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LA ESTÉTICA DEL JUEGO Y LA ÉTICA DEL RESULTADO

05/11/2010 12:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si hay grupo hay equipo, se produce en un tiempo que llamamos tiempo lógico.

Tiempo lógico caracterizado porque es desde el futuro que se construye éste presente, es desde el árbol que puedo reconstruir que hubo de haber semilla, es desde el jugador profesional que puedo leer que hubo niño y proceso de formación. No todos los niños llegan a ser adultos, sin embargo desde el adulto podemos decir que todos fueron niños.

Tiempo lógico donde la ideología que determina la acción, nos permite pensar los dos momentos del tiempo de jugar (fort-da, fuera-dentro), en los tres ciclos de constitución de un grupo: a) se juega como se entrena, b) un equipo es un estado de ánimo, c) si hay grupo, hay equipo. Y todo esto desde la fórmula: "el grupo es una máquina productora de sujetos".

Es decir no hay dos sin tres, es desde el tres que se anuda el uno y el dos. Así Institucionalmente para poder hablar de los grupos, decimos: FIFA, UEFA, RFEF.

Y esto es posible por la existencia (fuera de la estructura pero conformándola) de una instancia simbólica que posibilite, sin necesidad de intervenir, la dinámica del juego. En el caso del fútbol, esa institución, ese "padre simbólico" es el TAS (Tribunal de Arbitraje Internacional).

Los dos tiempos del juego: FORT-DA, son un lanzar algo fuera de sí, lejos de uno (fort) esperando que vuelva (da). Alejar un juguete (balón) sin saber donde irá a parar y tirar del hilo, saber esperar a que vuelva (seguir en el juego) para volver de nuevo a lanzarlo. Juego de presencia y ausencia que permitió simbolizar el jugar en el hombre. Fort-da es el primer juego del niño que ante la desaparición y posterior aparición de la madre, producía el goce omnipotente de "poseer" al otro, cuando en realidad es la manera humana de elaborar que el otro nunca me perteneció ni podrá pertenecerme, así como nunca lo perderé porque nunca lo tuve.

El primer "gran otro" humano que me dio la vida, tiene otras actividades, otras tareas, además de amarme a mí, niño indefenso en el mundo. Además ese primer gran otro, tiene a su vez otro gran primer otro que colaboró no sólo en que naciéramos también permitió nuestro crecimiento. Ese gran otro (Otro), es el símbolo, el lenguaje, la ley, que permite poder simbolizar también a los padres.

Fue a través del juego hablado (fort-da, fuera-dentro, oh-ah) que pudo elaborar el niño, la separación de sus padres. Y ya nunca se olvidó de jugar, sea de manera unitaria o colectiva. Todos los demás juegos inventados por el hombre son sustitutos de ese primer gran juego apasionante de ausencia y presencia. Sonidos onomatopéyicos "goal" de aquel primer juego nos acompañan con alegría en el fútbol, exclamando como un coro al unísono su presencia o su ausencia.

No hay deporte individual, hasta la masturbación tiene dedicatoria. Tomar un sencillo café, conlleva más de veinte trabajos diferentes y toda revolución tuvo su poeta.

Una cosa es poetizar y otra fantasear. Poetizar no es más que jugar (jugar y no fantasear). El poeta es poeta porque nunca abandona el juego, no nos cuenta sus fantasías, sino que lo que nos cuenta es cómo juega con las palabras. El que juega es libre, se divierte y no necesita ocultárselo a nadie.

El que reemplaza el juego por la fantasía es el neurótico. Así para fantasear no se necesita la realidad, de modo que cada vez que fantaseo, soy un ser aislado que inventa una realidad nueva que no existe y que nada tiene que ver con la realidad.

Sin embargo el niño cuando juega siempre toma un elemento de la realidad para jugar, toma una escoba y puede estar montando un gran caballo blanco, pero si le preguntas porque no da de comer alfalfa a su caballo, te responde que no seas tonto, que es una escoba. El poeta cuando juega siempre juega con la realidad, es decir tanto el juego del niño como el juego del poeta son la transformación de una realidad conocida.

El niño y el poeta jamás confunden la realidad con la fantasía, jamás confunden la realidad con el juego, sin embargo el neurótico no puede eso y permanentemente le quita espacio a la realidad para poner en ella sus fantasías.

Y la fantasía son deseos insatisfechos, deseos detenidos, deseos prevenidos, deseos forcluidos o renegados, es decir las fantasías son los estados psíquicos preliminares de los síntomas patológicos de los que se quejan los pacientes y toman su gran fuerza de la pulsión (instinto insatisfecho) de manera tal que cada fantasía es una rectificación de la realidad insatisfecha de deseos.

Los sueños nocturnos no son diferentes de las fantasías o ensoñaciones diurnas. Y recordemos que los sueños son realizaciones "alucinatorias" de un deseo, deseo deformado para poder acceder a la conciencia.

En los sueños hay también vergüenza del material como en las fantasías. Podemos soñar que nos han robado en el coche, pero sería ridículo al despertarnos salir corriendo a la comisaría para denunciarlo, sin embargo en la fantasía el sujeto puede buscar pruebas en la realidad que confirmen su presunción, datos que alimenten su prejuicio o rastros de su manera de sufrir.

Cuando un sujeto cuenta sus fantasías puede generar indiferencia o asco, sin embargo, en el juego se produce un placer que no viene exactamente del juego, sino del sujeto, por eso que en el jugar hay una estética diferente a la ética del resultado.

Es diferente disfrutar jugando (jugador deseante) que obligarse a ganar (jugador estresado). El que juega por necesidad, pierde por obligación. Jugar disfrutando siempre tiene consecuencias, jugar por obligación también tiene consecuencias.

Al igual cuando el poeta cuenta: yo obtengo placer, y ese poco que da el poeta, procura ese gran placer en el lector, en el oyente, porque libera un placer preliminar, es como la interpretación, donde el psicoanalista nunca te dice cómo tienes que vivir, sino que te señala qué es lo que no te deja vivir según tu deseo.

El poeta mitiga el carácter egoísta de la fantasía a través de modificaciones (condensación y desplazamiento o metáfora y metonimia) y nos soborna con un placer puramente formal, es decir estético.

Una vez que hemos planteado el juego como proceso psíquico, el juego como ese modo peculiar de elaborar la presencia-ausencia del otro humano, fundamental e imprescindible en la constitución del sujeto, el jugar como el mecanismo para teniendo en cuenta la realidad poder hacerse humano, transformarse y crecer junto a otros semejantes, una vez planteadas estas cuestiones ahora podemos decir que el juego inventó el juguete. Hay un lenguaje (que es estructural) y muchas lenguas. Hay un jugar y muchos juegos.

En todo ello la libido, es lo que mantiene unido a los sujetos. Por eso se dice que un equipo es un estado de ánimo. Un solo balón puede reunir a más de veinte niños jugando.

Del Libro: FÚTBOL Y PSICOANÁLISIS

Autor: Dr. Carlos FernándezNº Reg. Prop. Intelectual: 6190/2010


Sobre esta noticia

Autor:
Psicoanalisis (111 noticias)
Fuente:
psicoanalisisydeporte.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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