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Evitar las preocupaciones

14/10/2009 10:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Preocuparse es absolutamente normal, pero preocuparse indefinidamente sin tomar ninguna determinación solamente puede producir efectos negativos

EVITAR PREOCUPACIONES

Preocuparse es absolutamente normal, pero preocuparse indefinidamente sin tomar ninguna determinación solamente puede producir efectos negativos.

Stephen Leacock escribió: "¡Qué extraña es nuestra breve procesión por la vida! El niño dice: cuando sea un chico grande. El chico grande dice: cuando sea mayor. Y el mayor dice: cuando me case... Más tarde el pensamiento cambia a: cuando pueda retirarme. Y después, cuando llega el retiro, se vuelve la vista hacia el paisaje atravesado; parece correr por él un viento frío.

Pasamos mucho tiempo de nuestra vida preocupándonos por mucho más de lo que realmente acontece y, sin duda alguna la preocupación, que es un estado de indecisión e incertidumbre, es una emoción profundamente perniciosa, es el núcleo fundamental de la ansiedad.

Preocuparse es absolutamente normal, pero preocuparse indefinidamente sin tomar ninguna determinación solamente puede producir efectos negativos. Hay que trabajar con la preocupación para resolverla, cuando acontece un problema o una dificultad la regla de oro es: Si hay algo o mucho que se pueda hacer, se hace; si nada se puede hacer hay que mirar adelante.

¿Cómo actuar entonces cuando nos encontramos sumergidos en ese estado de desesperación en que tenemos la impresión que no hay salida posible? Sin duda sólo cabe una alternativa válida: actuar.

Para ello hay que sentarse ante lo que nos preocupa y preguntarnos ¿qué se puede hacer? Todas las alternativas son válidas, en principio; una vez que ya no se puedan generar más hay que tomar una decisión, sopesarla pero no postergarla excesivamente. El paso siguiente es ponerla en práctica inmediatamente.

Una vez que se ha comenzado a trabajar en la alternativa elegida, la atención y los esfuerzos deben focalizarse sólo y exclusivamente en ese trabajo; reflexionar nuevamente sobre las que han sido descartadas es un tiempo inútil, derrochado y no productivo.

Volvamos, por tanto, a la sabia frase con que comenzó esta reflexión porque es, sin duda, el error de cada día en la vida de las personas, no olvidemos que la sociedad en que vivimos requiere del individuo preparación, competitividad, formación constante, reciclaje y consumo. No da el tiempo para otra cosa porque así lo hemos asumido.

Nos preocupamos por todo, y cuando no tenemos motivos serios por los que preocuparnos los buscamos. Pero al final llega el momento en que replanteando la vida, mirando hacia atrás, hacia el paisaje atravesado, como dice S. Leacock, las personas se percatan de que han derrochado mucho tiempo en preocuparse por lo que finalmente nunca ocurrió.

Vivamos el presente, cada instante, el pasado, pasado está y el futuro está por venir

Vivamos el presente, cada instante, el pasado, pasado está y el futuro está por venir. Reservemos para nosotros un tiempo diariamente para dedicarnos en cuerpo y alma a lo que nos apetezca, para deleitarnos con las cosas de las que disponemos y de las que podemos disfrutar, apresemos con todos nuestros sentidos los momentos de placidez que la vida nos proporciona y que, generalmente, no tienen mucho que ver con las cosas materiales que constantemente nos está ofertando la sociedad de consumo.

¿Por qué preocuparse en comprar un coche nuevo? ¿Por qué preocuparse en adquirir unos muebles más modernos? ¿Por qué preocuparse en adquirir ropa de marca porque algunos la lleven?

Finalmente, una vez adquiridos todos esos caprichos el individuo sigue preocupado porque tiene que trabajar más, puesto que con lo que hay no da para pagar todo aquello que adquirió creyendo que le produciría placer pero que, a fin de cuentas, ha adquirido porque otros también lo han hecho.

Y a fuerza de tanto preocuparse no queda tiempo para disfrutar, para mirar alrededor, para pasear sin prisa y para examinar las propias necesidades y no las que la sociedad impone.

Luego no hay vuelta atrás. El tiempo derrochado en banalidades, derrochado está, no puede recuperarse. Solamente al final de los días el hombre piensa que desearía tener tiempo para ver por última vez su playa favorita, para pasear por última vez por los lugares donde pasó su niñez y para charlar, por última vez, relajadamente con sus amigos o conocidos ante una taza de té.

¡Con qué poco tiempo se conforma el hombre en sus últimos días! Con lo justo para satisfacer algunos deseos que no son materiales pero que considera vitales. ¿Por qué esperar al final de la vida para saborear lo que está a nuestro alrededor?

Hace bastante tiempo comencé a practicar lo que defiendo.

Siempre que puedo, y me las arreglo para que sea con frecuencia, vivo intensamente cada momento, paseo con frecuencia y lo hago sacándole partido a lo que me rodea. Si hace sol me fijo en lo maravilloso que luce el paisaje, el mar, los árboles, la hierba, etc; si llueve he aprendido que en vez de lamentarme necesariamente he de interpretarlo como algo natural, necesario, renovador y bello.

Hay que sacar partido de todo. Cuesta trabajo y tiempo porque es algo que al principio requiere entrenamiento. Luego pasa a formar parte de los hábitos de la persona porque, a fin de cuentas, si hoy no eres capaz de sacarle partido a la vida quizá mañana sea demasiado tarde.

Disponte a practicar desde ahora y no esperes a jubilarte, como dicen muchos, porque algunos no llegan a ese momento.


Sobre esta noticia

Autor:
Magno Sanchez Pineda (14 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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