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Escaramuzas en los pórticos del callejón del diablo

05/09/2018 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pero, esta vez, debemos llegar más lejos. L

La Fuente Literaria

 

El semblante de los venezolanos ha cambiado, de una manera progresiva, nuestra memoria histórica es otra, ya que la melancolía, el verbo del verso nos arrastra a otras realidades. Ya las fiestas pueblerinas han cambiado su propia historia y el cura se despoja de su atuendo para darnos a conocer la realidad de cada acontecer nuestro. Es la lucha por la exclamación de lo vi viviente, del misterio, es un imaginario que personifica el quehacer diario en cada hogar bolivariano, simplemente, los hijos se encuentran en otras tierras, es una nueva verdad que cruza los antiguos idiomas para deletrearnos el horizonte de como la cultura nos transforma y cambia con la palabra.

Ya las páginas de aquella fantasía infantil recorrida en el colegio, nos da la oportunidad de ver lo risueño y lo placentero de estar en nuestra patria, buscando levantar una sola bandera, la de esbozar nuestra libertad, con un grito del alma que despierta en una balada y nos hace célebres, simplemente porque el presidente aparece en una fotografía del Consejo Comunal o nos reunimos en la plaza pública para propagar por las calles y caminos vecinales, una esperanza en el pueblo que busca su redención biológica y ecológica.

Pero, esta vez, debemos llegar más lejos. Las calles cuentan un alboroto, todos buscan en el bolsillo un abrigo, ya no cuentan con el sobre blanco para sacar un dinero y comprar una canilla de pan, le aumentaron el precio. Y así, muchos productos, por esto, las cajas de pago de supermercados y bancos permanecen vacías. Pero, hay mucho silencio, donde el anciano alcahuete, apoya la poca lucidez de sus gobernantes y apura el paso para comprarse una botella de cocuy con el dinero de su pensión.

Qué diablos, comeré mañana, pasará

La cafetería luce sola, dos o cuatro compradores, me doy cuenta que estamos tan lejos, el hotel ya no es la guarida para reconocernos y, ya no bajare a la panadería a comprar los jugos y pan para pasar una noche de tertulia. Es el paso del tiempo, llega de nuevo la melancolía, pero, lo que vivimos a manos de estos comunistas constituye una verdad, es una prueba que el narcotráfico se alió a la izquierda para quebrantar el espíritu latinoamericano.

Nadie sabe de mí, todos me han abandonado, desde hermanos hasta hijos. Veré poco a mis nietos, sus sonrisas estarán conmigo, solo me queda el chipirrin. Así le decía mi difunta y amada esposa, Thais. Se fue lejos con su cuerpo en un recipiente transitorio. Ella, me recuerda a una hermosa yegua que me regaló mi tío político en si finca de Caño Zancudo. La guerrilla de las FARC se la llevo al Norte de Satander y, así desaparecieron muchas cosas y personas de mi tierra, la izquierda latina da la sensación que ha perdido todo.

Q.

Regresaste pidiéndome regalos, hasta una Biblia, sin saber la herida que me distes. Todo se ha estropeado, solo basta estar en el bar para encontrarnos así mismo.

El existir en mi patria, es un corroer del destino.

La cafetería luce sola, dos o cuatro compradores, me doy cuenta que estamos tan lejos


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1353 noticias)
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