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La ética periodística y el mundial de fútbol

29/06/2010 01:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La imparcialidad periodística se pierde cuando aparece el agravio en una crítica

El periódico El Mundo de España tiene un “enviado especial” en el mundial de Sudáfrica, Eduardo J. Castelao, que de ética periodística poco o nada conoce, ya que en vez de realizar una crónica con seriedad de los partidos, se dedica a introducir terminologías ofensivas, pretendiendo hacer humor donde no lo hay.

Primero habría que definir si fue contratado como redactor deportivo o como humorista; si lo fue por esto último sus artículos deberían aparecer en otra sección del periódico y no en deportes.

En la crónica del partido entre Uruguay y Corea del Sur del 26/06/2010, titulada: Uruguay, a cuartos 40 años después” Castelao se dedica a ofender y a burlarse de la selección charrúa olvidando la ética de todo buen periodista que puede criticar, observar, marcar errores y deficiencias de un equipo pero nunca agredir, pretendiendo ser gracioso.

Castelao, hace comparaciones y señala textualmente refiriéndose al juego del equipo coreano: “…trazó un juego dinámico y atrevido ante los pesados uruguayos, que se movían como dinosaurios persiguiendo ardillas”. ¿Esto es un análisis serio del diario El Mundo?

Pero Castelao no termina allí. Narrando la jugada del primer gol de Uruguay, el gracioso “periodista”, señala: “En ese tiempo, vio como Park Chu estrellaba una falta en el poste ante la mirada atónita de Forlán, que inmediatamente después cogió un balón. Lo condujo desde ese lugar nuevo que le han asignado en la media punta y abrió a la derecha para Luis Suárez. El delantero del Ajax le devolvió un melón a Forlán, que tuvo que irse a por él a la banda izquierda. Desde allí recortó y centró, paseándose el balón tranquilamente por los bigotes del portero surcoreano, que no se sabe muy bien porqué no la cogió. Con la defensa quieta fue Luis Suárez, en el otro costado, el que terminó empujando a gol un balón increíble”.

Aquí ya la crónica de Castelao se desbarranca definitivamente y demuestra que de fútbol sabe muy poco y paso a explicarlo con pruebas. Cuando dice que Forlán “abrió (el balón) a la derecha para Luis Suárez. El delantero del Ajax le devolvió un melón a Forlán, que tuvo que irse a por él a la banda izquierda”. Se equivoca totalmente, fue Edinson Cavani, quien cedió el balón a Forlán y no Suárez que venía perfilado por la otra punta del terreno de juego. (Aconsejo que lo vuelvan a ver por T.V.)

Sin embargo en su delirio ubica físicamente a Luis Suárez en dos sectores del terreno a la vez y en un mismo momento; y sigue con la imposible situación al escribir que Forlán: “Desde allí recortó y centró, paseándose el balón tranquilamente por los bigotes del portero surcoreano, que no se sabe muy bien porqué no la cogió. Con la defensa quieta fue Luis Suárez, en el otro costado, el que terminó empujando a gol un balón increíble”.

Un buen periodista puede criticar, observar, marcar errores y deficiencias de un equipo pero nunca agredir, pretendiendo ser gracioso

El “periodista” español nada dijo de la extraordinaria condición de Suárez que le permite estar en dos lugares a la misma vez.

Adoptando el estilo surrealista de Castelao, habría que aclarar que el portero coreano, tampoco tiene bigotes.

Más adelante, este aprendiz de humorista se refiere al capitán de los uruguayos, Diego Lugano y a la forma de jugar de los surcoreanos: “Siempre con la pelota en el pie, trataban de derribar el muro que sujeta Lugano, un armario empotrado con vocación de central que sobrevivió junto a sus compañeros como pudo”.

“Un armario empotrado”, triste forma de definir a un excelente jugador como Lugano con éxitos internacionales que avalan su real valía, siendo campeón de América y del mundial de clubes con el San Pablo de Brasil, donde Lugano fue capitán del equipo y pieza fundamental en la obtención de esos títulos. La palabra “ética” no figura en el diccionario de Castelao.

Para el final; otra contradicción del humorista devenido en periodista deportivo. Al principio de su artículo señaló: “Uruguay salió al campo. Marcó un gol que le regalaron. Se tumbó a dormir la siesta. Se despertó de un susto cuando le empataron. Marcó otro gol y ya permaneció despierto hasta el final. Se levantó y estaba en cuartos de final”.

Pero en su despedida ya totalmente descontrolado Castelao se olvida lo que dijo anteriormente y señala lo que ocurrió después del gol del empate de los coreanos: Ahí despertó de su letargo Uruguay. Lo hizo por obligación y con pereza, y de hecho no tardó ni 10 minutos en encontrar el golazo de Luis Suárez, que le permitió volver a acostarse y esperar el final”.

La contradicción es evidente cuando explica que Uruguay: “Marcó otro gol y ya permaneció despierto hasta el final”. Para luego agregar que el golazo de Luis Suárez le permitió “volver a acostarse y esperar el final”.

“Siempre con la pelota en el pie, trataban de derribar el muro que sujeta Lugano, un armario empotrado con vocación de central que sobrevivió junto a sus compañeros como pudo”

Un viejo dicho señala que más vale caer en gracia que ser gracioso y Castelao, no es gracioso y tampoco cae en gracia.


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