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Ética y estética

30/10/2009 23:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La representación de un hombre bestial con rostro que infunde terror, es un signo que la inteligencia interpreta de inmediato como algo malo. La estética habla por sí misma. La estética es, en sí, un discurso

Además de la semántica, la lógica más elemental nos dice que la ética y la estética están íntimamente unidas. Que cierta estética conlleva cierta ética y viceversa. Y que, por tanto, el bien y la belleza por una parte, y el mal y la fealdad por otra, forman parte el uno del otro.

Cualquiera que paseando eche un vistazo a las gárgolas de Notre Dame, como cualquiera que contemple los seres bestiales y demoníacos de la religión hindú, o a los asuras de la religión indoirania, o al Emma-O y sus demonios de la iconografía japonesa, sabrá muy bien que representan al mal, aunque no tenga ningún conocimiento de todas esas mitologías. La hibridación bestial con caras terroríficas que aparece en esos personajes supone un lenguaje universal.

Cualquier acto, por depravado que sea, puede ser superado por otro acto peor.

La representación de un hombre bestial con rostro que infunde terror, es un signo que la inteligencia interpreta de inmediato como algo malo. La estética habla por sí misma. La estética es, en sí, un discurso.

Ahora bien, vivimos en un tiempo donde el relativismo campa a sus anchas en todo lo que se refiere a las ciencias humanas, no así, por supuesto, en el estudio de las ciencias físicas o de la materia. Una vez admitido el relativismo, se hace imposible llegar a alguna conclusión. Si la belleza es algo relativo y el mal algo simplemente cultural, entonces todo vale. De este modo se han llegado a presentar como "obras de arte" marranadas y asquerosidades que todos conocemos y que mejor no mencionar.

El bien y el mal objetivos, la belleza y la fealdad existen objetivamente, como existe la electricidad por más que alguien lo niegue y cometa la imprudencia de tocar un cable de alta tensión: las consecuencias serán la prueba de que estaba equivocado. Algunos ateos, en una línea nietzscheana, son conscientes de que sin Dios no hay ni bien ni mal. Otros ateos, los más numerosos, reconocen la existencia de un bien y un mal objetivos, por encima de todo condicionamiento cultural. Hay que hacer notar que la única razón por la que pueden existir el bien y el mal, es la existencia del Bien absoluto. Sin Bien absoluto no hay ni bien ni mal. De esto se dio muy bien cuenta Nietzsche. Sin Dios no hay ni arriba ni abajo. Sin El, hacer el bien desinteresado o heroico sería una suprema necedad, sería romper las leyes de la selva.

Admitida, pues, la existencia del bien-belleza y del mal-fealdad, surge la pregunta: ¿por qué a veces puede resultarnos atractivo lo deforme, lo malo? La respuesta nos la da J. A. Fortea[1]: “El mal –nos dice-, grande o pequeño, tiene que sustentarse en una naturaleza que por esencia ha de tener una participación en el bien y en la belleza. El mal absoluto es tan imposible como un círculo cuadrado –continúa-. Ningún ente puede sustentar en su ser una deformación infinita.” Y pasando de la estética a la ética, añade: “Cualquier acto, por depravado que sea, puede ser superado por otro acto peor.”

Si volvemos sobre la frase “el mal (y lo feo) tienen que sustentarse (…) en el bien y la belleza”, podemos deducir que el atractivo que pueda suscitar en nosotros el mal-fealdad procede de la participación que ese ente tiene aún en el bien-belleza. Así, por ejemplo, un bien objetivo (bienes materiales) se contamina o deforma si subvertimos el orden establecido por el Creador (robarlos), o si los utilizamos para satisfacer pasiones desordenadas desoyendo la conciencia.

Etica y estética están íntimamente unidas

Llegamos de este modo a comprender cual es el camino que recorre el mal y lo feo en nosotros para ser admitido y después querido. “Tres son los grandes estadios del camino hacia el mal –nos dice Fortea-. En cada fase podríamos distinguir distintos pasos intermedios, pero se puede sintetizar así:

  • El primer grado es considerar que ciertos pecados no son pecados.
  • El segundo grado es considerar que no hay bien ni mal.
  • Y el tercer grado es buscar expresamente hacer el mal, disfrutar con el mal.

En la primera fase existe una conciencia de pecado, se percibe el mal como mal moral. En la segunda fase el sujeto tiene que ser ateo, se reprime el remordimiento de la conciencia como una reliquia de la educación recibida. En la última fase se persigue realizar el mal, se busca el placer de la destrucción, de la satisfacción sádica. Habrá sádicos cuya maldad sea fruto de su enfermedad, pero hay otros casos en que el sadismo es el fruto de un largo camino moral de depravación en una persona cuerda.

Para terminar, tres ejemplos de ética y estética depravadas, positivamente queridas:

1. Cine gore: el mal sangriento es el objeto de delectación durante toda la película. La representación del mal cuanto más brutal, cuanto más salvaje, cuanto más sádico mejor. Es la plasmación de aquello que no es bello en sí, sino absolutamente rechazable e inhumano. En cierto modo el cine gore es la filmación de la tortura y el sufrimiento para el goce del espectador. Dado que hay gente que paga la entrada para ver eso, es indudable que disfruta con ese tipo de escenas. Lo mismo cabría decir en alguna medida de muchos juegos de ordenador.

2. Pornografía: La palabra "pornografía" viene del vocablo griego "pornographos", que significa "escrito acerca de las putas o prostitutas" (puta y pútrido, podrido, tienen la misma raíz etimológica). El diccionario define la pornografía como "escritos, fotografías, etc., con la intención de despertar el deseo sexual". La pornografía prostituye el precioso don de la sexualidad humana. A pesar de la evidente degradación que supone mirar pornografía, y más aún producir, es tal la avalancha de imágenes de este tipo en la sociedad actual que se podría decir que hay una mayoría de personas en el mundo que no sólo la toleran, sino que la buscan y la quieren positivamente. Lo mismo cabría decir en alguna medida de la pornomoda.

3. Moda y filosofía góticas (ética y estética góticas): La foto de las hijas "góticas" del presidente más nefasto que jamás ha padecido España, el actual inquilino del palacio de la Moncloa, han hecho furor en internet. Buscando en la red algún texto que definiera la "filosofía" gótica, escrito por ellos mismos, encontré este, que es muy similar a otros: "El gótico es en pocas palabras dolor, miedo, angustia, sátira y soledad. Es en realidad una forma de vivir marginalmente en este mundo. Es hacer de la vida lo que se desea, sin tener que involucrar a otros que no nos entiendan, es tolerar la existencia y libre pensamiento, es crear libremente lo que se crea conveniente, es eyacular mentalmente con el orgullo de saber lo que se está haciendo, es en realidad una forma de vida, una manera de pensar. El gótico es muerte."

(http://foros.latinol.com/cgi-bin/ultimatebb.cgi?ubb=get_topic& f=105& t=002492)

Zapatero, Obama y demás familia

Zapatero no sólo ha hecho el ridículo en el mundo con sus acompañantes, ha puesto de manifiesto su filosofía familiar proyectada en sus hijas. Lo gótico no es sólo una manera de vestir, es un modo perverso y visible de entender el mudo, la sociedad, la vida, un modo que está en plena sintonía con lo que el Papa Juan Pablo definió como cultura de la muerte.

Y las preguntas obligadas son: ¿este es el modelo de ciudadano que tiene en mente para nuestros hijos el padre de esas criaturas cuando legisla que los jóvenes cursen una asignatura (EpC) para formar sus conciencias? ¿Y hasta cuándo esta sociedad inerte va a permitir que dirija los destinos de esta comunidad un monstruo? Con razón han escrito en la red al lado de la citada foto: "Debe haber orcos por aquí"

______________________

[1] José A. Fortea, sacerdote, teólogo y exorcista. Daemoniacum, Belaqva de ediciones, Barcelona 2002.


Sobre esta noticia

Autor:
Javier Ventas (15 noticias)
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