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“El estatuto de autonomía en el Sáhara como modelo de paz imperfecta”

17/12/2010 23:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nouri Mohamed es Presidente de la asociación Alcántara España-Marruecos e Investigador del Instituto de la Paz y los conflictos de la Universidad de Granada. Un nuevo punto de vista para la solución del conflicto en el Sáhara

Como bien sabemos, Marruecos ha presentado el día 13 de abril de 2007 una iniciativa en vista de otorgar el estatuto de autonomía a la región del Sahara. Esta propuesta interviene en un contexto de crisis marcado por los diferentes fracasos en la organización de un referéndum debido a:

-La falta de consenso entre las partes implicadas en el conflicto.

-Una cierta y clara depreciación política del Frente Polisario como consecuencia de las divisiones internas sufridas en los últimos años y de la regresión progresiva del apoyo internacional.

- El recrudecimiento de los antagonismos entre Argelia y Marruecos que ponen de relieve que el fondo del problema radica en la lucha por la supremacía regional.

Para los saharauis, este proyecto de autonomía suscita grandes esperanzas a la vez que muchas interrogaciones. En efecto, salvo unas cuantas voces anodinas y disonantes, la mayoría de los saharauis que viven bajo la soberanía marroquí defienden la tesis de la autonomía, una postura compartida cada vez más por un elevado número de notorios saharauis pro Polisario. En cuanto a la corriente Línea del Mártir, ésta ha declarado su disposición de negociar con las autoridades marroquíes. Solo el Frente Polisario, promovido y a la vez cohibido por Argelia, sigue rechazando el proyecto de autonomía y se aferra al principio de autodeterminación.

Es verdad que hasta ahora la iniciativa marroquí no ha sido adoptada por Naciones Unidas pero no cabe duda de que es una iniciativa de paz, de gestión pacífica de un conflicto donde se han explorado casi todas las vías, algunas muy violentas y otras menos.

La propuesta de la autonomía en el Sahara desde la geopolítica de la Paz:

Desde esta perspectiva, el estatuto de autonomía que presenta Marruecos presenta muchos ingredientes de interés para el desenlace de un conflicto que mina las bases del desarrollo y la seguridad en la zona:

-Es un proyecto que se inscribe en la dinámica de reformas que conoce Marruecos desde una década. En efecto, este proyecto supone una iniciativa de suma importancia para encontrar una salida equilibrada basada en el modelo de democracia federal en vez de seguir estancados en una estratocracia que parece fascinar a los países del entorno directo en detrimento de los intereses de los ciudadanos del Magreb y de una parte de la población saharaui confinada desde tres décadas en campamentos y privada de los derechos humanos básicos.

-A nivel geopolítico: es la propuesta que ofrece mayores garantías de estabilidad ya que la extensa y permeable zona del Sahel representa hoy graves riesgos para la seguridad regional e internacional. Los costes de una eventual balcanización de la región serían difíciles de prever. La fallida probable y consecuente de los estados de la región tendría un efecto multiplicador sobre el riesgo de lo que podemos llamar “desterritorialización” del terrorismo. Hoy en día, muchos analistas han demostrado la vinculación clara y directa de un sector del Frente Polisario con el Grupo terrorista de al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

El recrudecimiento de los antagonismos entre Argelia y Marruecos que ponen de relieve que el fondo del problema radica en la lucha por la supremacía regional

-A nivel de geografía política y de geocultura: es un proyecto que emana de la parte más legitimada entre las dos verdaderas partes del conflicto, Argelia y Marruecos. En efecto, la presencia (a veces física y a veces simbólica) así como los vínculos políticos y socioculturales que ha sostenido Marruecos con la zona en cuestión habilitan dicha propuesta.

-La diferenciadora dinámica que se vive en Marruecos como país arabo-musulmán en la última década (sobre todo en los ámbitos de promoción de derechos humanos, reconciliación, libertad de expresión y empoderamiento civil) ofrece mayores garantías de éxito de la mencionada propuesta. De hecho, esta dinámica es la que hizo posible el otorgamiento del estatuto avanzado a Marruecos por parte de la UE e hizo que la comunidad internacional sostuviera la propuesta marroquí en el Sahara y la considerara como base sólida para la negociación y el diálogo (resolución 1754 del Consejo de Seguridad).

-A nivel social: la segunda parte del último libro de Mohamed Cherkaoui, “El Sahara: vínculos sociales y retos geoestratégicos” nos acerca de las interacciones sociales que tuvieron lugar en las últimas cuatro décadas entre la población autóctona y el resto de la población marroquí. Un resultado revelador surge de la encuesta realizada por el autor sobre 300.000 actas matrimoniales: la tasa de endogamia ha pasado en el Sáhara, en cuarenta años, de más de 97% a menos del 55%. Esto quiere decir que estamos ante un nuevo mapa social y una nueva articulación de la sociedad local. Por tanto, hablar de una sociedad saharaui cerrada e impermeable es una disertación que solo sustentan algunos sectores que o bien desconocen la realidad o bien la tergiversan ex profeso para perpetuar sus intereses materiales y/o psico-emocionales a costa del sufrimiento de decenas de miles de refugiados así como de millones de argelinos y marroquíes que sueñan con un Magreb próspero y unido.

-Por puro pragmatismo político: es una propuesta planteada por el país que en términos “onuseanos” administra el territorio. Este hecho refuerza aun más la naturaleza poco altanera, pacífica y dialogante de Marruecos.

La propuesta de autonomía en el Sahara como modelo de paz imperfecta:

En consecuencia de todos los argumentos mencionados, creo que estamos llamados hoy en día a retomar y profundizar el dialogo en torno al tema del conflicto del Sahara sobre las bases de lo No-violencia como alternativa política. Ésta se sustenta en el respeto de las personas y las opiniones por muy contrarias que sean, la utilización de la persuasión antes de la coerción y manejar como principios de acción política algunas virtudes relegadas al campo de lo privado que forman parte de lo que Keneth Bouding define en su libro Las Tres caras de poder (Madrid 1993) como “poder integrativo”, un poder misceláneo de las acciones que influyen en la organización social y política que permiten reconocer los recursos eficaces y disponibles para proceder a un cambio pacífico de la realidad.

Todo esto nos conduce a considerar la propuesta de autonomía presentada por Marruecos como un modelo de paz imperfecta, una paz que se ampara y se apoya en unos equilibrios dinámicos y cambiantes como la realidad misma; una paz que se parece a nosotros los seres humanos, imperfectos por supuesto en donde la colaboración, el sustrato común e histórico de socialización y la confianza en un futuro común son virtudes y claves esenciales para empoderarse de un futuro pacífico en la zona.

No cabe duda de que treinta y cinco años de posicionamiento en las tesis del poder destructivo basado en la violencia han dejado claro la magnitud del desastre y la factura gorda que se paga por seguir pensando en claves de violencia.

Para los saharauis, este proyecto de autonomía suscita grandes esperanzas a la vez que muchas interrogaciones


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Chema Gil (185 noticias)
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