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Eurovision 2011: Recuento Personal, Chiquis

20/05/2011 11:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La foto superior no sé si tiene algo que ver con Eurovision, pero, buscando las fotos para el post, ha aparecido en el buscador de Google, así que como sé que a la peña les va un trozo de carne más que a los malos de Holocausto Caníbal un grupo de documentalistas, que venís como moscas en cuanto olisqueáis un pecho peludo, pues la cuelgo y tan amigas.

En fin, que, un año más, hemos tenido el festival en cuestión. Y creo que, este año más que ningún otro de los recientes, ha vuelto a ser un festival de música. Nada (o casi) de canciones profundamente horteras camufladas bajo un regimiento de chulos clonados de camisa abierta hasta el ombligo, pilinguis con manicura francesa y extensiones o payasos con una guitarrita de juguete (a pesar de Portugal, que presentaba a una troupe que parecía recién caída del extinto programa "La parodia nacional"). Lo que sí sigue habiendo es cierta querencia por los fuegos artificiales, pero hay que reconocer que, en general, se ha apostado por una puesta en escena más sobria y (¡por fin!) una media mayor de lo habitual en lo que a canciones resultonas más allá del discotequerío marica ya tan manido se refiere. Por ejemplo, hay que aplaudir que Dana Internacional no llegara a la final por una canción tan sosa, obvia y barata como la que defendía (y un Gaultier tan poco Gaultier, dicho sea de paso... de hecho, a mí me suena incluso haberlo visto por "El Corte Chino"). Aún así, la ganadora ha resultado ser la apuesta de Azerbaiyán, una balada bastante Kylie interpretada por la hermana bastarda de Brittany Murphy y un azerbayanero que tiene pinta de haber bailado en su cuarto las coreografías de Baby one more time como pocas. Ah, y también teníamos a los gemelos irlandeses, que son una propuesta hecha con escuadra y cartabón para triunfar entre los fans más teen de Robyn : chumba-chumba, pelo en caída libre y mariconismo de moderna con granos en la cara. Pero vamos, al final gustó más la presencia Minogue ...

A mí, así a título personal, no me gustó demasiado ni la una ni la otra. A ver, sí, no me sonaban a rayos y truenos y centellas, quiero decir que se dejaban oír bien, pero también he de decir que no me hacían "escuchar el latido de mi corazón" (al fin y al cabo, el lema de la charlotá en cuestión). Sea como fuere, aquí os dejo mi valoración de los highlights de la noche. Porque sí.

LA MÁS OBVIA

What about my dreams era la mariconada que presentaba Hungría . Tan evidente en forma, fondo e intenciones que confieso me dio un poco de vergüenza ajena, la verdad. Pretendía sonar a moderna y marchosa, pero se le veía tanto el plumero que a mí me pareció bastante más aburrida y anquilosada que otros medios tiempos, baladas y piezas operísticas que fueron desfilando durante la noche. Para colmo, la cantante se llama Kati Wolf . Tócate el fandango.

LA MÁS PETARDA

Armenia tuvo el cuajo de presentar una cosilla que se llamaba Boom Boom . Estúpida hasta la extenuación, llega a su máximo apogeo en ese estribillo de juzgado de guardia que avergonzaría a la mismísima Lady Gaga (y mira que ella tiene saque...). Supone el máximo exponente de aquello en lo que Eurovisión se ha convertido en este siglo: canciones pésimas disimuladas básicamente con una producción que no suena tan mal, cantantes jóvenes y guapos, un cuerpo de baile chotuno y una puesta en escena resultona pero, en el fondo, hortera.

EL "GUILTY PLEASURE "

.

La primera vez que escuché Watch my dance , la apuesta griega, me dije a mí mismo: "Las trompetas del Apocalipsis son esto." Un rapero cantando en inglés hasta llegar a un estribillo en el que el ganador del X-Factor desgrana unos versos en el idioma de Nana Mouskori . Tremebundo, se mire por donde se mire. Pero después de escuchar las apuestas zafias que iban quedándose en el camino, y sumándolas a las zafias y genéricas que llegaron a la final, uno la escucha otra vez y dice: "Pues mira, al menos tiene una entidad propia. Da algo distinto. No es previsible." En definitiva, que me gusta. Lo digo con la boca chica, pero me gusta. ¿Pasa algo? Ah, creía...

CLASIFICADAS "CUM LAUDE"

No sé la expectación (o no) que suscitó el regreso de Italia al festival, pero considero que volvieron por todo lo alto. Al menos, cualitativamente hablando. Se dejaron de chorradas, modas, y postizos ideados para hacer encajar su propuesta en lo que se supone que hay que presentar para ganar el festival y, por el contrario, llevaron uno de los mejores temas de la noche: Madness of Love , de Raphael Gualazzi , un temazo jazz de lo mejor concebido y ejecutado. Sin fuego, bailarines despechugados, bases discotequeras ni trucos de feria. Sólo buena música. Elegante, con carácter, con clase, sin agendas ocultas ni a la vista de todos. Lo dicho: buena música.

Enlace

El país que inspiró A Serbian Film fue otro de los que optó por la buena música con Nina y su Caroban . Sí, tenía más "truqui" que Italia, porque jugaba con esa estética almodovariana , hiper-colorida, pop a morir... pero vamos, que la forma no sepultaba ni enmascaraba el fondo (como suele ocurrir), sino que sólo lo complementaba. Un tema retro, muy 60s, un poco La Casa Azul serbia. Para mí, no tenía bastante encanto como para ganar (otro año, ganadora fija, desde luego), pero merece una mención de honor.

TOP 3 DE GANADORAS

NÚMERO 3

Estonia presentó Rockefeller Street , un tema que, en principio, aporta lo que se presupone que hay que aportar a Eurovision: canción pop animada e intrascendente, algo marica, con su cantante monísima y joven, su cuerpo de baile resultón... pero, sin embargo, la verdad es que la canción sonaba muy bien, era pegadiza en el mejor sentido de la palabra, no tenía un desarrollo previsible, y, en definitiva, contaba con una entidad propia (en parte, gracias a Getter Jaani , esa especie de Katy Perry estona que aportaba lo suyo a la hora de dar carácter a la canción).

NÚMERO 2

La historia de la muerte del cantante que iba a representar a Islandia y la consiguiente toma de responsabilidad por parte de sus amigos era quizás demasiado llamativa como para hacer que ganaran el festival. Y sin embargo, Coming Home de Sjonni's Friends me parece la segunda mejor canción de este año. Ya sólo en sus primeros quince segundos exhibe más calidad que muchas otras candidatas en sus tres minutos y pico. Una pieza pop de lo más honesta, luminosa, bien compuesta e interpretada. Aquí no hay ni trampa ni cartón: calidad y punto, sin medias tintas. Dan ganas de empezar el día escuchándola.

EL NÚMERO 1

Está bien, lo reconozco: Love and rewind , de Dino Merlin , comienza en sus primeros diez segundos con unos Woooowoooooo en plan llamada sexual de los indios amazónicos que sólo auguran lo peor de lo peor. Y sin embargo, la apuesta de Bosnia & Herzegovina se toma tan sólo unas décimas de segundo en deshacer el entuerto, arrancando con lo que no tarda en revelarse como un temazo como la copa de un pino, y que, durante su primer medio minuto, en cierto modo a mí me recordó un poco a Simon & Garfunkel . Sonaba a canción antigua, sí, pero también a canción de las que no envejecen. Para cuando la llamada amazónica vuelve en el estribillo, los wooooowooooo parecen perfectamente integrados en la canción, casi se diría que indispensables. Ya digo que la competencia era más dura que otros años, pero, en general, creo que esta canción era la más redonda de todas. Además, el efecto que tuvo en mí fue muy similar al que ya tuvo Patricia Kaas y su Et s'il fallait le faire hace unos años: de pronto, me dije "¿Pero qué es esto? Ah, claro, esto es de lo que va lo de la música..." Como nota anecdótica, quisiera añadir que cierta web especializada le concedió nada menos que un cero como una patata en sus valoraciones previas. Sólo diré que me parece vergonzoso que una web supuestamente especializada en música se atreva a publicar semejante metedura de pata.

¿Y en cuanto a España? Pues en nuestra línea: sin llegar a apostar fuerte... Qué digo "fuerte": sin llegar a apostar siquiera. He de decir, eso sí, que Que me quiten lo bailao no me parece tan rematadamente mala como todo el mundo dice. Pero sí me parece una canción bastante mediocre y que, por tanto, la pobre Lucía Pérez ya hizo bastante con defender lo difícilmente defendible. No sé si es que España está desesperada por ganar y por eso presenta lo que se supone que se espera de nosotros... o, simplemente, que pasa de ganar y por eso presenta lo que presenta. Por lo que a mí respecta, me encantaría que algún año se dejaran de chorradas y presentaran un temazo como la copa de un pino. Un temazo que, en algún lugar de Europa, dejara con la boca abierta a alguien. Como me ha pasado a mí con la canción de Dino Merlin o la de Raphael Gualazzi. Como me pasó con la de Patricia Kaas. Aunque no ganaron. Aunque no ganásemos. FINE.


Sobre esta noticia

Autor:
Lainvasiondelasultracerdas (55 noticias)
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lainvasiondelasultracerdas.blogspot.com
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