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Evolución del espacio teatral y la representación escénica en la Edad Media

13/11/2011 16:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La edad media se constituyó como una época en que los decorados fueron parte esencial de las escenografitas teatrales y que la iglesia tomó a cargo el teatro como medio de comunicación para difundir su doctrina

Introducción

La evolución de la representación teatral nos lleva a un punto cumbre de decisiones y asentamientos sin el cual el teatro de hoy en dia no hubiera llegado al desarrollo que se puede observar de la estética de la imagen a nivel mundial. La edad media se constituyó como una época en que los decorados fueron parte esencial de las escenografitas teatrales y que la iglesia tomó a cargo el teatro como medio de comunicación para difundir su doctrina, así entendemos que la evolución del teatro en esta época iba de la mano tanto en representación como en espacio de representación.

Objetivos

· Reconocer los nuevos elementos y técnicas de representación y escenograficas aplicadas al teatro en la Edad Media.

· Entender cual era el nuevo sentido de comunicación del teatro.

· Comprender que se quería decir quien lo decía y como se lo decía, preguntas fundamentales en una época de cambio social y de un proceso de afianzamiento de la religión católica.

Desarrollo

Tras casi diez siglos de olvido, la recuperación del teatro en occidente tuvo principal apoyo en el clero, que lo empleó con fines didácticos . Con el afán de la consolidación y expansión del cristianismo, los elementos constitutivos del drama resurgieron y se aplicaron a los oficios eclesiásticos, dando a la misa un carácter dramático: el argumento se expresa distintos elementos escénicos: la iluminación, los decorados, el vestuario, la palabra y el gesto, que vinieron a influenciar sobre la vida de las distintas ciudades y aldeas.

En la Edad Media (476-1453) surge el primer espacio escénico cubierto y diseñado para una sociedad que iba decantando hacia una creencia monoteísta que se encuentra ya establecida por comunidades que conforman la ciudad. En esta época para sorpresa de todos, el lugar sagrado por excelencia, la iglesia católica, es el que abre al teatro la posibilidad de ser el oficio divino: tanto por su representación física dentro de los recintos eclesiásticos, como por la adopción de este recurso para lograr aceptación popular.

La ceremonia de una sociedad que ha empezado ya a ser monoteísta, en busca de la libertad y la salvación se realiza periódicamente en torno a sus líderes para participar en los oficios religioso; se van ordenando según un ritual en donde se utilizan todos sus sentidos, gestos, palabras e iluminación. La celebración de la misa aparece como un misterio de fe y como un drama, según Honorio de Autun: "El sacerdote cumple la función de actor trágico y representa el papel de Cristo ante la multitud cristiana en el teatro del altar".

El lugar más común para interpretar la escena era el coro, o las naves para las procesiones y cortejos. Para poder trabajar el espacio histórico de una obra que era desmedida de ambición en lo referente a espacio y tiempo, se buscó la necesidad de utilizar la altura dentro de la horizontalidad, por ejemplo, cuando se buscaba simbolizar la tierra y el cielo.

Inicialmente, el espacio escénico y sus objetos de representación son los que ofrece el lugar del culto, dotados de un carácter simbólico. Pero a menudo van evolucionando las escrituras y se hace necesaria la introducción de material ajeno al recinto sagrado para su personificación, como vestuarios, guantes, pelucas y animales, lo cual genera un acto irrespetuoso y de profanación. La luz era el sol, acompañada con la utilización de velas junto con sedas coloreadas o botellas de vino colocadas frente de la llama para lograr efectos espaciales.

Las dos festividades más importantes en el desenvolvimiento cristiano eran Pascua y Navidad. En esas ocasiones, el altar se transformaba en escenario. Este tipo de celebraciones, junto con el desenvolvimiento escénico encontraron su desarrollo aproximadamente desde el siglo V, y llegaron a su apoteosis en el siglo X.

Así desde el siglo XI fue habitual la representación en las iglesias de ‘misterios y milagros’ cuyo objeto era presentar de forma sencilla la doctrina cristiana a los fieles para lograr la comprensión de los ciudadanos, y el afianzamiento y consolidación de la religión católica entre la comunidad. A fin de facilitar la comprensión, el latín cedió paso paulatinamente las lenguas vernáculas. La liturgia de la misa fue ampliada con representaciones mímicas y diálogos extraídos de las Santas Escrituras, dando lugar al teatro moderno europeo. El vestuario siguió siendo por lo general el eclesiástico, pero los accesorios se multiplicaban. El altar se convertía en festividades como Pascua y Navidad, en escenario de veneración y juego.

Los temas del teatro medieval, durante un tiempo, fueron bastante similares en Europa. Aproximadamente desde el siglo X se representan los mismos asuntos teatrales y los mismos pasajes bíblicos: el Nacimiento, la Pasión y la muerte de Jesucristo, la Adoración de los Pastores y los Reyes Magos, la Degollación de los Inocentes y la Huida a Egipto. Como no existían lugares específicos para representar obras teatrales, se transformaban espacios comunitarios cotidianos (como el templo cristiano o la plaza ciudadana) en espacios escénicos. Estos espacios encontrados fueron, por tanto, espacios simbólicos, cargados de significaciones sobreentendidas por las personas de la época. De esta manera, por ejemplo, el eje este-oeste de la iglesia, relacionada con la salida (luz) y la puesta (oscuridad) del sol, se transformó en el eje Paraíso-Infierno. El espacio escénico medieval se caracteriza también por la multiplicidad de escenarios (en una primera fase sólo horizontales y, a partir del siglo XV, con una concepción más naturalista del Paraíso, también verticales) y por su simultaneidad, es decir, en todo momento los escenarios están presentes ante el espectador. Relacionado con este último aspecto, la escena medieval eliminaba la dinámica dentro/fuera, con lo que, si todo el Universo cristiano estaba simbolizado dentro de la iglesia, gracias al citado eje este-oeste (altar-nave-atrio: Paraíso-Mundo-Infierno), la aparición de los personajes se realizaba de forma acumulativa, es decir, ya en escena ningún personaje podía salir.

Cuando el interés de las gentes por los espectáculos religiosos aumentó, éstos abandonaron el interior de las iglesias y se trasladaron a patios, pórticos de iglesias, monasterios plazas y mercados. Solía llevarse a las procesiones imágenes vivientes, y la teatralización de lo sacramental se fue transformando en espectáculo anecdótico y lírico musical. Inicialmente las representaciones no contaban con escenografía, luego se incorporaron incluso escenarios de dos pisos. Los escenarios de dos pisos generalmente representaban dos sitios bastante diferenciados y cada uno con sus propias características de representación. El piso superior era considerado el Paraíso y el inferior, en correspondencia, el infierno.

Al representarse al aire libre, los ‘misterios y milagros’ perdieron mucho de su carácter religioso. La convivencia del espíritu religioso, con las viejas formas paganas, origina un teatro en el que coinciden dos corrientes representativas:

  • El teatro religioso (drama sacro)
  • El teatro profano

Los ‘sotiés y moralidades’ fueron las formas profanas que remplazaron a los ‘misterios y milagros’ alrededor del siglo XV. Las ‘sotíes’ aparecieron en Francia y eran alguna especie de farsa en la los personajes se suponían locos [2] . Las ‘moralidades’ eran obras alegóricas que criticaban las costumbres eclesiásticas, por lo cual fueron condenadas por la Iglesia, lo que luego desencadenaría en una separación de la iglesia, y los actos de representación que tuvieron su punto concluyente con las declaraciones eclesiásticas del concilio de Trento. Estas formas evolucionan en la búsqueda de respuestas a los valores y virtudes humanos que van más allá del aspecto resaltado en las escrituras, de esta manera evolucionan tanto las ‘Moral Plays’ en Inglaterra como las ‘Moralities en Francia’

En Italia los primitivos dramas sacros se escenificaron en pequeñas casas o cabañas colocadas en progresión para hacer mas sencilla la narración de los diferentes episodios religiosos: crucifixión, transfiguración, ascensión, pesebre, sepulcro, infierno limbo, paraíso. Los actores se trasladaban de una cabaña a otra, de acuerdo al lugar donde se realizaba la acción. La representación era lírica, solemne y simbólica.

La ‘sacra rappresentazione’ en Florencia fue tal vez la más alta expresión del espíritu dramático del medioevo. Por esta ciudad, pasaron las compañías teatrales de mayor renombre en el siglo XV. El ‘fiestero’ comúnmente introducía la función con un prólogo pues él mismo ejercía funciones de apuntador, pues él mismo también ejercía funciones de apuntador o tramoyista, y se cree que en la mayoría de ocasiones dirigía sentado ante los ojos del público.

Los argumentos se basaban en leyendas y vidas de santos, contadas en lenguaje vulgar. Los actores no vestían remitiéndose a tiempos bíblicas, sino que utilizaban la indumentaria de la época.

La ‘rappresentazioni mute’ (siglo XV) se caracterizaba tanto por ser como su nombre lo indica representaciones mudas, como por sus movimientos coreográficos, cuadros vivientes y acciones plásticas. Básicamente, este tipo de representaciones se usaban como un modo de impresionar a los espectadores, que prestaban mayor atención a las acciones puesto que era la única forma en que el desarrollo de la escena podía ser comprendido.

Con la remodelación del vestuario y la utilería, compartieron la escena mounstros, diablos, Ángeles, seres amorfos y ultraterrenos. Además de éstos, se encontraban personificados abstractos tales como la paz, el bien, la naturaleza, la verdad, lo divino y el alma.

Con la evolución del drama sacro se introducen los entremeses , que estaban formados por cuadros coreografiados y danzados. En un inicio sirvieron como intermedio entre las partes del drama, y se fueron alejando cada vez más del tema central de la obra, hasta constituir piezas completamente independientes.

En Inglaterra los dramas sacros tuvieron una larga vida. Durante casi cinco siglos y hasta la época de Shakespeare (1564 ? 1616) se representaron por todo el país.

Una de las formas más típicas de representación fueron los llamados pageants [6] , cuadros vivientes y escenas mudas de la vida de personajes históricos y de los acontecimientos místicos y religiosos. Los masks, originalmente italianos, cercanos a la tradición juglar y trovadora, llegaron a representarse en locales cerrados como salas, castillos e incluso la propia corte.

La “sacra rappresentazione” en Florencia fue tal vez la más alta expresión del espíritu dramático del medioevo. Por esta ciudad, pasaron las compañías teatrales de mayor renombre en el siglo XV

Como contraposición a los pageants, surgió en Inglaterra, alrededor de finales del siglo XV la farce (farsa). Esta representación no requería de técnicas especiales. Las dos entradas y salidas a ambos lados del escenario, eran suficientes para mostrar a los personajes en situaciones cómicas y enredadas.

Los personajes se definían por el vestuario y las máscaras, y, para identificarlos, se acudía al uso de elementos distintivos según la clase social y la ideología a la que pertenecían. Elementos como capas, postizos, sombreros y peinados, fueron los elementos precursores de lo que posteriormente caracterizará a la commedia dell’arte italiana.

En Alemania las representaciones hacían al público, familiarizarse con el latín. El sentido didáctico del espectáculo dio paso luego al uso de la lengua vulgar, y para el siglo XV se escriben y representan dramas en alemán.

Durante la Edad Media, existió en España una intensa actividad teatral. Los primeros autos sacramentales surgieron de la festividad del Corpus en el siglo XIII. Se mostraban cuadros vivientes que se desplazaban en procesión sobre varios carros en los que los actores en actitud inmóvil recreaban un episodio religioso. Podían observarse personajes como los gigantones y la Tarasca , y el cortejo lo cerraba el propio rey, junto a miembros de la corte que iban detrás del Sacramento y a pie con la cabeza descubierta y un cirio en la mano. Esta procesión hacía paradas ante los palacios señoriales y se daba la bendición a los feligreses. En las últimas estaciones tomaba vida la acción muda y los actores ejecutaban un breve drama al que se llamó auto sacramental. Junto al drama sacro también se desarrolló en España medieval un teatro de representación profana en su doble vertiente literaria y bufonesca.

A raíz de la introducción de elementos al templo que se consideraban profanos e irrespetuosos y de la aceptación por parte de la iglesia, para que los laicos fueran parte de la obra; Se busco la yuxtaposición de espacios simultáneos, retomando a épocas anteriores. Empiezan a ser utilizados los espacios públicos, como la plaza, patios, claustros, la calle e incluso los cementerios en donde se realizaban rondas, juegos y danzas. La utilización de carros que se detenían para representar la escena, fue ejemplo característico de Francia, en donde se adopta los decorados simultáneos, para mostrar una escenografía más dilatada y ofrecer un espacio común más amplio para la evolución de los actores. La utilización de estos carromatos, se debía básicamente a la participación de las representaciones religiosas en la fiesta del Hábeas Christi, en la cual se incluía la procesión alrededor de las ciudades; de manera que este tipo de vehículos les ayudaba a transportar las escenas hacia diferentes puntos, en los cuales se iniciaba la acción.

En la Edad Media aparecen dos tipos de escenarios: La carreta escenario y el escenario simultaneo. La carreta escenario tenía una decoración circular, mostrando a los espectadores los diferentes lugares en los que se llevaba a cabo la acción. El escenario se encontraba en la parte superior y disponía de un espacio oculto tras una cortina, para vestirse los actores en la parte inferior. El escenario simultaneo era una tramoya desmontable que se levantaba en la plaza de la ciudad en donde estaban representados todos los lugares en los que transcurría la acción, distribuidos en varios tablados o ‘mansiones’. Los personajes pasan de un sitio a otro y los que solo deben aparecer en un tablado, están en su lugar desde el inicio.

El decorado simultaneo se usa mucho en la representación de obras religiosas e incluso profanas. Con la excepción del teatro fijo de Alencon, de varios pisos, el teatro medieval se valió usualmente de los escenarios simultáneos hasta el Renacimiento (siglos XV-XVII). Cuando no existía la posibilidad de representar en las mansiones lugares como selvas o campos de batalla, se recurría a un actor que se encargaba de explicar la escenografía. Todas las mansiones estaban provistas de telón y de una tarima saliente. Existían dos tipos de mansiones especiales en cuyo desarrollo los escenógrafos mostraban gran creatividad: el paraíso y el infierno, cuya representación estaba ligada a la concepción popular de los elementos que los componían.

En los teatros ingleses, la disposición de los teatros procede de los patios de las ventas provistos de galerías y las construcciones en forma de anfiteatro que se utilizaban para las luchas de animales. Fueron más frecuentes las construcciones de forma circular, como por ejemplo el Teatro del Globo (1576) en el años después se representarían las obras de Shakespeare.

En España los corrales de comedias contaban con una disposición parecida aunque la escena por lo general, era poco profunda y no tenía telón. Existía un cartel anunciador que explicaba al público donde iba a desarrollarse la escena.

En los inicios de la Edad Moderna, la iglesia prohibiría las representaciones religiosas, dando así lugar al desarrollo de espectáculos más variados.

No existe un espacio puramente teatral, sino un espacio real transformado en espacio teatral. Si hay algo común en todos los espectáculos medievales públicos o privados, en las calles (cuando las representaciones empezaron a ser desarrolladas en las lenguas vernáculas, empezaron paulatinamente a desarrollarse en los pórticos de las iglesias, para luego pasar a las plazas) y en el interior de los palacios en salas y patios es la identificación entre espacio escénico y espacio real, identificación que se deriva de una concepción bivalente del espacio (real y teatral) previa a la creación de edificios con una función específicamente teatral.

Los elementos escenográficos condensan su máxima significación en un área de este espacio real (calle, sala o patio), identificándolo como espacio escénico. La utilización de estos elementos escenográficos sigue dos principios básicos: el de la sucesión y el de la fijación.

  • En el primero de los dos se trata de escenografía móvil, que, sustentada por carros desfila junto con la procesión en las entradas reales para la fiestas del Corpus Christi. Las representaciones juegos o entremeses tienen lugar en el momento preciso en que la escenografía llega ante los monarcas, y su comitiva situada siempre en lugares privilegiados, en tablados generalmente donde pueden contemplar los diferentes espectáculos. En el principio de la sucesión articulada también gran parte de los espectáculos se realizaba en el interior de los palacios.
  • El segundo principio al que se ve sometido la utilización de escenografía, es el de la fijación de elementos escenográficos, sobre tablados directamente sobre el suelo, o en tramoyas aéreas, apoyadas en construcciones arquitectónicas reales, o bien construidas ex profeso.

Cuando los elementos escenográficos son varios, confeccionan un escenario múltiple simultaneo, pero es habitual la utilización de un sistema mixto que una los dos sistemas, estático y dinámico, haciendo que en un mismo entremés intervengan elementos escenográficos fijos y móviles. La representación se produce cuando estos últimos alcanzan el área del espacio escénico de los primeros. De esta forma los elementos escenográficos, una vez están dispuestos para la representación, configuran un escenario múltiple simultaneo.

La concepción del espacio arquitectónico real como espacio teatral y la asunción de un área de este espacio como espacio escénico, repercute en la utilización de tablados y decorados que hacen los actores., el espacio escénico se plantea como una continuación del espacio real, y en consecuencia al no existir un espacio de representación especifico los actores no solo utilizan los tablados o carros o en el interior de los decorados, utilizan la calle, salas o patios.

La utilización de escenarios fijos o móviles incluso sin escenografía, como mero soporte de actores disfrazados es importante, porque abre desde muy temprano en la edad media el lento camino que conduciría a la creación de espacios autónomos, así actores y escenografía quedarán progresivamente relegados a escenarios fijos en el interior de edificios teatrales estables. Este descompromiso de la representación con la grandiosidad escénica surge de la falta de mecenas, debido al paso de la representación religiosa a la profana. Cuando se desarrolló la representación religiosa las aportaciones económicas no cesaban debido a la creencia de la obtención de un lugar en el Paraíso a causa de una colaboración económica con el clero. Pero cuando la iglesia deja de lado las representaciones, por considerar su impropiedad dentro de la religión, las aportaciones disminuyen tanto para los actores como para los elementos escénicos, de manera que la simplicidad se debió en mayor medida a una cuestión de practicidad.

La concepción del espacio escénico como prolongación del espacio real, mantuvo sin embargo residuos mas allá de la edad media, y es probable que a esta concepción de raíz medieval se deba el que los primeros autores que escriban para los corrales, como Cervantes o Lope (siglo XVI) en algunas de sus comedias más antiguas, asuman la reutilización del espacio de los espectadores como potencial espacio escénico, con la introducción de carros triunfales caballos y personajes que llegan hasta el tablado utilizando el corral ( los hechos de Gracilazo de Lope, o en la casa de los celos de Cervantes). La posterior utilización sobretodo de caballos, en comedias barrocas mas tardías seria mas bien ligada al factor sorpresa.

La evolución de la técnica escenográfica, aparece ligada a la concepción de la evolución del espacio escénico, cuando el espacio escénico se identifica con el espacio arquitectónico real, cuando no hay un escenario como espacio autónomo y único de la representación, los decorados se distribuyen a través de ese espacio escénico real no tienen restricciones de volumen y ocupación mas que las económicas. Los decorados intentan ser reproducciones en madera pintada o recubierta de lienzos pintados que puedan sustituir la realidad.

Conforme se va desarrollando a lo largo del siglo XVI la concepción de un espacio escénico autónomo se irán desarrollando nuevas soluciones escenográficas. A esto se suma el hecho de que los escenarios se transforman en frontales al publico. En los espectáculos medievales los decorados se distribuyen y se pueden mover sin limites, los espectadores pueden contemplarlos desde diferentes ángulos ya que son repicas de fragmentos de la realidad, con la introducción de escenarios frontales ya no fue necesario representar los elementos con todo su volumen.

En cuanto a la maquinaria escénica o bien se experimenta sobre elementos tradicionales, como un castillo o bien se utilizan prodigios que permiten crear la ilusión de acercamiento a un mundo imaginario fantástico ( cielo / paraíso) . Reflejo de este interés se da la aparición ya no solo de artesanos pintores carpinteros o sastres sino de verdaderos especialistas. La tramoya aérea es la mas empleada y el elemento reconocido, la nube.

Conclusiones

La Edad Media permitió un gran desarrollo en la representación y la escenificación teatral gracias a la intervención de la iglesia. El fin didáctico que en esta época fue promovido por el clero, evolucionó tanto en forma como en fondo hacia los leguajes escénicos teatrales que concebimos hoy en día. Es indispensable recalcar el hecho de que, de no ser por la vertiente religiosa del teatro europeo, mucha de la riqueza (escénica, técnica, dramática y estética) que hoy vemos en escena, no habría alcanzado tal nivel.


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriela Lavaye García (8 noticias)
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