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Ethan Hawke de Carne y Hueso

09/07/2009 18:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El actor Ethan Hawke aterriza en los escenarios ingleses de la mano del oscarizado director Sam Mendes en una nueva producción del “Jardín de los Cerezos” de Anton Chejov

Acostumbrados a ver a las estrellas de Holliwood como entes lejanos e inaccesibles, resulta extraño verlos aterrizar de pronto en un viejo y pequeño teatro del viejo Londres. Parece que pierden su condición etérea, descienden a la tierra y se vuelven tangibles, palpables y corpóreos, pues hasta entonces eran sólo para nosotros una serie de fotografías en movimiento. Parece como si hubieran cambiado de domicilio y se hubieran mudado a nuestro barrio y pudiera uno llamar vecino o vecina a Jude Law o a Julia Roberts, por ejemplo. Y así, estos días en el teatro Old Vic de la capital inglesa, los seguidores y las seguidoras de Ethan Hawke pueden ver y admirar al actor en carne y hueso y a escasos metros de distancia; pueden, incluso, subirse al escenario y darle un mordisco, cosa poco probable ya que los aficionados y aficionadas al teatro suelen ser gente muy comedida y educada y por eso se les suele llamar, supongo, el respetable. Han pasado ya los tiempos gloriosos en que el público solía arrojarle tomates y huevos podridos a los comediantes y quizás fue Ramoncín el último en España en recibir tan clamoroso homenaje. Y uno se pregunta: ¿Por qué no se graban estas cosas y se transmiten en directo en diversos cines de todo el mundo como sucede ahora con los montajes de Ópera? Yo que me perdí a la bellísima Francesca Annis –una de las actrices más exquisitas que ha salido de la cantera inglesa– interpretando a la protagonista del “Abanico de Lady Windermer”, daría cualquier cosa por poder repescar dicha producción enlatada para la pantalla grande o la pantalla chica. Los que aún vemos las películas viejas en blanco y negro grabadas en estudio, que en televisión sólo se emiten - cundo se emiten - en horas de insomnio, sabemos cuán cerca se hallaban entonces los filmes de una representaciones teatral filmada - quitándole al término cualquier posible matiz peyorativo- con ciertos recursos formales o expresivos propios. Y uno adora especialmente esos decorados ingenuos, toscos, artesanales de los años veinte o treinta que desprenden una poesía que para sí quisieran las películas de hoy en día con toda su pirotecnia de efectos especiales de lo más gratuitos aunque sean muy costosos. Sería este, por lo tanto (el de la grabación de un montaje teatral para su emisión en pantalla grande) un arte nuevo y viejo al mismo tiempo ideal para prestidigitadores de la cámara que supieran captar en primer plano y sobre la marcha las expresiones más afortunadas o acertadas de los protagonistas en sus momentos de protagonismo, y mostrar en panorámica los movimientos de grupos cuando el desarrollo dramático así lo requiriese.

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¿Tienen las estrellas el tirón suficiente como para llevar a la gente a las salas de cine para ver una obra de teatro? ¿Lo tiene todavía Ethan Hawke? La figura de Ethan puede que haya quedado un poco eclipsada por la de su ex-mujer Umma Thurman a la que pidió en matrimonio tres veces y la tercera fue la vencida y hubo boda niños y divorcio y luego le hizo un niño a la niñera después de divorciarse y como de rebote - esto lo cuento sin que venga a cuento para vender un poco más el artículo por que últimamente si no chismorreas no vendes- pero al menos en el mundo sajón su imagen (la de Ethan Hawke) todavía vende mucho, (basta darse una vuelta por el ciberespacio y echar un vistazo a los comentarios que acerca de él hacen los o las cibernautas). Que te den calabazas dos veces y aún así lo sigas intentando me parece muy poético y heroico, y se ajusta a la imagen de joven tímido y rubicundo, pero con un gran tirón o un gran empuje oculto que uno asocia con Ethan desde su aparición en “El club de los Poetas Difuntos”, que en realidad eran muertos, pero yo prefiero decir difuntos que suena más poético en este momento. Ethan Hawke debe de ser una de las pocas estrellas de cine con alma o que tiene un alma muy fotografiable, a pesar de que le hiciera un niño a la niñera que suena como algo un poco depravado y cutre. Quizás se confundió a causa del nombre y pensó que niñera es la que hace o a la que se le hacen los niños y no la que los cuida, aunque en inglés niñera es “nanny” y niño no es nene, ni nena, ni nano, y no rima, ni deriva de “nanny”; así que la raíz del asunto no debe de ser lingüística, sino lingual en todo caso, a no ser que sea bilingüe. En fin, “çE la vie” como dicen los franceses, y lo que importa (o me importa a mí en cualquier caso) es que Hawke ha sabido seguir con su carrera a pesar de sus líos de faldas hasta llegar a encarnar el eterno estudiante Trofimov en esta producción del “Jardín de los Cerezos” (una de las piezas teatrales más bellas del siglo XX) de Anton Chejov, dirigida por Sam Mendes (el de “American Beauty” ya saben). No se la pierdan si están de paso por Inglaterra y son bilingües, pero no la vean el último día de su estancia en Londres. Sería demasiado triste.


Sobre esta noticia

Autor:
Francisco Bullón (10 noticias)
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Tipo:
Opinión
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