Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Edug escriba una noticia?

Fallecimiento de Ante Markovic

30/11/2011 20:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El 28 de Noviembre falleció en Zagreb, Croacia, el último primer ministro de la República Federal Socialista de Yugoslavia

Ante Markovic falleció ayer, 28 de Noviembre, en Zagreb a los 87 años de edad. Su contribución a la historia, muy a su pesar es la de haber sido el último primer ministro de la República Federal Socialista Yugoslava.

Nacido en 1924 en la localidad de Konjic, hoy Bosnia Herzegovina, de afiliación croata. Su biografía no se diferenció en demasía de otros miembros del aparato de la Liga Comunista Yugoslava hasta que se hizo con la presidencia de la República socialista de Croacia en 1986 en la que lidió con el incipiente e intransigente nacionalismo croata con el que nunca compartió posturas y con una crisis económica que azotaba los países del Bloque Socialista y del que Yugoslavia no escapó pese a los créditos estadounidenses y la pendiente restauración del capitalismo en el país. Abandonó el cargo en 1988.

Su buen conocimiento de la economía, y la naturaleza rotatoria de los principales órganos de gobierno, esta vez para los croatas, hicieron que lograra el puesto de Primer ministro tras la dimisión de Branko Mikulic en 1989.

Considerado como “nuestro hombre” en Belgrado por las cancillerías occidentales y el FMI, Markovic fue inicialmente apoyado como el hombre reformista que necesitaba Yugoslavia, o mejor dicho sus mercados e inversiones. Consiguió frenar la elevadísima inflación, el último verano yugoslavo batió records de ingresos por turismo y encaminó el país a la transición económica. Ésta en realidad debía ser mucho menos traumática en Yugoslavia que en el resto de países socialistas por su naturaleza autogestionaria y por los cambios en la legislación federal desde la nueva Constitución de 1974, apoyada en 1984 por la Administración Reagan.

No obstante una serie de factores internos y externos truncó el experimento del que parecía ser el alumno del Este más aventajado para entrar en la UE. Las reformas en ningún caso pudieron frenar la descomposición social, el paro y una destrucción de millón y medio de empleos en un trimestre. Las Repúblicas, con el separatismo esloveno y croata descaradamente financiado, y con una Serbia que veía en el socialismo un mejor camino que el del paro y la desindustrialización masiva, se pusieron a emitir moneda por valor de centenares de millones de dinares por su cuenta y riesgo. La deuda exterior era acuciante. Y los poderes que parecían apoyarle se desdijeron rápidamente cuando estalló la guerra de los diez días en Eslovenia.

La lógica y legítima reacción federal, de enviar tropas para hacerse con el control de los puestos fronterizos así como para liberar a los cuarteles rodeados por los fuertemente armados comandos de protección territorial eslovenos fue un rotundo fracaso.

Envió tropas para hacerse con el control de los puestos fronterizos así como para liberar a los cuarteles rodeados por los fuertemente armados comandos de defensa territorial eslovenos

En ningún caso se envió al ejército federal como agresor. Fueron columnas blindadas, sin apenas infantería. Se buscaba un efecto meramente disuasorio y de toma de control. Cayeron en la ratonera eslovena y el ejército en franca descomposición fue atacado y humillado. Todas las bajas fueron militares del JNA. Markovic intentó tomar las riendas de la situación, pero ya era tarde. La falta de un criterio uniforme entre la oficialía, la hostilidad y falta de peso social, las ofensas sufridas por los militares, funcionarios y sus familias, y las amenazas de Kosovo y Croacia hicieron que el ejército fuera ingobernable según la autobiografía del General de las FFAA Kadijevic. La violación de los acuerdos de Brioni por parte eslovena, las maquinaciones de los Servicios Secretos, la compra de voluntades, las posturas encontradas de un núcleo de vieja guardia roja reacia al liberalismo y aún más a la desintegración nacional, la sombra de una intervención occidental y la escalada de poder de Milosevic y Tudjman acabaron con la vana idea de un consenso. Aunque Markovic porfió por interceder entre las repúblicas, y de hecho el JNA al principio de las hostilidades serbio-croatas asumió el papel que más tarde asumirían los cascos azules, todo fracasó.

En 1990, puesto en marcha ya el proceso de descomposición federal, creó un partido político, la Unión de Fuerzas Reformistas que abogaba por un yugoslavismo de corte socialdemócrata occidental. Los resultados electorales no fueron los esperados, ya que la popularidad de Markovic y su programa fueron enormes tanto en Croacia como en Serbia. Sin embargo los nacionalistas arrasaron en todas las repúblicas apuntillando su proyecto político.

La guerra se impuso y la mayor república Serbia así como Montenegro siguieron propugnando por una Yugoslavia que no los terminara por desarticular como pueblo constituyente. Bosnia y Macedonia esperaban protector.

Milosevic y sus aliados asumieron el poder federal que los croatas no quisieron ejercer para otros fines que la obstrucción y el separatismo.

A finales de 1991 en plena guerra civil dimitió de su cargo, sin que ello tuviera la menor repercusión. El gobierno federal era ya un juguete roto.

Tras la guerra fue llamado por Franjo Tudjman, el Presidente de la Croacia independiente para ser ministro de Economía pero desistió. En cambio sí acepto ser asesor en materia financiera del gobierno macedonio.

Sus últimas apariciones públicas fueron ante el Tribunal de La haya durante el encausamiento de Milosevic. Markovic denunció el plan de reparto de Bosnia que llevaron a cabo Tudjman y Milosevic.

También mostró su sabiduría para unos o ingenuidad para otros al dedicar su última conferencia pública a una cooperación que potenciará la economía interregional sud eslava porque según sus propias palabras, “son muy débiles, la de insignificantes paisitos”.

Considerado como “nuestro hombre” en Belgrado por las cancillerías occidentales y el FMI, Markovic fue inicialmente apoyado como el hombre reformista que necesitaba Yugoslavia

La deuda de la Yugoslavia Comunista es ampliamente superada y triplicada por cualquiera de las repúblicas actuales.

Descanse en paz él y el sueño de una Yugoslavia a la que no dejaron ser.


Sobre esta noticia

Autor:
Edug (195 noticias)
Visitas:
1740
Tipo:
Suceso
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.