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¿Están locos los genios?

26/05/2010 11:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La respuesta general de la sociedad actual a este interrogante sería que sí. Los hechos sin embargo requieren un análisis siquiera somero para catalogar a estos hombres que se hicieron un camino por razones diversas. La voluntad, los genes y hasta la droga

De Wagner a Stephen Hawkins, pasando por Picasso y Einstein, en este reportaje un análisis a fondo de los genios. Sus virtudes, sus defectos, los hechos.

También una mención al inconsciente de los pueblos. Si se cree un genio o aspira a serlo, este reportaje puede interesarle.

Según Ceasare Lombroso, el inventor de la teoría del criminal nato, muchos creadores han atravesado crisis de locura, estados psíquicos como para encerrarlos. Tales crisis pueden provocar una destrucción profunda de la personalidad.

Pero estas no tienen nada que ver con la genialidad. La obra de ‘ Genio y Locura’ , de ese penalista es ella misma genial. Y él no era ningún loco.

En el camino de la creación sobreviene con frecuencia la autodestrucción como en los casos de Van Gohg, Nicholas de Staël y Rothko que se suicidaron, pero tampoco eso es típico de los grandes creadores. En sus últimas cartas a Lou Andreas Salome, el mejor discípulo de Freud, el poeta alemán Rainer Maria Rilke, decía que toda su energía creadora estaba envenenada. Y fue la leucemia la que le llevo a la tumba. Quiso transformarse gracias a su obra y el cuerpo no le respondió. Esto si es típico de los grandes genios que tienen solo espíritu.

La fuerza creadora echa manos a veces de estimulantes artificiales: alcohol, café, medicamentos y las drogas sobre todo el LSD, la cocaína o la heroína. Aldous Huxley recurrió en su juventud a los alucinógenos, pero supo frenarse a tiempo.

La mayoría de los cantantes de rock, por lo menos eso se dice, como Elvis Presley, los Beatles y Jim Morrison, el jefe de ‘ The Doors’ se han ayudado de drogas, pero algunos a duro precio. También Bob Dylan, quien fue acusado de haber creado su genial ‘ Blonde on Blonde’ bajo los efectos del LSD.

La creatividad y las enfermedades mentales

La genialidad puede estar ligada a una enfermedad mental. Muchas veces los autistas revelan gran creatividad en un terreno determinado. Son los ‘ sabios-enfermos’ tal como Dustin Hoffman en el filme ‘ The Rain Man’ . Son capaces de recordar hechos de su niñez o conversaciones de las que a nosotros no nos ha quedado nada. Un rasgo de su personalidad parece haberse destacado o separado de los otros, conquistado su independencia y tomado el poder de la mente. Se dice que fue un esquizofrénico inventó en Inglaterra cinco lenguas artificiales, pero nadie le hizo caso. Y ahí están en alguna biblioteca. El ‘ idioma musical’ ?el Esperanto- es de sobra conocido y no muy practico. Pero es genial en su concepción.

Claro que esa excepción prueba la regla de los mecanismos mentales de la invención. ‘ No fue Goethe el que hizo Fausto sino Fausto el que hizo a Goethe’ . Lo que asoma aquí no es un rasgo, sino una vida. Goethe llevo a Fausto ‘ in mente’ durante largos años de sus carrera. Hasta que Fausto optó por romper y salir a la luz.

Pero lo difícil es acertar en cual es la excepción o la regla general. Por ejemplo en el actual Hollywood encontramos cantidad de ‘ genios locos’ o que se salen de las normas constituidas en la meca del cine, uno de ellos es Johnny Depp que parece incapaz ya de saber cual de sus muchos proyectos está en la realidad o es más bien que pirado Johnny es un excéntrico bastante realista. Pero hay que reconocer que ha tenido grandes aciertos como su papel de Capitan Sparrow en ‘ Piratas del Caribe’ . El interés de Depp por participar en el remake de ‘ The Incredible Mr. Limpet’ , una delirante fantasía subacuática producida en 1964, fue uno de sus grandes proyectos.

Volviendo las hojas para atrás, los discípulos de Freud no creían que los pueblos tenían su alma colectiva. Explicaron la creatividad del individuo por su inconsciente personal o su historia familiar. Espontáneos, no dirigidos, los juegos de los niños pertenecen a ese universo genial que no debe ser frenado ni borrado. Pertenecen a ese universo en que lo inconsciente gana sobre lo real. Y hay que dejarles con sus pequeñas ‘ genialidades’ .

Pero las voces de nuestro inconsciente no lo explican todo. El creador sabe poner en duda incluso los estereotipos inconscientes. Para componer el Mesías, Händel se aisló del mundo exterior durante tres semanas. Apenas comía, bebía poco y casi ni dormía. Händel se concentraba en aquel parto extraordinario que le hizo genio. Y salio con el Mesías y renovando de aquella cárcel voluntaria.

En física la creación de algo nuevo se llama ‘ transición entre fases’ . Antes de que el agua se transforme en gas, se forman turbulencias, corrientes caóticas que destruyen la cadena de as moléculas. Es solo cuando todas las estructuras existentes se disuelven, que surge algo nuevo.

No hay reglas para conocer quién va a ser un genio desde edad temprana. Los dibujos de los niños son en su mayoría geniales. ¿Hasta donde llegaran?

La lógica y la perseverancia

Para crear se necesitan las dos. Edgar Allan Poe decía ‘ escribir un poema es un trabajo tan duro como el de un herrero’ . Un punto de vista en que coincidían Thomas alba Edison: ‘ una invención es solo un 10% de inspiración y un 90% de transpiración y nervios’ . Con método y regularidad, siendo un gran distraído como era, trabajaba simultáneamente sobre una docena de proyectos y así experimento más de mil filamentos antes de obtener, con un bambú carbonizado, cuatro segundos de luz que brillan aun hoy. Su secreto lo sintetizaremos en: probar, ensayar, experimentar.

En un museo de Carolina del Norte, se pueden admirar centenares de alas en miniatura, hechas por los Hermanos Wright. A fuerza de tratar, terminaron intentando la verdadera ala del aeroplano tal como se utiliza hoy y que empezó con Leonardo Da Vinci.

La perseverancia lo hace casi todo. Ni Picasso, ni Wagner, ni Bach, ni Einstein, ni Hawkins, han sido triunfadores por una genialidad concreta. Y ninguno de ellos ha tenido parientes geniales o locos. Emilio Zola es en cierto modo caso a parte: a pesar de que su psiquiatra el Dr. Tolouse le decía que no tenia nada sino que le animaba a continuar, como lo hizo, él siempre se considero un hombre aparte. Es cierto que alguna falla en el comportamiento individual estimula el poder creador.

No hay reglas generales que aplicar a estos hombres excepcionales. Mozart componía a los cinco años, pero Einstein no sabia hablar bien a esa edad y sus padres estaban preocupados. ¿Es que los espíritus creadores están dotados de células nerviosas mayores que los demás?. Jamás se ha podido probar. El coeficiente intelectual no es un cuento, pero no es un índice de creatividad.

Es un índice de nuestras capacidades lógicas. Tampoco un cerebro grande prueba nada. El de Einstein pesaba 1400 grs., los de Cromwell y Lord Byron 2200 gramos y el de Bismarck 1900. No se sabe que haya determinado zonas creativas superiores. El cerebro sigue siendo un gran desconocido.

El escocés Robert Louis Stevenson, autor de ‘ La Isla del Tesoro’ y de ‘ El Dr Jekyll y Mr Hyde’ afirma haber construido muchas de sus historias sobre imágenes oníricas, durante el sueño. Queda por saber si lo del genio creador no es parte de un mito.

La paciencia y la casualidad

Para triunfar se necesita paciencia de ermitaño. Aunque la iluminación creadora se desencadena de mil formas diferentes. Tras haber reflexionado sobre un teorema matemático durante meses, Albert Einstein encontró la solución al subir a un autobús.

No hay perfil si signos exteriores en lo creadores. Algunos como Dylan Thomas necesitaban estar medio enfermos o aun mejor bien empapados en alcohol, pero al final eso conduce al desastre. Unos viven o crean el caos, rodeados de papeles o de botes de pintura. Otros necesitan una vida hiperregular y sin sorpresas como Goethe.

La creación no puede desarrollarse estando bajo vigilancia sino en completa libertad y espontaneidad. Por eso hay tantos genios en el exilio. O cada día más. Según Jung, el contradictor, aunque amigo de Freud, sostenía que la experiencia tiene que complementarse con conocimientos muy profundos. Estudiando el crecimiento de las bacterias, el Dr. Fleming se apercibió de que algunos cultivos de estas eran inutilizables: el moho había destruido los microbios. Supo que era una excepción providencial.

Pero había que separar el fenómeno en fases y había que identificar los microbios, uno a uno. La penicilina nació de los profundos conocimientos que Fleming tenía, de su férrea voluntad y... de su preparación como investigador muy especial. ¡Y después se ha dicho que el descubrimiento de la penicilina fue una casualidad!. El Dr Fleming tuvo la genialidad de racionalizar una aparente banalidad. Supo interpretar por qué salía aquel ‘ humus’ en los cultivos. La penicilina fue el fruto de un sutil alquimista cruzado entre la lógica, la espontaneidad consciente e inconsciente, pero no casual.

El principio de la creatividad esta en nuestra tolerancia y comprensión ante cualquier idea por loca que parezca. Y el que tiene las dotes de genio no es, por cierto, ningún loco, aunque lo parezca.

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