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Españolas deslumbran en la liga femenina estadounidense de fútbol

16/09/2009 08:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

‘Soccer’ es como los estadounidenses denominan al noble arte del balompié, y en Nueva York la palabra se pronuncia con acento de las Rías Bajas gracias a Melissa y Sara Lijó. Estas gemelas de 14 años, hijas de emigrantes gallegos, han liderado el triunfo de su instituto en el torneo regional.

Minuto 13 y la suerte se alía con el talento: Melissa Lijó envía el balón al fondo de la red para adelantar a su equipo, el Flushing. Es la final del campeonato escolar de fútbol femenino en Nueva York y Sara, la hermana gemela de Melissa, acerca la victoria gracias a su trabajo defensivo.

Pero las acometidas del rival, el New Utrecht, cristalizan en la segunda parte con un tanto que restaura el empate. Claro que sólo siete minutos más tarde, Melissa ahuyenta los fantasmas. Lanza un córner que su compañera Ana Guayllasaca remata a gol. Y las lady devils (damas diablesas) se alzan con un trofeo con marcado sabor español. Sara y Melissa, la columna vertebral del Flushing, presumen de sangre gallega corriendo por sus venas.

Manuel Lijó y María Brión, los padres de estas jóvenes de 14 años, son oriundos de Ribeira (A Coruña), desde donde emigraron a la gran manzana hace dos décadas. “De joven eres impulsivo y haces locuras. Varios amigos de mi marido trabajaban en Nueva York, vinimos de visita y decidimos quedarnos. Y nos hemos adaptado bien”, explica María.

En Galicia había nacido David, el primogénito del matrimonio, pero la familia aumentó al otro lado del charco con Eduardo y las gemelas. Manuel les contagió a todos ellos su pasión por el fútbol. No en vano, él jugó en varios equipos de la comarca de Ribeira, e incluso coincidió peloteando con un jovencísimo Fran, el histórico interior izquierdo del Deportivo y la selección española.

Las gemelas son las más privilegiadas herederas de ese genio deportivo. Melissa empezó a jugar a los seis años, cuando le pidió a su madre que la inscribiera en un equipo. María pensó que “esa niña estaba loca” y que pronto se le pasaría el capricho. Pero la cría insistió y logró su propósito. “Pensaba que no duraría ni quince días entrenando –confiesa María–. Yo no soy nada deportista y nunca pensé que a ella podría entusiasmarle de esa manera. Pero disfrutaba tanto jugando y el ambiente con sus amigas en el vestuario era tan bueno que Sara también decidió apuntarse para la siguiente temporada”.

Desde entonces, las Lijó protagonizan una hechizante simbiosis en los terrenos de juego. Sara es la capitana y el ancla de la defensa, un bastión en la retaguardia que da el equilibrio imprescindible al equipo. Melissa es un derroche de magia que merodea el área con instinto asesino. Su prodigiosa actuación en la final era un desenlace acorde a una temporada magnífica, en la que se ha proclamado pichichi y jugadora más valiosa del torneo.

Por supuesto, una parte significativa de estos éxitos corresponden a los padres de las muchachas.

Al fin y al cabo, la afición de Melissa y Sara cuesta tiempo y dinero. Se entrenan tres días por semana y juegan sábados o domingos, porque no sólo lo hacen en el equipo escolar, sino que también integran la plantilla de un club con el que viajan por la costa este. Todo eso repercute en gastos de desplazamientos y hoteles que han de asumir los progenitores. “Es un compromiso muy exigente”, asevera María.

El sacrificio puede tener su recompensa. Sara asegura que juega para divertirse y “mantenerse en forma”, pero Melissa anhela convertirse en profesional. A los 11 años recibió una invitación para viajar a Holanda y probar con el Ajax, pero Manuel y María juzgaron precipitado dejarla marchar. Y lo mismo ha pasado con propuestas llegadas desde Brasil.

De todos modos, el soccer femenino es un deporte con bastante calado en Estados Unidos y su práctica podría abrirles las puertas a jugosas becas universitarias, como sucede con el baloncesto o el fútbol americano. Sin embargo, María se conforma con

objetivos menos ambiciosos: “Todas las madres de niñas futbolistas valoramos que mientras juegan y entrenan no están en la calle. Si no practicasen deporte, podrían caer en alguna tentación. Que caen igual, pero bueno…”.

Desde Nueva York siguen al detalle la Liga y la Champions League. Sara admira a Sergio Ramos, mientras que el favorito de su hermana es Arjen Robben. O lo era hasta hace unos meses: “Ahora me gustarán Kaká o Cristiano Ronaldo”, reconoce Melissa. No obstante, con quien la comparan a ella es con Mia Hamm, posiblemente la mejor jugadora conocida hasta la fecha.

Analogías semejantes esconden un dato importante, y es que Melissa y Sara “no tienen nada de yanquis”, tal y como apunta su madre. “Se mueren por España y por Galicia. Comen platos de allí, y precisamente hoy estaba preparando caldo y una empanada de pulpo”. Quizá haya que buscar a las futuras estrellas del balón en el universo galaico. Allí, como siempre, haberlas, haylas.


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Autor:
Ariel (3892 noticias)
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Nota de prensa
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