Perro, La Serpentina, la Isla de los Pájaros, todo aquello sin olvidarse de la Casa de los Perdidos, los juegos de indios con sus hermanos y el maravilloso universo que crearon, un mundo donde la realidad a la que estaban sometidos conformaba una aterradora madeja. En ella, a medida que se desarrollaban los años, James Mathew Barrie, el novelista, el dramaturgo, el hombre del que se rumoreaba sobre su supuesta pedofilia, el perturbado, el abandonado, hilaba su rencor hacia sus cuatro ahijados con la paciencia de una vieja araña. Hubiera deseado mantenerlos suspendidos para siempre en sus redes, adormecidos por el veneno de su fino aguijón como niños ajenos al paso del tiempo..." (página 22).

Dejando de lado la idea en que se basa la historia y teniendo en cuenta que no se trata de un cuento, sino de una narración descarnada, quiero destacar lo bien que se ha recreado el ambiente, la cara oculta de "Nunca Jamás" y el tono de misterioso siempre presente, algo lógico si tenemos en cuenta que se trata de una novela fantástica y de intriga con tintes dramáticos. A ello también contribuyen las ilustraciones, excepto las utilizadas al inicio de cada capítulo, que son obra de Alberto Martín Martínez. Son tan sombrías y tenebrosas como el texto, en blanco y negro y plasman con rotundidad el espíritu de la novela y los movimientos de los personajes.

El libro está prologado por el académico de la Real Academia de la Historia, Luis Alberto de Cuenca. Consta de diecisiete capítulos (cuyos títulos son de los más sugerentes; como el último: "Morir ha de ser una aventura tremendamente formidable", en alusión a una de las frases memorables del niño que no quería crecer) y concluye con un epílogo realizado por Silvia Herreros de Tejada.

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P.D.: La fuente de las fotografías es Wikipedia.org.

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Sobre esta noticia

Autor: Kayena Gómez (26 noticias)

Fuente: kayenalibros.blogspot.com

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