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Los escalones de la joven Victoria

22/01/2010 13:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La película se abre camino en medio de la vida de una adolescente que se convertirá en una de las Soberanas más importantes y poderosas del Reino Unido

El film, “La joven Victoria” (The Young Victoria, Estados Unidos-Reino Unido/2009), dirigido por Jean-Marc Vallée, está protagonizado por Emily Blunt, quien lo actúa en forma, sencillamente, deslumbrante.

La película se abre camino en medio de la vida de una adolescente que se convertirá en una de las Soberanas más importantes y poderosas, abarcando desde su infancia de princesita aislada del mundo, hasta sus primeros años como Victoria, Reina del Reino Unido e Irlanda, y primera Emperatriz de la India, ambos cetros ostentados hasta su muerte.

Victoria llegó al mundo en 1819, con el nombre Alexandrina Victoria, -Drina para la familia-, era la única hija del Príncipe Eduardo, y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeldy. La ascendencia de la princesita era casi exclusivamente alemana, de hecho fue la última Soberana de la Casa de Hannover.

El 23 de enero de 1820, cuando “Drina” apenas tenía 8 meses de edad, su padre, el duque de Kent, falleció víctima de una fulminante neumonía.

El guión refleja la soledad de una niña huérfana y aristocrática, que se transformará en una de las personas más autoritarias e influyentes del siglo XIX, una mujer tenaz, a veces violenta e impaciente, y se decía que no olvidaba jamás las ofensas.

Victoria habló solo alemán durante sus primeros años, la lengua madre. Sin embargo, cuando se hizo evidente que algún día ocuparía el trono, en 1822, se le comenzó a enseñar el inglés. A los 3 años, la heredera ya estaba en la primera fila de la sucesión. Luego a los 7 años, nada menos que en el segundo lugar de la línea sucesoria. Y a los 11 años, se convirtió en la presunta heredera del trono.

El nudo de la película se desarrolla en los años previos y los inmediatamente posteriores a su coronación. El film retrata el enamoramiento de Victoria y un primo suyo: el príncipe Alberto (interpretado por Rupert Friend), a quien conoció en 1835, cuando ella tenía 16 años de edad.

El rey Guillermo IV falleció el 20 de junio de 1837, siendo sucedido por la princesa Victoria. Como ella ya había cumplido los 18 años, no era necesaria una regencia, por lo que fue coronada Reina en la abadía de Westminster, el 28 de junio de 1838.

El Primer Ministro Whig, Lord Melbourne (Paul Bettany), ejerció desde el comienzo una poderosa influencia sobre la políticamente inexperta Soberana, quien acudía a él constantemente por consejos y ayuda.

La soledad de una niña huérfana y aristocrática, que se transformará en una de las personas más autoritarias e influyentes del siglo XIX

Finalmente, Victoria se casó con el príncipe Alberto en la Capilla Real del palacio de St. James, Londres, el 10 de febrero de 1840. Cuatro días antes, el 6 de febrero, la Reina otorgó a su esposo el tratamiento de Su Alteza Real. Alberto el "Príncipe-Consorte", aunque sólo obtuvo formalmente el título hasta 1857. Algunos historiadores alegan que Alberto no estaba enamorado entonces de la joven reina, pues él no tenía la menor inclinación hacia las mujeres. Pero por misteriosos motivos aceptó la regia alianza. Cualesquiera que fueran las razones que tuvo Alberto para aceptar el matrimonio, éste, con el paso de los años, demostró ser extremadamente feliz. De este enlace majestuoso, (la Reina quiso hacer de la Familia Real, un ejemplo de honestidad, moralidad y felicidad.), nacieron 9 hijos. Con Alberto, la Soberana había encontrado un compañero ideal, inclusive en lo político, pues el "Príncipe-Consorte" sería su más cercano asesor palaciego.

El período dominado por Victoria, estuvo caracterizado por la Revolución Industrial. De hecho, en 1851, se celebró la primera Feria Mundial, conocida como la Gran Exposición, y que fuera organizada por el príncipe Alberto, e inaugurada oficialmente por la Reina el 1 de mayo de 1851. A pesar del temor de muchos, tuvo un éxito increíble. Los inventos y novedades allí mostrados fueron utilizados luego para fundar el South Kensington Museum (luego rebautizado como Victoria and Albert Museum).

El año 1861, fallece inesperadamente, Alberto, el Príncipe-Consorte. La pérdida de quien fuera su compañero, amigo y consejero devastó a Victoria, que mantuvo un estado semipermanente de luto y usó el color negro en sus vestidos para el resto de su vida.

Entre tanto, Inglaterra se convertía en el paradigma de la Era Industrial. Esto trajo un cambio en la cultura y los valores en una sociedad que históricamente, pasaría a denominarse como “victoriana”. Durante esta época, el desorden y la rebeldía eran considerados anarquía, pues constituían una forma de cuestionar el modo en que la comunidad industrial británica expresaba su visión del mundo, por lo que ésta debía ser reprimida a cualquier costo. Y como toda sociedad autoritaria, se controlaba aún y sobre todo, la vida privada. Los vicios y malas costumbres debían ser eliminados en cualquier ámbito. Y por supuesto, estas reglas victorianas recaían en los súbditos más débiles, a saber: las mujeres.

La época victoriana soñaba con una comunidad en donde las emociones y los sentimientos debían ocultarse y su utopía era la del capitalismo de un mercado de competencia perfecta. El ámbito óptimo para la disciplina, el ahorro y el sentido práctico. Un mundo de orden, razón y sobriedad. Todo buen inglés debía mostrar ante sus semejantes una conducta recta y honesta, a pesar de que aquellas virtudes, en muchos casos, fueran sólo pura apariencia.

La familia constituía la base fundamental. La mujer, esposa y madre, no tenía voz ni voto. Era mal visto que una mujer pretendiera ejercer una profesión universitaria. Las mujeres no tenían poder, ni saber. Aunque paradójicamente, la Soberana fuera una mujer poderosa y sabia que manejaba la fuerza del estado con salvajismo y con una libertad de movimientos absoluta.

El siglo XIX, fue asombrosamente dominado por la acción de su Majestad, Victoria. Esa cultura moralista y disciplinaria, de la cual la Reina Victoria es un emblema, un blasón, portaba en sí prohibiciones fuertes, interdicciones severas, principalmente en el dominio de la sexualidad.

Jacques Lacan, dice en su Seminario 22, que tal vez no nos hubiéramos dado cuenta de hasta qué punto era necesario esta especie de estrago, que fue lo “victoriano”, para que hubiera al respecto: un despertar. Y bromea agregando que sin la Reina Victoria, Sigmund Freud (1856-1939), no hubiera existido; ella era la causa de Freud, desde el punto de vista histórico. Es decir, que sin la Reina Victoria el psicoanálisis no hubiera existido.

En pleno reinado de Victoria, se inauguró, el 1 de mayo de 1851, la primera Feria Mundial, conocida como la Gran Exposición, y que fuera organizada por el príncipe Alberto


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