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¿Existe Filosofía en América Latina?

16/11/2010 23:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace algunos meses di mi opinión en un breve ensayo acerca de si existe o no filosofía en América Latina. Parece mentira, pero a estas alturas de la vida, todavía hay filósofos latinoamericanos haciéndose esta pregunta. Uno de ellos es Enrique Dussel, gran filósofo y pensador argentino, aunque, severamente acomplejado. Enrique Dussel que se reconoce como filósofo se pregunta si hay o no filosofía en América Latina. Filósofos van y vienen detrás de la respuesta. Unos dicen que no. Otros dicen que sí. Y me pregunto, ¿por qué hay filósofos si no hay filosofía? ¿Será que esto forma parte de lo que llaman neciamente Realismo Mágico?

En América Latina no existen figuras tan determinantes para el mundo del pensamiento como Kant, Hegel, Marx, Nietzsche o Heidegger. De hecho, los filósofos europeos son los creadores de los códigos a través de los cuales los americanos intentamos entendernos con nosotros y el mundo. Los dos momentos más importantes del pensamiento americano tienen sus fuentes en la filosofía europea: El Positivismo y La Filosofía de la Liberación. Los primeros con Comte y el pensamiento francés; los otros con Marx. Ahora bien, tanto unos como otros parten de planteamientos de pensadores europeos que, en algunos casos, detestaban y veían con ojeriza a Latinoamérica. Sin embargo, desde esas ideas europeas, pudieron hacer una interpretación del hombre americano, de su devenir y de sus posibles futuros.

Alguien preguntaba: ¿qué pasaba en América cuando Aristóteles creaba su Metafísica? No sé, no sé qué podía pasar y, honestamente, me importa bien poco. Sin embargo, esa pregunta es buena para planteársela de otra manera, por ejemplo, ¿qué pasaba en Alemania, Francia o Inglaterra cuando Aristóteles creaba su Metafísica? Quizás tampoco pasaba nada, pero eso no hace que Fichte, Descartes o Locke sean menos filósofos. De hecho, en ninguna parte de Europa en ningún momento de su historia hubo mayor preocupación por saber si se hacía o no filosofía. Entonces, ¿por qué nos tenemos que embarcar en estas bizantinas discusiones que no llevan a ninguna parte? Martí, Rodó, Vasconcelos, Bello o Sarmiento no pueden compararse con Platón, San Agustín, Erasmo o Schelling, pero eso –a mi juicio– no los hace menos filósofos.

¿Los filósofos europeos se preocuparon alguna vez por tener un pensamiento originario? No lo creo, ya que ellos parece que tuvieron claro lo determinante que es la lengua en estas cosas y, si nos ponemos exquisitos, tendríamos que acordar que la lengua oficial de la filosofía es el griego, y si somos menos exigentes, tendríamos que incluir al latín y al alemán. Si la partida de nacimiento de la filosofía en América es la lengua, pues, qué compleja se vuelve la cosa cuando nuestro idioma es el del conquistador. ¿Escribe Dussel sus libros en lenguas amerindias? No, lo hace en español con traducciones al inglés y al alemán. Si la lengua es determinante en este asunto del pensamiento originario, pues, estamos en jaque mate.

Entonces, ¿si las categorías filosóficas ya están creadas y nuestra lengua es la del invasor, podemos ser capaces de un pensamiento original y así, al fin, tener una filosofía latinoamericana? No, no lo creo. No podemos tener un pensamiento original, pero no nos exime de razonar filosóficamente y hacer propuestas dentro del campo de la filosofía como, efectivamente se ha hecho, los estudios interculturales de Fornet-Betancourt son una muestra de ello. De tal manera que, seguir preguntándonos si hacemos o no filosofía es un asunto que, de tan repetido, se ha vuelto banal e insustancial, pero que te puede dejar como un tipo brillante y con una profundidad de charco de orines de borracho amanecido. Dejemos de utilizar esa preguntita que –a veces– pareciera una excusa donde escudarme para no pensar. Dejemos de utilizar esa preguntita para seguir señalando a otros como responsables de nuestros males, aunque no sea del todo falso. Dejemos de justificar nuestras carencias. Los filósofos americanos deberían aprender un poco de los escritores (narradores y poetas) americanos que, en gran medida, han superado estas ideas provincianas y acomplejadas. Pese a que en la literatura no existen estas controversias nadie pone en duda la latinoamericanidad de Vargas Llosa, Cortázar, Bolaño, Gamboa o Volpi.

En todo caso, cada quien pierde el tiempo como quiere. Me parece que eso es un derecho inalienable, pero propongo con total humildad, perder el tiempo en nuevas y más placenteras diatribas. Creo que en esta hora en que se nos venden propuestas e ideologías desesperadas para salir de la crisis sea un buen momento para comenzar.


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Autor:
Bitacoradelabismo (31 noticias)
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bitacoradelabismo.blogspot.com
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